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¿Por qué el precio del tomate sigue subiendo?

En Guárico, principal productor de fruto de uso industrial, apenas se cosechará 10% de lo esperado por lo cual se prevé más escasez y alza de precio para lo que resta de año.

¿Por qué el precio del tomate sigue subiendo?

Rosa María Hernández desistió. Tras varias semanas pagando el constante aumento del tomate, la educadora jubilada optó por no comprar la hortaliza. “El precio se volvió prohibitivo. No me puedo dar el lujo de pagarlo, además lo que se consigue es de muy mala calidad”, afirma con resignación al reconocer que ya no sazonará sus guisos con ese vegetal.

En las últimas semanas de 2016 el precio del tomate se disparó hasta llegar a ofrecerse en algunos comercios formales entre 3.600 y 4.300 bolívares el kilo, un alza de más de 350% respecto a los precios vigentes a principios de diciembre pasado, cuando oscilaba entre 1.200 y 1.500 bolívares según se adquiriera en ferias de vegetales, mercados municipales o automercados.

La razón de este aumento desmedido es la misma que se esconde detrás del alza de todos los vegetales: caída de la producción, con el agravante de que las hortalizas en general y el tomate en particular, es uno de los rubros que mayor reducción experimentó en la pasada temporada, de acuerdo con datos preliminares de los productores.

“La producción cayó desastrosamente porque no hubo semilla. El gobierno no importó y para los importadores privados fue imposible traerla por el alto precio”, destacó Pedro Rivas, productor de este segmento quien aun sin tener datos concretos, estima que la producción de tomate de uso industrial cayó a menos de 20%.

La cifra concuerda con lo esgrimido por Gerson Pabón, productor y director de Fedeagro, quien asegura que en la región andina -zona donde se produce entre 50% y 60% de las hortalizas que se consumen en el país- se estima que la superficie sembrada por falta de semillas supera 75%.

“La situación es particularmente fuerte en tomate porque no llegó semilla y los agroquímicos también fallaron”, expresó el productor, quien recuerda que el fruto de aquellas tierras está destinado al consumo fresco, es decir, de uso cotidiano.

Aurelio Sánchez, presidente de Asociación Venezolana de Semillas (Avesem) ofrece datos aun más contundentes al referir que de las aproximadamente 16.000 hectáreas anuales que se siembran de tomate en todo el país, el año pasado se sembraron solo unas 4.000 “y esto siendo optimistas”, dice.

Explica que desde 2014 no llega semilla de tomate al país, situación que ha traído como consecuencia que los productores tengan que sembrar las semillas que sacan de los frutos maduros, una práctica que reduce el rendimiento por hectárea y expone las plantas a plagas pues se trata de semientes de mala calidad.

De acuerdo con estimaciones de Fedeagro, la demanda anual de tomate se ubica entre 500.000 y 600.000 toneladas, tomando en cuenta tanto el fruto fresco como de uso industrial.

Si bien es cierto que diciembre y enero son tradicionalmente meses de escasez y carestía del tomate, febrero trae consigo la cosecha del ciclo norte-verano en Guárico, producción que sirve a la industria pero también suple al mercado convencional. Pero este año no será así.

“Por falta de semilla y la inseguridad la siembra en Guárico cayó aparatosamente”, dice Rivas, quien aseguró que se dejó de sembrar unas 1.500 hectáreas, lo que representa unas 45.000 toneladas de tomate menos en el mercado. “En Guárico apenas se cultivaron unas 700 hectáreas, eso es apenas 10% de lo que cultivábamos de tomate industrial”. La entidad cosechaba entre 250.000 y 300.000 toneladas, cerca de 50% de la producción total del país.

Cabe destacar que Fedeagro ha advertido que solo en la población guariqueña de El Sombrero, unas 23 fincas productoras de tomate y cebolla fueron abandonadas por sus propietarios a causa de la inseguridad, lo que ha contribuido a la reducción de la cosecha.

“No habrá tomate este año. El precio seguirá subiendo porque no hay producción suficiente”, añadió el agricultor, quien destacó que el alza de los costos ha sido exorbitante debido a la escasez. Como ejemplo señaló que una bolsa de semillas que en 2015 costaba 20.000 bolívares (tras aumentar 300% respecto a los Bs 5.000 que costaba en 2014), se consigue actualmente en 300.000 bolívares.

Por otra parte, hay que señalar que la productora de pasta de tomate Heinz advirtió que la producción nacional solo abastece 25% de sus necesidades de materia prima, razón por la cual importó directamente semilla que entregó a 30 productores de Aragua con la esperanza de cultivar unas 500 hectáreas de tomate y cosechar unos 20 millones de kilos.

Con ello la empresa se garantizaría cerca de 40% de la materia prima que requiere para sus procesos, con lo cual podría manufacturar 2,5 millones de kilos de pasta de tomate, según informó meses atrás la empresa.