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Las cifras que debió presentar el gobierno para ir a un plan de reestructuración

Para que un gobierno pueda iniciar un proceso de renegociación de deuda es imprescindible presentar a los acreedores una estrategia económica clara, para demostrar que trabaja en mejorar su capacidad de pago. Ese plan -en el caso de Venezuela- debe ir acompañado también de la publicación de cifras macroeconómicas, cuyos resultados el gobierno no ha querido mostrar. 

Las cifras que debió presentar el gobierno para ir a un plan de reestructuración

El gobierno de Nicolás Maduro convocó a los tenedores de bonos locales y extranjeros a una reunión para anunciarles el inicio de una renegociación de la deuda externa de Venezuela. Durante el encuentro del 13 de noviembre no se explicó en qué consistirá el plan y menos si será un refinanciamiento o reestructuración. Pero tampoco se presentaron indicadores que pudieran mostrar la situación económica del país y financiera de Pdvsa.

Analistas y operadores del mercado de deuda en divisas recuerdan que crear confianza entre los inversionistas para aceptar un acuerdo, es prioritario presentar un programa claro de renegociación. Igualmente -señalan los inversionistas- deben contar con indicadores suficientes para darse una idea de la situación macroeconómica del país y así evaluar las posibilidades de éxito del que lleva a cabo el proceso.

Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, resalta que para todo gobierno presentar un plan financiero a los acreedores implica llevar a cabo una serie de acciones para demostrar que mejorará su capacidad de pago en el futuro.

«En el caso de Venezuela implica informar cómo incrementará la producción petrolera, ya que es su principal fuente de ingreso en divisas; acarrea sanear la economía, revertir el proceso de recesión, estabilizar el tipo de cambio, entre otros», acota.

Sostiene Grisanti que para crear confianza no sólo de los tenedores de bonos sino también de inversionistas y de todos los sectores del país, el gobierno venezolano debe presentar todas aquellas cifras macroeconómicas que ha dejado de publicar.

«No solamente los acreedores sino todo el país tiene el derecho de conocer los resultados económicos, por lo que es necesario que se publique de manera transparente todos los indicadores que el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela han dejado de mostrar desde hace varios años«, dijo el economista.

Esa data imprescindible que ayuda a conocer cómo anda la salud de Venezuela son indudablemente la tasa de inflación, el Producto Interno Bruto (PIB) o la tasa de crecimiento económico, el monto de las exportaciones petroleras y los ingresos en divisas del sector no petrolero, las importaciones de bienes del sector público y privado, el déficit fiscal y los recursos existentes en los distintos fondos paralelos al presupuesto de la Nación.

La falta de información estadística del país ha sido cuestionada incluso por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual dio plazo al gobierno de Venezuela para ponerse al día tras 14 años sin presentar la data al organismo, de lo contrario será sancionada.

Pocas son las cifras macroeconómicas que se conocen del país, entre ellas, la producción petrolera de Pdvsa que se entrega mensualmente a la OPEP, así como las reservas internacionales del BCV.

Más allá de la deuda con los tenedores de bonos, el resto del total de endeudamiento externo de Venezuela tampoco es una cifra fácil de encontrar. Lo que se sabe hasta ahora es el monto de entre 120.000 millones y 150.000 millones de dólares calculado por firmas privadas y otros entes multilaterales, el cual corresponde a compromisos con China y Rusia, con la minera canadiense Gold Reserve, con proveedores y contratistas y por expropiaciones, además de los tenedores de bonos.

La situación financiera de empresas y entes financieros del Estado es otra de la data desconocida, luego que el gobierno dejara de publicar las Memorias y Cuentas de cada ejercicio fiscal.    

Para el economista jefe del banco de inversión Torino Capital, es prioritario igualmente que en las conversaciones para renegociar la deuda, el Ejecutivo presente una serie de garantías no sólo a los acreedores.

En un reciente foro destacó que, una manera de alcanzar un acuerdo con los acreedores es el ofrecimiento de que los recursos a ser liberados como producto del refinanciamiento de la deuda, sean destinados a las importaciones de bienes de primera necesidad para así solventar los graves problemas de abastecimiento de alimentos y medicinas.

«Esto contribuiría a que la negociación se mantuviese dentro del marco de lo permitido por las sanciones de EEUU en contra del gobierno de Venezuela, ya que estas no aplican al financiamiento de este tipo de importaciones», recalcó.

Han pasado unos días del encuentro de las autoridades venezolanas con los tenedores de bonos y aún no se ha anunciado la estrategia para iniciar el proceso renegociación, por lo que conocer la data macroeconómica del país esperará mucho más, a menos que el gobierno resuelva entregarla al FMI.

«No se ha hablado nuevamente con los inversionistas y no se ha iniciado un diálogo formal ni mucho menos una mesa de negociaciones«, recalcó Alejandro Grisanti.