Oliveros: Poder adquisitivo sufrirá en 2015 la peor caída en 12 años

La recesión estructural que vive Venezuela no podrá ser superada sin un cambio en el modelo económico, señaló el economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica. Considera que el gobierno optó por retrasar los ajustes, mantener el control de precios y recortar las asignaciones de divisas a expensas de un ciudadano que ve su poder adquisitivo desintegrarse en medio de una inflación descontrolada y una escasez cada vez más profunda. -¿Cómo ve la caída del poder adquisitivo este año?

-Vamos a tener una caída del poder adquisitivo que no veíamos desde 2003, cuando cayó cerca de 14%. Este año podría estar bajando cerca de 20% y estoy siendo benevolente, porque estoy utilizando el estimado de inflación del Banco Central de Venezuela. Si utilizo la inflación subyacente que nosotros calculamos el resultado es mucho peor. La gente no tiene capacidad para comprar, y lo ves en los centros comerciales. Nuestros cálculos toman en cuenta el salario promedio, que está un poco por encima del mínimo.
-¿Cuál es la diferencia entre la inflación del BCV y la subyacente?
-Para 2013 la diferencia entre esa tasa subyacente y el índice de precios al consumidor del BCV, que cerró en 56,2%, fue de más o menos 9 puntos. El año pasado, cerró en 68% y la subyacente nos dio cerca de 90%. Ya entonces se había disparado la brecha en casi 22 puntos.
Pero este año, la proyección de inflación del BCV nos está dando 120%, pero estamos hablando de que la subyacente puede ser de 250%. La brecha en términos de precios relativos e inflación es muy alta.
No es que el BCV maquille las cifras, sino que no mide el impacto de los buhoneros y los bachaqueros. Para la institución es como si todo el mundo fuera a Farmatodo, y esa es la primera distorsión. La segunda es que no incluye el mercado negro, es decir, la fijación de precios con el dólar paralelo o el del Sistema Marginal de Divisas. El tercer elemento es que yo creo que hay una sobreestimación del peso de Pdval y Mercal en la muestra del BCV. Si se infla el peso de los canales oficiales también se infla el subsidio. Estos son los tres elementos que nosotros incorporamos en la inflación subyacente.
-Si el venezolano quiere saber cuánto es su sueldo en dólares, ¿a qué tipo de cambio debe hacer el cálculo?
-Yo siempre he estado en contra de calcular el sueldo al dólar negro. El tipo de cambio promedio de la canasta típica de un consumidor está en Bs 84 por dólar. En 2014 estaba en Bs 27 por dólar. Por eso yo he venido diciendo que esta devaluación es la peor que ha hecho el gobierno porque el beneficio fiscal se diluye, y estas poniendo todo el peso del ajuste del lado de los consumidores, de la gente. La más afectada es la clase media.
Todo lo que es esparcimiento y cultura, restaurantes y hoteles, vestido y calzado, electrodomésticos y electrónica está indexado a dólar negro. Pero por otro lado, 3 jabones regulados cuestan 20 centavos de dólar; un champú, 30 centavos.
-Entonces, ¿cuál es el tipo de cambio real de la economía?
-El tipo de cambio real es un indicador que solo te sirve de referencia, es el cero en un eje de coordenadas. Se determina esta tasa para saber cuándo una moneda esta sobrevaluada o subvaluada. Cuando existía el Sicad II, el tipo de cambio promedio estaba Bs 25 por dólar. Al cierre de este año estaríamos hablando de Bs 53 por dólar, entonces imagínate lo que significa el Bs 6,30. Es una sobrevaluación brutal con costos muy duros para Pdvsa, ya que la obliga a ir al BCV para obtener financiamiento.
Esa medida de tipo de cambio real lo que te dice es que la tasa de cambio de Bs 6,30, o incluso el Bs 12, es difícil de sostener. Si una buena proporción de las divisas se venden a través del Simadi el tipo de cambio ponderado aumentaría y Pdvsa podría ir renunciando paulatinamente al financiamiento monetario, lo que da más herramientas para estabilizar el mercado cambiario.
-¿Por qué el gobierno no vende más dólares a través en el Sistema Marginal de Divisas?
-Este es un gobierno de facciones. Al final este es un juego de suma cero. Cada dólar que vendo en Simadi es uno menos que van a otros esquemas. Cencoex y Sicad están fuertemente controlados por la cúpula militar y los factores más radicales del gobierno. El temor es que Pdvsa se dedicase a vender más en Simadi por los beneficios fiscales y dejara de liquidar dólares en forma importante en Cencoex y Sicad, que es donde están las importaciones públicas y la estructura de muchos negocios.
Así que creo que el factor político puede jugar un rol importante de por qué efectivamente el Estado no está vendiendo mayor cantidad de dólares en Simadi. Este gobierno está frágil en niveles piso de popularidad, soportado en facciones más leales y radicales. A Maduro no le conviene entrar en conflicto con estas facciones y un régimen cambiario abierto genera conflicto.
-Entonces no es que no tengan las divisas.
-Es un tema de voluntad. Todos los días el gobierno recibe dólares y debe determinar qué cantidades se van a los distintos esquemas. El gobierno puede vender en este mercado, si quisiera, $7.000 millones (al año): $1.000 millones lo podría colocar Pdvsa, $1.500 las socias, $1.000 millones o más de los fondos extrapresupuestarios, y $3.000 millones de la posición de bonos que tiene el Estado en los diferentes bancos.
-Si el Estado vendiera más divisas en Simadi, ¿podría derrotar el dólar paralelo?
-El paralelo nunca va a desaparecer porque siempre habrá gente que no se quiere retratar. Ahora, lo que tienes que buscar es si efectivamente el paralelo deja de ser una referencia.
Yo sí creo que con $7.000 millones en un primer año, si se hubiese hecho bien, el dólar negro pudiera bajar. ¿Y qué es hacerlo bien? Permitir que la tasa se moviera con la oferta y la demanda. Lo lógico era que el tipo de cambio arrancara cerca del dólar negro. Luego si todos los días, de forma transparente y sin tanta traba, se vendían $30 millones, pudiera bajar por lo menos, tal como se observó las simulaciones que hicimos, hasta Bs 120 – Bs 130 por dólar.
Para que el paralelo baje también es importante que se resuelva parte del desequilibro monetario: ajustar tasas de intereses –con las actuales tienes un incentivo para la compra de dólares- y detener el financiamiento monetario del BCV a Pdvsa, que son medidas más difíciles de completar.
-¿Hay otras razones por las que no ha funcionado plenamente Simadi?
-Es un sistema engorroso desde el punto de vista operativo. El BCV tiene que autorizar cada una de las operaciones, eso es una complicación para los bancos y las casas de cambio. Cuando quieres competir con un mercado y aspiras a sustituirlo tienes que lanzar un mercado que sea lo más parecido a lo que quieres sustituir.
El segundo error, es que el BCV en las primeras semanas manipuló los precios, no permitía el deslizamiento de la tasa de cambio y eso fue uno de los principales elementos de crítica.
-¿Qué pasó con el Sicad?
-La última subasta de octubre se está empezando a liquidar. No entendemos por qué no se ha hecho una nueva convocatoria. El gobierno ha acumulado fondos, no sé cuál es la lógica. Las liquidaciones de divisas al sector privado están en los niveles más bajos desde 2009: Cencoex entrega 40 millones día, lo cual es muy bajo.
Una hipótesis que puede surgir es que acumulan fondos para pago de deuda mientras esperen por el cronograma electoral para definir los momentos en los que van a empezar a soltar para minimizar el impacto negativo. Como hasta ahora no hay claridad en el cronograma electoral, tampoco cuando el gobierno puede soltar fondos o intentar revitalizar algo, más que eso, trayéndote barcos porque la destrucción de cadena de valor de la industria no puede remontarse de la noche a la mañana.
-¿Cuánto tiempo puede sostenerse este sistema en el que no se venden suficientes dólares y hay tantas diferencias en las tasas de cambio?
-Es insostenible desde el punto de vista económico y hay tres elementos que lo revelan: lo primero es la inflación de tres dígitos y desbordada. En Venezuela hay una destrucción de los precios relativos, no se sabe cuánto cuestan las cosas. Se consiguen productos regulados a precios regalados pero los que se fijan a Simadi o paralelo no se pueden comprar.
La segunda evidencia es la escasez, ya que no solo tienes problema de falta de productos y de contrabando, sino de psicosis de la gente. Los inventarios que duraban una semana, ahora se acaban en dos horas. El tema de la reposición de inventarios es grave.
La tercera es la brecha entre tasas de cambio. Esto está colapsado. El deterioro y los niveles que se alcanzaron en 2015 no son iguales en términos de brecha cambiaria, escasez e inflación.
La sostenibilidad de esto es más hacia lo político. ¿Qué va a hacer el gobierno para que ese colapso en lo económico no se traduzca en presiones de conflictividad social? Represión, no sólo a alcaldes o marchas, sino también a los empresarios, como lo que pasó con Día a Día, Farmatodo y la amenaza a las empresas españolas.
-¿Se podría decir que estamos en una depresión?
El término que utilizo es de recesión estructural. Lo que pasa con la depresión es que se puede salir de eso más fácilmente; la recesión estructural es mucho más complicada porque no solo hay problema del lado de la demanda, sino de la oferta, es decir, de la generación de productos.
Si aquí no hay un cambio de modelo en la forma en la que el Estado entiende el papel del sector privado o de las políticas públicas, Venezuela puede transitar por un largo rato en números negativos a pesar de que los precios del petróleo se recuperen. Esa es la gravedad del tema.
-Si Maduro toma medidas, ¿cuándo se verían los efectos?
Maduro tiene dos opciones. No hacer nada era costoso y hacerlo también. Lo que pasa es que la inacción traía costos más manejables para el gobierno porque no le permitía entrar en conflicto con sus facciones internas, que para mí fue lo que privó para no hacer los ajustes.
Creo que hay cuatro áreas importantes de decisión: la primera es la cambiaria; la segunda, la fiscal, ya que ningún esquema cambiario o de control de inflación es viable con un gobierno que tiene un déficit de 20 puntos de PIB; la tercera está relacionada con el tema precios-empresarios, el desmontaje del control de precios y el cerco que se ha impuesto al sector privado durante todos estos años; el cuarto factor son las políticas de contención social, ya que todos estos elementos son costosos en los estratos más vulnerables de la sociedad. Se debe buscar una política social que permita compensar los costos del ajuste.
Eso no te va a salvar de que tengas un 2015, y parte de un 2016, bastante complicado, pero en economía importan mucho las expectativas. Ayuda el dar señales de cambio, porque entras en una nueva dinámica.
-¿Crees que habrá default?
-No, no este año. La pregunta es si el gobierno está quemando todos los cartuchos y llega a 2016 con un recorte muy grande de importaciones y los precios del petróleo no suben, ahí tienes otra vez $13.000 millones que tienes que volver a pagar.]]>