La escasez alimenta el negocio de las empresas de envíos

La imposibilidad de activar el cupo electrónico parecía una sentencia de muerte para las empresas de envíos. Sin embargo, la creciente escasez en Venezuela ha proliferado nuevas formas de hacer negocios en el sector.

La escasez alimenta el negocio de las empresas de envíos

Ir a una oficina de Liberty Express un sábado es como entrar en un banco un viernes de quincena. Los clientes pueden esperar hasta una hora para ser atendidos. Y mientras esperan ven desfilar carretillas con enormes bultos llenos de paquetes nuevos, listos para despachar.

“No entiendo como la gente todavía compra tanto”, preguntó una consumidora, quien admitió que ella estaba allí para retirar un artículo que había ordenado a principios de año, cuando el temor por una posible reducción o eliminación del cupo electrónico motivó a los tarjetahabientes –a los que podían- a gastar toda su asignación ($300) lo más rápido posible y colapsó los sistemas de las empresas de envíos.

En aquel entonces los paquetes se tardaban más de un mes en llegar y las oficinas de este operador en particular se abarrotaban todos los días de la semana. Ahora, dice uno de los empleados de la sucursal de Santa Paula, se llena sobre todo los jueves, viernes y sábados. “Ha bajado el ritmo, pero sigue habiendo movimiento”, admitió.

El 10 de abril apareció la providencia 011 y todo cambió. Quienes querían disfrutar de los $300 del cupo electrónico, otorgados anualmente a cada persona para consumos por Internet, debían hacerlo únicamente a través de la banca pública. De acuerdo con datos extraoficiales, casi 70% de los tarjetahabientes tuvieron que volcarse a solicitar tarjetas de crédito en las entidades del Estado.

Algunos desistieron. Pero los que no estaban dispuestos a dejar perder esos dólares, que se adjudican a la subsidiada tasa de Bs 13,50 por dólar, tampoco pudieron activar el cupo debido a que los bancos no están recibiendo las solicitudes.

“Sin dólares Cencoex el mercado decreció 80% en comparación con 2014”, señaló un ejecutivo de una importante empresa de encomiendas que prefirió permanecer en el anonimato.

Representantes del sector concuerdan. Richard Ujueta, presidente de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico, afirmó que se calcula una caída promedio de entre 68% y 70% en las operaciones de compra de comercio electrónico desde Venezuela.

Esta merma es más impactante si se considera la época. Noviembre y diciembre son los meses de mayor consumo.

-¿Dónde está el negocio?-

Las cifras ofrecidas por ambas fuentes son desalentadoras pero tienen un detalle y es que registran las operaciones que se generan desde Venezuela. Difícilmente los productos que continúan llegando a los almacenes de las compañías de courier son adquiridos en transacciones originadas dentro del país.

“La mayoría de esas operaciones son remesas”, explicó Ujueta.

De hecho, Liberty Express cuenta con un servicio en el que los venezolanos que viven en el exterior pueden acudir a la sucursal en EEUU (Florida) y España para enviar productos a sus familiares y conocidos en Venezuela.

Otra usuaria de una empresa de envíos declaró que su tía, que tiene varios años fuera del país, últimamente ha optado por regalarle gift cards de Amazon para comprar productos que no consigue en Venezuela.

Algunos de los artículos más demandados son los repuestos y piezas de equipos, así como fármacos sin prescripción facultativa, explicó el directivo. “A esto se le llama importación puerta a puerta”, añadió.

En los últimos meses, este esquema es el que parece dominar el mercado, incluso con la aparición de nuevas empresas como Door2Door y JL Cargo, que han instalado vallas en varios puntos de Caracas. Se intentó contactar a ambas empresas pero no se obtuvo respuesta.

“Las empresas de courier han surgido porque al haber escasez de tantas cosas los medios internacionales son una vía de escape”, explicó Ujueta. Estas compañías también manejan importaciones pequeñas.

No obstante, este nuevo tipo de comercio electrónico no puede ser registrado. “Los pagos se hacen a través de cuentas en el exterior a un proveedor que también está en el exterior”, dijo.

-Gestionar vs comercializar-

Para Ujueta el comercio electrónico en Venezuela no existe, lo que hay es “gestión electrónica”. Se ofrecen múltiples plataformas para ofrecer y adquirir productos, pero no es posible generar facturas ni puntos de venta electrónicos.

A los únicos que se les permite hacer un soporte digital de la factura –lo cual no constituye una factura electrónica- es a las operadoras telefónicas y de servicios públicos, como Cantv.

También detalló que no existe una ley que promueva el comercio electrónico. Desde hace algunos años, la Cámara ha intentado impulsar una especie de “Black Friday” venezolano pero esto ha sido complicado, pues se necesitarían algunos incentivos fiscales que el gobierno se muestra reacio a otorgar. “No hay incentivos. Necesitamos el apoyo del gobierno”, dijo.