Premio Nobel de Economía premia a investigadores que luchan contra la pobreza

Con la concentración en campos concretos, y una aproximación experimental, los investigadores encontraron métodos más eficaces para resolver los problemas específicos de pobreza

El indio Abhijit Banerjee, la francesa Esther Duflot y el estadounidense Michael Kremer reciben el premio Nobel de Economía por introducir nuevas aproximaciones para buscar los mejores caminos para luchar contra la pobreza global. 

Los premiados este año, según el comunicado, han introducido nuevas aproximaciones para buscar los mejores caminos para luchar contra la pobreza global, concentrándose en aspectos concretos y manejables como, por ejemplo, la búsqueda de las intervenciones más eficaces para mejorar la salud infantil o la educación

Kremer y sus colegas, a mediados de la década de los 90, demostraron la eficacia que pueden tener las aproximaciones experimentales utilizando experiencias de campo para evaluar una serie de intervenciones que pudieron mejorar los resultados escolares en el oeste de Kenia. 

Banerjee y Duflo, con frecuencia en cooperación con Kremer, han realizado estudios similares en otros campos y en otros países.

«Los premiados -y aquellos que han seguido sus huellas en otros estudios- han mejorado notablemente nuestra posibilidad de luchar contra la pobreza», dice el comunicado.
Como resultado directo de uno de los estudios, más de cinco millones de niños en India se han visto favorecidos por programas para mejorar el rendimiento escolarOtro ejemplo son los subsidios para programas preventivos en salud en algunos países.

El comunicado de la academia resalta la importancia de la lucha contra la pobreza global y recuerda que, pese a todos los progresos que ha hecho la humanidad, cerca de 5 millones de niños en todo el mundo mueren a causa de enfermedades que podrían prevenirse.

Banerjee, una vida dedicada a buscar nuevas vías para combatir la pobreza

El economista Abhijit Banerjee es un economista estadounidense de origen indio que ha dedicado su carrera a comprender y estudiar nuevas vías para combatir la pobreza en el mundo.

Profesor de Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en 2003 cofundó en esta universidad, junto a la también galardonada este año Esther Duflo, el «Laboratorio de Acción contra la Pobreza» o  J-PAL, una institución cuya misión es reducir la pobreza garantizando que las políticas públicas estén informadas por evidencia científica.

El centro cuenta con una red de 181 académicos afiliados provenientes de 58 universidades de todo el mundo, con oficinas como la J-PAL para Iberoamérica y el Caribe en la Universidad Católica de Chile.

Banerjee nació en 1961 en la ciudad occidental india de Bombay, y se formó en la Universidad de Calcuta (este de la India), la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) en Nueva Delhi y la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, donde se doctoró en 1988 con un tesis en economía de la información.

Miembro de la Academia Americana para las Artes y las Ciencias, sus áreas de investigación son la economía del desarrollo y la teoría económica, 

Su obra más conocida, escrita en colaboración con Duflo, es el estudio «Repensando la Pobreza: Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global».

Fue elegido libro del año en 2011 por The Financial Times y calificada por el economista indio Amartya Sen, también nobel de Economía, como «un libro maravillosamente lúcido sobre la naturaleza real de la pobreza».

Banerjee ha recibido numerosos galardones internacionales, a título individual o compartidos con Duflo, por sus estudios en desarrollo o la creación del innovador Laboratorio de Acción contra la Pobreza, entre los que se incluye el Premio Infosys 2009 o la Alfred P. Sloan Fellowship (1994-96) y Guggenheim Fellowship (2000).

La prestigiosa revista Foreign Policy lo situó en el top 100 de los principales pensadores de 2011.
El centro J-PAL recibió, además, el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2008 en la categoría de Cooperación al Desarrollo, por promover «la utilización de métodos científicos para evaluar la eficacia en el empleo de los fondos destinados a la ayuda al desarrollo».
El laboratorio «ha llevado a extender el uso de este enfoque tanto por parte de los técnicos como de los investigadores en el campo del desarrollo» y ha logrado, «en algunos casos, actuaciones políticas importantes», según el jurado.

Sobre Banerjee, la fundación destacó que, junto a Duflo, llevó a cabo «evaluaciones aplicadas a la educación» o el análisis de «las llamadas ‘escuelas informales’ de las áreas tribales de la India».

Por su labor al frente del J-PAL también recibió con Duflo el prestigioso premio Albert Hirschman 2014/15.

Académico de campo, ha realizado numerosas colaboraciones con organizaciones internacionales como Naciones Unidas o la ONG a favor de la infancia Save the Children.

Duflo, la economista que quiere acabar con la pobreza a pie de calle

El Nobel de Economía también ha reconocido este año a la francesa Esther Duflo con un galardón que distingue su trabajo en la lucha contra la pobreza desde una perspectiva científica pero al mismo tiempo muy práctica y pegada al terreno.

La labor de Duflo, que la semana que viene cumple 47 años, ya había sido reconocida en múltiples ocasiones con el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales que recibió en 2015 o la medalla John Bates Clark en 2010 (que distingue al mejor economista en Estados Unidos menor de 40 años).

Interesada por las políticas de desarrollo y alérgica a los focos públicos, la economista se ha labrado un nombre en el mundo de los números por su capacidad para aplicar al mundo real las teorías de la lucha contra la pobreza.

Su rostro saltó a la luz en Francia cuando en 2013 el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la incluyó en su exclusivo comité presidencial para el desarrollo, el arma con el que pretendía promover las ideas para acabar con las desigualdades.

Para Duflo y sus colaboradores, la teoría no se queda en los libros, sino que está pensada para salir a la realidad y confrontarse a los desafíos del mundo que pretendía transformar.

«La clave está en saber cómo hay que gastar el dinero, no cuánto», señalaba en su libro «Repenser la pauvreté» (Repensar la pobreza), donde teorizaba sobre su divorcio de la macroeconomía en favor de la aplicación de sus tesis.

A partir de esos preceptos, al frente del laboratorio que creó en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Duflo lanzó un amplio programa de estudio de proyectos humanitarios para optimizar su rendimiento, con el punto de mira en los millones de seres humanos que viven con menos de un dólar al día.

Su laboratorio elige al azar experiencias de ayuda al desarrollo para estudiar su eficiencia. Así, llegó a conclusiones como que ofrecer un saco de lentejas a la familia de campesinos indios del Rajastán que acudían a vacunar a sus hijos se mostró como un método eficaz.

«Hace medio siglo que gastamos dinero en los países en vías de desarrollo sin habernos preocupado de verificar si funciona o no, cómo y por qué», asegura.

Para Duflo, si las políticas públicas de lucha contra la pobreza no logran sus objetivos es porque parten de una comprensión inadecuada del problema.

Sus postulados revolucionaron la economía hasta ese momento teoricista, según reconoce su amigo Piketty, a quien conoció hace más de 25 años.

De «izquierda pragmática», Duflo rechaza el discurso «de la derecha» de que el problema del subdesarrollo se asienta en el mal gobierno y lo considera «un argumento para no hacer nada o reducir los presupuestos».

Nacida en París en 1972 y criada en las afueras de la capital como la segunda de tres hijos de una pareja formada por un matemático y una pediatra protestantes de izquierdas, fue siempre precoz en sus estudios. La Escuela Normal Superior (ENA) la llevó a Moscú para estudiar la revolución bolchevique y fue en la capital rusa donde tomó gusto por la economía.

Su talento y capacidad de trabajo la pusieron en el punto de mira de las más prestigiosas universidades del mundo, pero finalmente fue el MIT quien se hizo con sus servicios y con 32 años empezó a dar clases en el prestigioso centro.

Es madre de un hijo con el economista indio Abhijit Vanayak Banerjee, también reconocido hoy con el Nobel, y está considerada como una de las economistas más influyentes de Francia, aunque su voz ha sido tradicionalmente más escuchada en Estados Unidos que en su país de origen

Kremer, un Nobel con experiencia en desarrollo de África y Latinoamérica

El economista estadounidense Michael Kremer, profesor de la Universidad estadounidense de Harvard, es conocido por sus experiencias en relación con asuntos vinculados al desarrollo de países de África y Latinoamérica y la Real Academia de las Ciencias sueca destacó sus trabajos en Kenia.

Kremer ha hecho investigaciones en el ámbito de la educación, la salud, el abastecimiento de agua y la agricultura en los países en desarrollo. Además, es actualmente profesor de Sociedad en Desarrollo en el Departamento de Economía de Harvard, donde se ha ocupado también de asuntos vinculados con la inmigración y la globalización.

La Academia sueca destacó que Kremer contribuyó a demostrar a mediados de la década de los noventa la utilidad de la aproximación experimental para probar intervenciones destinadas a mejorar los resultados escolares en el oeste de Kenia.

Kremer ha sido seleccionado como uno de los cincuenta científicos estadounidenses más importantes y ha recibido galardones por sus trabajos en economía sanitaria, economía agrícola y sobre Latinoamérica.

Además, el economista ha contribuido en estudios sobre el estímulo de la inversión privada en la investigación sobre vacunas y en la distribución de estas para combatir enfermedades en países en desarrollo.

En 2002 Kremer participó en un programa de bonos para la escolarización privada en Colombia en el que abordó el impacto de uno de los mayores de este tipo en el mundo, el Programa de Ampliación de Cobertura de la Educación Secundaria (PACES).