¿En qué anda el hombre más rico del mundo?

Bill Gates, el fundador de la empresa más grande del mundo en software, acumula una fortuna de 75.000 millones de dólares, según el ránking 2016 de la revista Forbes. Todos saben que se ha dedicado a la filantropía, pero no todos conocen las causas a las que ha destinado recursos durante los últimos años.

Su nombre es sinónimo de multimillonario. Bill Gates cofundó Microsoft junto a Paul Allen a mediados de los 70’s, convirtiéndola en la empresa de software más grande del mundo y popularizando el uso de las computadoras.

En 2000 renunció a su puesto de director general de Microsoft y desde el día en que prometió invertir una fortuna en la Fundación Bill y Melinda Gates, se ha involucrado cada vez más con sus labores filantrópicas. 

La fundación se dedica a calibrar oportunidades en salud y educación a nivel local en las regiones menos favorecidas y fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006. La reconocida fundación se dedica a iniciativas para el tratamiento de enfermedades como la neumonía, la poliomielitis y la tuberculosis. También ejecuta planes para el desarrollo de vacunas, saneamiento de agua, nutrición y salud neonatal.

Gates encabezó en 2016, por tercer año consecutivo, la lista de los hombres más ricos del mundo de Forbes. Aunque su fortuna se redujo en 4,2 mil millones con respecto a 2015. Gates reside en una tecnológica mansión de 6.000 metros cuadrados en Washington, valorada en 125 millones de dólares: «Xanadu 2.0», titulada así en honor al hogar de Charles Foster Kane, de la película Ciudadano Kane.

Desde hace 17 años, Gates comenzó progresivamente a desvincularse casi por completo de las actividades de la compañía. En 2008 decidió abandonar totalmente sus funciones para dedicarse exclusivamente a la fundación.

En el último año la institución invirtió para el desarrollo de un implante subcutáneo para la lucha contra el VIH en África. Por otra parte, destinó un total de 1,8 millones de dólares en un proyecto de investigación contra la malaria de GlaxoSmithKline. Además de los programas globales para la erradicación de enfermedades, la fundación también ha contribuido en iniciativas ecológicas para comunidades latinoamericanas.