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Harvey y la nueva realidad petrolera mundial

El inusual huracán Harvey que azotó la Costa del Golfo de México por varios días, puso de manifiesto el gran cambio que se ha producido en la logística petrolera mundial en poco más de 10 años.

Harvey y la nueva realidad petrolera mundial

Las exportaciones de productos de hidrocarburos como petróleo crudo, refinado, líquidos de gas y gas natural estadounidenses, aumentaron a 6 millones de barriles diarios en 2016, desde los 800.000 barriles que colocaban hace escasos 12 años.
Como resultado, existe una nueva dependencia de estos productos que afecta tanto a los consumidores de gas natural asiáticos como a los compradores de diésel europeos, además de las exportaciones americanas de gasolina a Latinoamérica, especialmente México, Venezuela y Brasil, que importan 400.000 barriles diarios.
En el caso de Venezuela, la dependencia no es solo de gasolina. También es para suplir el desplome de producción de las otrora eficientes refinerías nacionales que hoy operan a una fracción de su capacidad instalada, como es el caso del Complejo Refinador Paraguaná-CRP, que alguna vez fue la segunda refinería más grande del mundo. Pero también incluye crudos livianos para mezclar con los crudos extrapesados de la Faja del Orinoco, ya que por sí solos estos últimos no tendrían mercado, y la falta de atención a los campos tradicionales locales ha hecho que la producción de los mismos haya caído en picada.
Las costas de Texas albergan algunas de las refinerías más importantes de los Estados Unidos, con una capacidad de refinación de 4,5 millones de barriles diarios. Valga decir que esa es una cantidad equivalente al total de la capacidad de refinación de Alemania y de Francia juntas.
Por la manera como se desenvolvió Harvey, produciendo lluvias torrenciales sin precedentes, esa capacidad de refinación tuvo que ser sacada de línea en muchos casos sin cumplir con los protocolos de parada segura, lo que presagia que la puesta en marcha de las mismas pueda demorar más de lo que tardó hacerlo, luego del huracán Katrina. En ese caso, en Nueva Orleans y zonas cercanas, y cuando sí fue posible tomar previsiones de varios días.
Por otra parte, gracias a la explotación de gas de lutitas o esquistos (fracking), y al hecho de que, contrariamente a lo que sucedió con el petróleo, cuya exportación solo se autorizó hace dos años, Estados Unidos ya tiene una infraestructura de exportación de gas licuado impresionante. Y tan competitivo que le ha permitido arrebatarle mercados asiáticos a Qatar y a otros productores del Golfo Pérsico. Por cierto, la instalación más importante de licuefacción gasífera de este complejo se encuentra precisamente en Corpus Christi, zona afectada por el huracán Harvey.
Todo lo anterior indica que si bien el Golfo Pérsico y cualquier alteración geopolítica en su entorno sigue siendo importante para el suministro energético mundial, el “otro” golfo, el Golfo de México -básicamente la porción contigua a las costas tejanas- ha adquirido una importancia comparable con la del Golfo Pérsico.
Lo cierto es que se irá acrecentando por varios motivos. En primer lugar, los costos del fracking han bajado al punto que es competitivo con precios de $40/50 por barril. Luego, la tecnología avanza a una velocidad que presagia que esa competitividad irá en aumento. Y, por último, los nuevos volúmenes americanos así producidos son muy livianos y, en consecuencia, rentables hasta de 40° API.
Las proyecciones son que para 2018 Estados Unidos excederá los 10 millones de barriles diarios, sobrepasando, tal vez, a sus pares rusos y sauditas.
Mientras esto sucede, en Venezuela buena parte del espectro político nacional se empeña en mirarse el ombligo, mientras dedica tiempo en fútiles debates sobre cuán “nuestro” es el petróleo, empeñados en ver los hidrocarburos como una suerte de religión, y no como lo que es: un negocio productivo.
¿Seremos capaces los venezolanos de competir algún día en este nuevo entorno petrolero y gasífero del Mar Caribe? La respuesta corta es sí. Pero sólo cuando hayamos avanzado en cambios profundos de paradigma.
Editorial elaborado por Aurelio Concheso para el programa La Otra Vía, transmitido el sábado 2 de septiembre por RCR]]>