El país va por mal camino y hasta chavistas piden acciones al gobierno

La situación económica de Venezuela se ha agravado en los últimos meses y será necesario aplicar medidas de ajuste que el gobierno de Nicolás Maduro se niega a asumir por falta de determinación y miedo a reacciones sociales, según expusieron dos expertos reunidos en el foro "Perspectivas y Propuestas 2015" organizado por la firma Hinterlaces.

“Siete de cada 10 venezolanos piensan que el país va por mal camino”, dijo el presidente de Hinterlaces, Oscar Schemel en su exposición, citando frecuentes encuestas de la firma y trabajos en grupos de enfoque sobre temas clave.
Los aspectos económicos son el principal problema de los venezolanos, por encima de la violencia y los temas políticos, según el experto, conocido por su vinculación con los gobiernos chavistas.
Cuatro de cada cinco personas consultadas dicen que su principal preocupación son los asuntos económicos, por encima de los políticos y de seguridad personal.
“El país exige más porque el chavismo los hizo creer, y pedir más” dice sobre las demandas de reivindicación social y las nuevas exigencias y expectativas de la población.
Dijo que Hinterlaces ve para 2015 dos escenarios en el país, uno de “caotización y neurotización colectiva” y otro de “rectificación y reimpulso”.
“Los venezolanos quieren creer en algo, quieren ver el futuro más claro y confiable. Lo que existe más bien es preocupación, confusión, angustia y malestar, pero todavía no hay rabia ni desbordamiento”, señaló en su presentación.
“Cuando no hay alternativas la única estrategia es la insurreccional”, advirtió.
Para el especialista en opinión pública, cuyas encuestas en el pasado han sido vistas por la oposición como parcializadas a favor del gobierno, “la revolución bolivariana inicia una nueva etapa” y en un país presidencialista y paternalista, la población quiere un líder que resuelva sobre la tierra.
“Chávez sigue siendo el líder espiritual”, dijo.
El 73% está de acuerdo con que se instituya en el país un modelo productivo socialista con participación de la empresa privada y el 89% se inclina a favor del diálogo entre los diferentes agentes políticos del país, en particular entre el gobierno y la oposición, según sus encuestas.
El 93% está de acuerdo con una alianza entre los sectores productivos para superar el desabastecimiento y la inflación. “Hay una revalorización del sector privado” dice Schemel al puntualizar que el discurso empresarial es el que más compite con el del socialismo, e inclusive aventaja al de la propia oposición política.
El economista Víctor Álvarez, un ex ministro de Industrias, Premio Nacional de Ciencias Sociales, advirtió que en la situación venezolana actual hay “un coctel perfecto para que reviente una hiperinflación”.
Álvarez, una de las voces críticas dentro del chavismo, y miembro del PSUV, señaló que todavía hay un margen de maniobra siempre y cuando el gobierno tome las medidas necesarias.
La inflación en Venezuela es alimentada por el desequilibrio fiscal que ha llevado al gobierno a exigir que el Banco Central financie a la deficitaria Pdvsa con emisión monetaria. Fueron 600.000 millones de bolívares solamente en 2014, dijo. Mientras, en la población hay una renuencia a mantener ahorros en bolívares. Ese “desprecio por la moneda nacional” se suma a ese coctel inflacionario.
La ineficiencia se suma al marco legal e institucional, señaló Álvarez, al destacar que justamente en el año de la aplicación de la Ley de Costos la inflación llegó a 68,5%, una de las tasas más altas de los últimos años.
En su análisis del cuadro macroeconómico, Álvarez destacó que la renta petrolera del país fue de $750.000 millones entre 2003 y 2014, el doble de los $347.000 millones percibidos entre 1959 y 1998.
Pero ahora la producción de petróleo “se ha estancado y los precios han colapsado”.
En 2014 la producción fue de solo 2,9 millones de barriles por día (bpd) y aportaron $70.000 millones, contra $92.000 millones en 2012.
Calcula que la producción actual -una vez descontado lo que se va en el mercado interno y en el contrabando, en los embarques para China y lo que se destina los aliados de Venezuela en Petrocaribe- aportará este año solamente $33.000 millones en el caso de que los 1,520 millones de bpd de exportaciones logren venderse a $60 por barril.
“La gran pregunta” es si alcanzarán para pagar las importaciones del país por al menos $30.000 millones, terminar de cancelar deudas de Cencoex, heredadas de Cadivi que suman $10.000 millones, y cumplir con los pagos de deuda externa por $11.000 millones que vencen este año, y además pagar indemnizaciones por expropiaciones.
El principal problema es fiscal, con un déficit calculado en 18% del PIB para este año, lo que equivale a $78.000 millones, mientras se ejecuta un presupuesto paralelo a través del Fonden, el Fondo de Desarrollo Nacional. Por su parte “la baja presión fiscal” hace que la recaudación socialista sea el equivalente a 15% del PIB, mientras “gobiernos neoliberales” recaudan el 25% .
Pero Álvarez aprecia que hay todavía margen de maniobra para compensar el descalabro de los precios del petróleo. Hay “muchas creencias y supersticiones que impiden tomar decisiones” y romper la inercia, dijo al explicar la inacción del gobierno de Maduro. Entre esas creencias está el de creer que Venezuela se va a incendiar como un polvorín por los cuatro costados si aumentan el precio de la gasolina.
Entre otras medidas necesarias, dijo, está desestatizar empresas que se encuentran “secuestradas por el burocratismo y la ineficiencia”.
Cada vez que una persona va a poner gasolina en Venezuela recibe un subsidio de unos $60 por tanque, lo que supone al año $3.120. El subsidio, si es eliminado y se vende el combustible a un precio equivalente al de la frontera, podría aportar fondos para financiar las mejoras del transporte público en todos los municipios del país, lo que revertiría el supuesto efecto antipopular de esta medida, dijo.
Entre las medidas Álvarez enumeró la unificación cambiaria, con un dólar en Bs 85 para corregir la distorsión de precios relativos dentro de la economía; flexibilizar los rígidos controles que han congelado bienes por debajo de sus costos de producción y desalentado la industria local.
También propone eliminar los subsidios ineficientes como el de la gasolina y la electricidad, igualar salarios y precios a los de países vecinos; adecuar Petrocaribe a las nuevas condiciones y restricciones presupuestarias, sustituir importaciones para compras gubernamentales, reprogramar pagos de deudas contratadas en divisas, sustituir pagos vencidos con nuevas emisiones y pagar obras de infraestructura, reducir el gasto militar.
También mencionó la necesidad de restablecer la autonomía del Banco Central, prohibir financiamiento monetario del déficit de Pdvsa y empresa básicas, abatir la inflación para corregir tasas de interés reales negativas, lo que ayudaría a bajar el consumo y estimular el ahorro.]]>