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Pequeña y mediana industria de Carabobo resiste para no cerrar

En tiempos de baja productividad, los empresarios deben enfrentar aumentos de impuestos sin saber con certeza a dónde van a parar los recursos porque continúan padeciendo por los deficientes servicios públicos

Pequeña y mediana industria de Carabobo resiste para no cerrar

El sector de la pequeña y mediana industria de Carabobo enfrenta y sobrevive a la crisis económica que aumentó por la pandemia de covid-19 pero, en medio de las circunstancias, ahora debe sumar el encarecimiento de los impuestos nacionales y municipales. Parece un contrasentido: les pechan más cuando menos producen.

“Para nosotros el 7+7 no es la solución. Hay empresas que no pueden parar su proceso productivo. Sin embargo, estamos conscientes de la situación que se atraviesa mundialmente. No hay experiencia en esto”, indicó la presidenta de la Cámara de Pequeños, Medianos Industriales y Artesanos de Carabobo (Capemiac), Elizabeth Brandt Lores.

La vocera del organismo privado añadió que los representantes del sector mantienen las normas de bioseguridad. “Necesitamos estar sanos, activos y cuidados. No solamente nosotros sino también todos nuestros colaboradores. Las empresas no pueden parar su producción”.

A medias

Al inicio de la cuarentena en 2020, los representantes de Capemiac, en nombre de la pequeña y mediana industria de Carabobo, asistieron a reuniones con autoridades regionales. Solicitaron respaldo para mantener la operatividad por las adversidades que ya se perfilaban.

“Esas solicitudes han sido medianamente cubiertas. Los servicios públicos no funcionan adecuadamente.  Continuamos con escasez de gasolina, gasoil y gas. Eso no ha mejorado en absoluto. Hay momentos en que se ve un poco más de combustible, pero no es constante. Los problemas continúan. Sin embargo, la pequeña y mediana industria de Carabobo continúa sin bajar las santamarías”, dijo.

Brandt Lores destacó que la industria metalmecánica y del calzado están muy afectadas. De 10 sectores que agrupa Capemiac, medianamente están trabajando cuatro de ellos.

“Hay empresas que no han abierto en 2021. Hay otras que trabajan con 15 a 20% de su capacidad instalada. Hay empresas que tienen ahora mucho menos trabajadores de los que tenían a principio de 2020. Hago un llamado a que tratemos de mantener las puertas abiertas. Esto tiene que mejorar en algún momento. Esto tiene que pasar”, refirió.

Impuestos al triple y al cuádruple

Capemiac ha solicitado reuniones de trabajo para buscar solución a esta serie de problemas. Especialmente consideran urgente abordar la preocupación que les generan los altos impuestos nacionales y municipales que atentan contra la actividad del sector de la pequeña y mediana industria de Carabobo.

“Hemos solicitado audiencias con alcaldes y directores de Hacienda y Ambiente para que buscar una mejor solución. En otros países, las pymis representan más de 90% del sector productivo y generan 60 % del empleo. Son el motor económico de la mayoría de las naciones”, añadió.

Brandt Lores destacó que, desde octubre de 2020, han incorporado nuevas actividades económicas. Eso ha hecho que se tripliquen y cuadrupliquen los impuestos a pagar. “Las empresas producen menos, pero tienen que pagar muchísimo más”.

En un comunicado emitido por Capemiac, el 14 de enero de 2021, se señala que los altos impuestos nacionales y municipales atenta contra la salud económica de las pymis. Entre los más graves están los de aseo urbano, a las ventas brutas e inmobiliario.

“Se ven afectadas por el deterioro de los servicios públicos, por las fallas en el suministro de gasolina, gasoil, gas y por la inseguridad. A esto hay que sumar el desastroso estado de las vías y los medios de transporte”, indican en la comunicación.

“Lo que queremos es que nuestras empresas sigan abiertas, sigan laborando. Ya es suficiente con lo que hemos pasado en 2020. Hay países que han ayudado a la pequeña y mediana industria. Queremos que Valencia y Carabobo vuelvan a ser pujantes zonas industriales que fueron”, recalcó Brandt Lores.

Menor músculo financiero

En opinión de la economista y profesora de pregrado y postgrado de la Universidad de Carabobo, Ana Isabel Belmonte, del grupo de empresas que desaparecen con la crisis, la mayoría son pequeñas y medianas.

“Son más vulnerables por su menor músculo financiero. Pero también tienen la ventaja de que su menor tamaño las hace de más fácil adaptación. La crisis ha sido tan brutal que no ha permitido a suficientes pymis explotar estas ventajas. En este contexto local lo más importante parece que es la sobrevivencia al gobierno local de turno. No la economía”, explicó Belmonte.

Consideró que la aplicación del esquema 7+7 se sustenta en la falta de gasolina más que en medidas sanitarias.

“Si se toman en cuenta las estadísticas suministradas por el gobierno, el esquema 7+7 no tiene sentido, aunque esas estadísticas son poco fiables, son parte de un discurso. Es una hipótesis. Considero que se debe a la falta de gasolina y de alguna manera es un mecanismo de control, pero sin duda es fatal para la producción económica”.