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Francisco Allen: "Se suele ver la economía de Venezuela en blanco y negro, pero no es así"

El gerente de Análisis Económico de Datanálisis, Francisco Allen, participará en el foro virtual "Escenarios Post COVID-19" el 1 de julio. Antes de ello, nos adelanta el panorama que se avecina para el país, y las posibilidades que se pueden abrir en medio de una pandemia que vino a complicar la ya compleja realidad venezolana

Hablar sobre el panorama económico de Venezuela siempre ha sido complicado, y deducir lo que pasará incluso más. Con más de siete años en recesión y sin ver el final de una hiperinflación que golpea día tras día a las familias del país, el entorno puede resultar abrumador. Ahora, a la ecuación se le suma una pandemia que mantiene al mundo en vilo y que complica la situación para una migración venezolana que, desde afuera, ha dinamizado la economía venezolana mediante el envío de remesas a familiares y amigos.

El gerente de Análisis Económico de Datanálisis, Francisco Allen, nos habla de todo esto, con la sinceridad a veces cruel de los números, pero con la motivación de quien ve en la crisis oportunidades para accionar mecanismos de recuperación en algunos sectores. Sin negar la complejidad y dificultad del venezolano y de las empresas que resisten en el país, muestra opciones y posibilidades en una sociedad que se adapta constantemente.

El uso del dólar como moneda de cambio es uno de los mayores ejemplos de adaptación. El incremento en el uso de divisas por parte de los venezolanos ya está superando el 40%. «Eso es quizás uno de los puntos más relevantes de la muestra de consumo y va muy de la mano de lo que estamos viendo en los comercios»,  asegura.

Incluso, nos asoma una noticia con un hilo esperanzador: «Cada vez es mayor la predisposición de la gente de hacer uso del dólar, lo cual ha repercutido en la desaceleración de la inflación».

– ¿Por qué esto puede ayudar a frenar la inflación?

Porque cada vez estamos haciendo más uso de esta moneda y los precios se están fijando en dólares. Entonces, hay una mayor proporción de los locales que fijan los precios en dólares que los que los que los fijan en bolívares. Eso ha ayudado que en el último mes se haya desacelerado un poco la inflación que en años anteriores había estado en niveles elevados. Eso de ninguna manera quiere decir que no haya inflación, pero sí se ha venido desacelerando un poco.

– Pero nuestra economía sigue cayendo…

Sí. En cuanto a lo que es consumo final privado e indicadores macroeconómicos del Producto Interno Bruto, vamos a seguir esperando un deterioro. Esto se espera no solo por la pandemia sino también por la escasez de combustible. Esos dos elementos son determinantes en la actividad productiva y por eso la caída del PIB puede llegar a los dos dígitos en términos porcentuales.

– ¿Hay un aumento real en la cantidad de dólares que se están pagando en los comercios o el mayor porcentaje de transacciones en dólares se debe a un caída en el consumo en bolívares?

Un poco de ambos. Las personas que tienen únicamente acceso a bolívares tienen evidentemente un menor poder adquisitivo. Se les dificulta más mantener su tren de consumo. Son los que se han visto más afectados por la pandemia, porque no tienen ninguna capacidad de compra y ahorro. En el caso de quienes obtienen divisas, hay muchos que no tienen capacidad de ahorro, pero al menos el acceso al dólar les ha permitido salvaguardar el poder de compra.

Entonces, el aumento de las transacciones en dólares se debe en parte a que las personas que tienen bolívares hacen menos transacciones en el comercio, pero también se debe a un aumento de la entrada de dólares vía remesa y también vía autogeneración. En Venezuela hay muchos profesionales que cobran sus servicios en dólares, no solo internamente, sino que por internet los ofrecen en el extranjero. El caso de los psicólogos es un ejemplo de ello. Entonces eso ha hecho que cada vez haya una mayor cantidad de dólares circulando en la economía y entonces esto va generando el fenómeno que estamos viendo.

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– Respecto a las remesas, ¿la pandemia no ha hecho caer el envío de dinero a Venezuela? 

Exacto. Venimos viendo todo el año 2019 y el primer trimestre del 2020 un incremento importante de las remesas. Sin embargo eso frenó. La pandemia tiene un impacto a nivel mundial y entonces los venezolanos que están en el extranjero tienen también menos posibilidades de ayudar a sus familiares aquí en Venezuela por lo cual disminuye esa cantidad de divisas enviadas. Adicionalmente, aunque aún no ha sido tan masivo como fue la diáspora, también estamos viendo un retorno de venezolanos en el país.

Entonces esta tendencia que vimos en el primer trimestre de 2020 puede revertirse. Sobretodo en el caso de las remesas, la cuales pueden ir descendiendo a medida que los migrantes venezolanos no puedan seguir ayudando a sus familiares en el país.

– ¿La disminución en el envío de las remesas repercutirá en el caso de las familias más pobres? 

Sin duda esto afectará más en la población más pobre del país. Cuando vemos las olas de migración lo que vemos es que en la primera ola los que se fueron del país fueron inversionistas, empresarios y personas de alto poder adquisitivo, quienes no tenían ningún problema de irse al extranjero, e incluso seguir manejando desde el extranjero sus negocios en el país. Luego hubo una segunda ola más relacionada con profesionales, muchos se fueron a hacer postgrados en el extranjero y se quedaron allá. Y la tercera ola sí fue mucho más masiva, fue una ola con la población más vulnerable que se fue por desesperación de no poder mantenerse en el país.

Es por eso que antes regían más las olas de migración por avión, y las ultimas fotos que se vieron era oleada de personas a través de la frontera por Colombia. Ya era una población más masiva, con menor poder adquisitivo, quienes se fueron incluso sin ningún tipo de planificación previa, por lo que se le hace más difícil asentarse en los países. Son precisamente estas últimas oleadas que se fueron las que están peor.

Una fenómeno complejo de pobreza

En Venezuela  la pobreza ha crecido. Es una realidad ampliamente reseñada por organismos internacionales y consultoras venezolanas. Sin embargo, Francisco Allen explica que la complejidad con la que se vive la situación económica en Venezuela también se traslada al indicador de pobreza.

La población cada vez se distingue más entre la que percibe dólares y la que no. Sin embargo, esto no quiere decir que quienes reciben divisas por remesas hayan dejado de ser pobres o que los profesionales que quedaron atrapados en la crisis y que tienen sueldo en bolívares puedan mantener el estatus con el que vivían hace quince años.

– Ahora, en una población que se divide entre la que tiene dólares y la que no, ¿podemos decir que existe una mayor desigualdad?

La desigualdad ha venido creciendo cada vez más. Pero la desigualdad desde dos puntos de vista: pobreza estructural y pobreza de ingresos. Son dos temas diferentes.

En el caso de la pobreza estructural es esa estratificación que no solo toma en cuenta el nivel de ingreso sino también todo lo relacionado a la vivienda, el acceso a los servicios, el nivel de educación, la tenencia de bienes. Lo que se ha visto es que en los últimos años los estratos económicos más vulnerables que son el estrato D y E han venido creciendo, mientras que los estratos de la clase alta y media (A, B y C) tienen una disminución significativa.

Sin embargo, este fenómeno de la dolarización de facto ha traído unos temas interesantes. Por ejemplo, muchas familias que en temas estructurales tienen un estrato C, con cierto nivel de educación, que viven en una zona urbanizada y tienen acceso a servicios, en temas de ingresos se han venido a menos; mientras que personas muy humildes, que viven en una barriada popular y que estructuralmente son estrados D y E, han logrado que sus ingresos estén indexados en dólares y además reciben remesas, por lo que estructuralmente este hogar sigue siendo pobre pero su poder adquisitivo se ha visto mejorado. Esto se ha visto en los últimos años y se ha hecho más evidente en el 2019 y en el 2020.

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– Esa mitad de la población que percibe dólares ¿realmente cuánto percibe? 

En cuanto al tema del acceso de divisas hay diferentes grupos. En Datanálisis lo hemos clasificado en dos grandes grupos: quienes tienen acceso a divisas y quienes no tienen. Cerca del 40% de la población está recibiendo algún tipo de ingresos en dólares de manera recurrente. En el caso de los que tienen acceso a divisas se subdividen en dos grandes: autogeneradores y receptores de remesas.

Los autogenerados tienen más músculo para poder hacerle frente a la crisis. Allí se encuentran las personas que tienen ahorros en dólares o tienen algún tipo de inversión en dólares. Personas que en su mejor época cambiaron sus ingresos a dólares y abrieron sus cuentas en el extranjero. También en este grupo entran quienes tienen negocios o perciben renta por alquiler o un tipo de negocio particular en el extranjero. También están los profesionales que por su trabajo generando dólares.

El otro grupo son los que llamamos los receptores de remesas, que son personas que por cuenta propia no generan dólares, pero sus familiares lo ayudan enviándoles dinero.

– ¿Cuántas divisas perciben estos grupos en promedio?

El primer grupo, el de los autogeneradores, alrededor de $345 dolares. Pero esto solo es una media. Hay muchos con mayor poder adquisitivo, en el estrato A y B que tienen ingresos al mes por encima de los 1.650 dólares.  Mientras que los que reciben remesas el promedio es de 180 dólares por persona.

Los que únicamente reciben dólares por remesas conforman el 14% de la población, pero esto no quiere decir que solo este porcentaje recibe remesas. Lo que sucede es que dentro del grupo de generadores de remesas, también hay quienes reciben dinero de familiares del extranjero. Así que tienen ingresos en dólares por dos vías.

Venezuela, un mercado de alto riesgo pero con oportunidades

Escuchar sobre la caída del Producto Interno Bruto, las dificultades para acceder a servicios como electricidad, agua o gasolina podría hacer creer a más de uno que en Venezuela no hay quien viva. Sin embargo, aún quedan muchos venezolanos en el país, y una parte de ellos han notado que las empresas en las que trabajan les pagan mejor, o al menos lo intentan.

Sobre esto, el economista expone una visión un poco esperanzadora, al menos para algunos sectores en lo que algunas empresas han empezado incluso a generar ganancias.

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– Si en los indicadores económicos Venezuela está tan mal, ¿cómo se explica la tendencia de algunas empresas venezolanas de empezar a pagar en dólares?

Lo que pasa es que las personas suelen ver las cosas en blanco y negro, pero no es así. Siempre se crean unas ventanas de oportunidad y eso lo que hemos visto en algunos sectores.

Cuando nos vamos a los grandes números, evidentemente estamos en una situación compleja en todos los agregados macroeconómicos, en los peores niveles históricos. En lo micro, lo normal también es ver sectores cayendo, al igual que el consumo. Sin embargo, la misma salida de muchas empresas, bien sea porque quebraron, cerraron o porque están disminuyendo su capacidad operativa, crea algunos nichos que han aprovechado algunas empresas más pequeñas que han sabido adaptarse a la situación.

Eso hace que se creen oportunidades que incluso ha permitido que algunas empresas crezcan. Es por eso que han podido implementar paquetes más atractivos a sus trabajadores, porque ahora una de las cosas mas difíciles es mantener el capital humano. Pero aún son pocas empresas, la mayoría están en situaciones mas comprometidas.

– Entonces, ¿aún se puede pensar en invertir en Venezuela?

Lo primero que debe saber cualquier empresario es que Venezuela es un mercado de altísimo riesgo, porque no hay seguridad jurídica de ningún tipo, porque lo indicadores macroeconómicos son negativos, porque la tendencia en el corto plazo no es a mejorar. Sin embargo, el país también es una apuesta interesante porque sigue siendo en términos poblacionales un mercado grande, así que cuando se mejoren los indicadores, las posibilidades de capitalizar ese esfuerzo son enormes.

– ¿Y qué sectores serían los más interesantes para invertir?

Los sectores más interesantes son aquellos que no requieren tanta inversión, ni tantos costos operativos, como el sector de servicios profesionales o el sector de comercio. Por ejemplo, un sector muy interesante es lo relacionado a cubrir las deficiencias del sector público, como el tema eléctrico, el tema de telecomunicaciones, el tema del agua.

El tema comercio también es interesante. Aunque la demanda haya caído muchísimo, lo cierto es que la oferta de productos ha caído más, por eso es que vemos tantos importadores que constantemente traen diferentes tipos de productos de cualquier categoría.

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– Con una caída constante en la producción y un desplome de la industria petrolera, ¿Venezuela podrá volver a ser competitiva en algo que no sea petróleo? 

Aunque la industria petrolera está en sus peores momento, yo creo que no se puede abandonar. La industria petrolera debe ser en parte el motor que ayude a diversificar la economía, pero hay una estructura que hay que rescatar. No hay que olvidar que tenemos las reservas mas grandes de petróleo.

Sin embargo, en el país hemos llegado a ser competitivos en muchas áreas, incluso con toda la situación que tenemos. Un ejemplo importante es el sector de los rones . El ron venezolano es un producto de calidad mundial con denominación de origen que es sumamente valorado y demandado en Europa, Asia y EEUU. Es un producto de exportación. También tenemos el ejemplo del cacao y los chocolates.

– Vemos que el gobierno tiene menor capacidad de maniobra por la caída de la producción petrolera, por las sanciones desde EEUU. Entonces, ¿cuánto más podrá aguantar? 

Bueno, allí tenemos que voltear un poco para Cuba. Allí tenemos la respuesta. Las sanciones ciertamente le complica las cosas al gobierno, pero el gobierno no se va a quedar de brazos cruzados.

Van a intentar buscar alternativas para evadir esas sanciones y para buscar ingresos por otras vías. Se le está cerrando las vía del petrolero, entonces empiezan con el oro, como lo están haciendo con el arco minero. Ya de hecho el oro está cerca de nivelarse a lo que vamos a percibir por petróleo, incluso en el futuro se podría superar. Aunque con la consecuencia de un desastre ecológico.