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Más transnacionales sacan a filiales venezolanas de sus balances

El 2016 fue un año complejo para las empresas en el manejo de asuntos fiscales y tributarios, pero 2017 presentará un reto mucho mayor. Cambios en la metodología para el cálculo de impuestos, acortamiento de los lapsos para el pago de tributos, fuertes desajustes que se desprenden del aumento de la tasa cambiaria oficial y el salto del dólar paralelo, conforman un cóctel explosivo para el próximo ejercicio fiscal.

Más transnacionales sacan a filiales venezolanas de sus balances

“Nos enfrentamos a una realidad muy compleja, en particular mucho impacto del dólar paralelo en las finanzas de las empresas porque de recibir dólares Dipro (Bs 10) o Dicom (por encima de Bs 670) han tenido que migrar al cambio paralelo, con lo cual los cálculos se dispararon”, señaló Javier Cuni, socio líder de Auditoria en la firma consultora E&Y Venezuela, durante una reunión con contadores y administradores.

Al recordar que muchas empresas que incluso debieron recibir dólares protegidos no tuvieron acceso a esta divisa, Cuni señaló que el alza del dólar marcador para la operaciones de esas corporaciones no solo afecta los costos operacionales, sino que tienen efectos muy altos en la contabilidad y el pago de los tributos, en particular cuando se tiene en cuenta que no es posible el ajuste por inflación a la hora de cancelar impuestos.

Dijo además que tomando en cuenta la cotización actual del dólar paralelo, las empresas deben, en lo posible, mantener un equilibrio entre sus posiciones en dólares y bolívares: tener todos los recursos en moneda dura puede afectar las cuentas externas de la compañía, pero mantenerlos en bolívares traerá pérdidas inestimables.

De allí que el experto considere que en 2017 se incrementará el número de transnacionales que desconsolidarán sus filiales venezolanas de los balances financieros globales, a fin de evitar mayores pérdidas por la imposibilidad de repatriar capitales o pagar dividendos a las casas matrices, un fenómeno que ha afectados a 18 compañías en los últimos dos años.

En este mismo orden, Cuni señaló que este año algunas pocas empresas pudieron por primera vez cancelar dividendos pero a dólar libre, lo cual incidió en repatriar fondos menores a los estimados inicialmente.

Destacó igualmente que con una caída de las ventas estimadas en 50% para 2017 en comparación con 2016, las empresas verán mermar sus ingresos de manera exponencial, pues estarán colocando apenas 20% de lo comercializado en 2015, afectando directamente el flujo de caja.

Cuni estima que las empresas deben necesariamente acudir al financiamiento externo a la compañía a fin de apalancar las operaciones, cuyos costos deben ser actualizados mensualmente a fin de evitar la descapitalización.

Como medidas alternativas para paliar la crisis recomienda desconsolidar los estados financieros en bolívares y moneda dura, revisar mensualmente el flujo de caja, analizar frecuentemente los pasivos relacionados con costos de prestaciones –ello debido a los constantes aumentos de sueldo-, migrar la nómina de salario fijo a salario variable a fin de intentar en la medida de lo posible retener el talento, buscar alianzas más estrechas con los proveedores y revisar posibles robos por parte del gobierno corporativo, una práctica que dijo se ha incrementado de manera considerable en el último año.

– Quiebras en puertas –

Si en lo financiero la situación es compleja, en lo tributario tiene ribetes de crisis. “Lo primero que verán los contribuyentes especiales es una diferencia de tratamiento fiscal de los gastos acumulados de años anteriores que no fueron cancelados en su momento y que obligatoriamente tendrán que ser pagados”, dijo José Antonio Velázquez, director de Servicios Tributarios de E&Y.

Explicó que ante la imposibilidad de pago en años anteriores, las organizaciones tienen que tener claro que se verán forzadas a cancelar esos tributos de forma bastante expedita, con el agravante de que para 2017 se redujo el lapso de declaración y ésta deberá realizarse el 31 de enero.

“Esto obligará a muchos contribuyentes a declarar con base en números estimados o aún no auditados, lo que dará lugar a una multiplicidad de declaraciones sustitutivas”, acotó Velázquez.

Destacó igualmente que habrá “importantísimos impactos” derivados de las fluctuaciones cambiarias, en particular a partir de la entrada en vigencia en marzo pasado de los nuevos tipos de cambio (Dipro y Dicom), lo que podría ocasionar series desajustes en las finanzas si no se tomaron las previsiones del caso.

Recordó además que existe mucha expectativa por la posible publicación de la providencia relacionada con el ajuste por inflación para los contribuyentes especiales, normativa que podría establecer condiciones inéditas que pudieran afectar los resultados de las corporaciones.

En su opinión, uno de los puntos más álgidos es que la migración de un tipo de cambio Sicad o Dipro a Dicom traerá fuertes desajustes en la cancelación de impuestos que pudieran diluir las utilidades de las empresas, por lo cual muchas organizaciones pudieran declararse en quiebra técnica al poseer una relación negativa déficit vs patrimonio.