Planta de Chrysler en Valencia paralizará producción en dos semanas

Hace apenas 15 días que FCA Venezuela, la antigua Chrysler de Venezuela, llamó a parte de sus operadores a reiniciar actividades, pero ya en dos semanas tendrán que regresar a sus hogares por falta de material de ensamblaje, de acuerdo con información suministrada por el sindicato.

“Eso apenas alcanza para dos semanas de trabajo cuando mucho”, dijo Christian Pereira, secretario general del sindicato de trabajadores de la automotriz, quien agregó que incluso el trabajo se ha extendido porque ha habido problemas con el despacho de algunos materiales necesarios para concluir las unidades en cuestión.

Se trata de apenas 110 unidades que quedaron a medio terminar el año pasado, cuando por fallas de suministros locales la empresa se vio obligada a suspender operaciones hasta nuevo aviso.

Y no hay planes inmediatos para reactivar las operaciones en Valencia. Pereira recordó que la empresa manifestó su intención de crear un fondo con aportes hechos por la corporación y los concesionarios para reeditar en FCA el sistema empleado en Ford y Toyota, a través del cual los concesionarios proveen el dinero para la compra de materia prima y los autos producidos son vendidos una parte en bolívares (la menor cantidad) y otra en dólares.

Sin embargo, el plan tiene no una sino dos patas cojas: es tan solo una propuesta que no ha sido oficializada y sería para producir apenas unas 600 unidades, que constituyen apenas 4% de la capacidad operativa de la planta para ensamblar 14.000 carros al año.

Además, está el tema del alto costo. “Si a Ford y Toyota le ha costado vender sus carros, será lo mismo con Chrysler”, dijo el dirigente sindical, quien también es presidente de la Federación Única de Trabajadores Automotrices, Autopartistas y Conexos (Futaac).

En este sentido, señaló que 40% de los autos ensamblados por Ford Motor el año pasado siguen sin colocarse. “Están en los patios y en los concesionarios porque no consiguen salida. Los precios son muy altos y la crisis económica ha restringido las posibilidades de los compradores”, precisó.

Por esto la empresa no pudo realizar nuevas compras de material y suspendió la producción hasta, al menos, abril próximo, al tiempo que ofrece paquetes especiales a los trabajadores que decidan retirarse voluntariamente y que ha sido aceptado por unos 500 empleados.

No obstante, voceros sindicales de Ford han asegurado recientemente que la suspensión podría extenderse por todo 2017, pues los planes de ensamblaje previstos fueron abortados.

Ford, firma que lideró la producción de autos el año pasado, apenas logró ensamblar unas 2.257 unidades, una cifra insignificante frente a las 35.000 carros que puede manufacturar cada año.

Pereira precisó que la industria, que daba sustento a más de 100.000 trabajadores antes de esta crisis, no puede seguir dependiendo de compradores esporádicos que tengan dólares suficientes para comprar un carro con el objeto de revenderlo.

“Hemos acompañado a las empresas en sus reclamos, pero queremos que haya una respuesta para enfrentar esta crisis. Ellas decidieron quedarse y nosotros queremos trabajar”, dijo, en clara alusión a la posibilidad planteada por Ford y Toyota de reanudar las exportaciones de autos producidos en el país hacia países de la región.

El dirigente sindical señaló que en caso de no producirse una reactivación de la industria en tiempo perentorio, la situación podría devenir en una etapa violenta auspiciada por las paupérrimas condiciones de sobrevivencia a las que están siendo sometidos los trabajadores del sector, otrora entre los mejor pagados del país.

Del mismo modo, reiteró su rechazo a la intención de algunos antiguos líderes sindicales de establecer sindicatos paralelos en la industria, una situación que según dijo solo dejará mayor confusión entre los trabajadores en momentos en los que la atención debe estar centrada en la defensa del salario y las condiciones socieconómicas de los operarios.