Proponen reformas para llevar a un dígito la tasa de inflación en 5 años

Un total de 15 organizaciones civiles, empresariales y sindicales firmaron un plan con recomendaciones para enrumbar a Venezuela “hacia el progreso”. Eduardo Fernández, Maxim Ross y Werner Corrales coinciden en que el “exacerbado presidencialismo” empeoró las condiciones económicas del país.

Diversas organizaciones en el país suscribieron el Acuerdo Nacional para el Progreso y la Paz en Venezuela, con el cual plantean recomendaciones para salir de la difícil situación económica y promover la convivencia política-democrática.

Eduardo Fernández, director del Centro Internacional de Formación y Políticas Públicas Arístides Calvani (Ifedec), afirmó que en Venezuela “urge un gran acuerdo nacional” para comenzar a solucionar la grave crisis del país.

“Estamos viviendo un momento extremadamente grave. Es urgente un acuerdo nacional, no es posible continuar con la confrontación sistemática y tampoco es momento para ambiciones personales. Cada día en Venezuela hay más pobres que son cada vez más pobres, existe una crisis moral y una corrupción sin precedentes. Tenemos que proponer el rearme de lo moral y de ser un país capaz de garantizar las necesidades de la población”.

Para Fernández el problema más grave hoy en día es el desabastecimiento porque “se traduce en hambre y desnutrición. Debemos ser capaces de contar con una economía que sea capaz de generar riqueza y de llenar los anaqueles de los supermercados”.

Entre los planteamientos para el desarrollo económico señalan la necesidad de la estabilidad macroeconómica, pero para ello consideran prioritario garantizar la estabilidad política. Un amplio programa de “largo aliento” con la ejecución de reformas busca alcanzar una tasa de inflación de un dígito para los próximos cuatro a cinco años, así como la unificación del tipo de cambio a través de la eliminación de los actuales sistemas cambiarios.

El economista Maxim Ross sostiene que no se pueden resolver los problemas de manera aislada y que más allá de un diálogo y la reconciliación, es importante “darle un propósito al diálogo. El desafío es que podamos resolver los problemas antes” y atender las necesidades de «15 millones de venezolanos que viven en la pobreza y que tienen que pasar horas en cola para comprar comida».

Destaca que la principal causa de la crisis económica es el “exacerbado presidencialismo y especialmente en la industria petrolera”.

El documento presentado en la sede de Ifedec en Caracas resalta la necesidad de un marco regulatorio que genere el relanzamiento de la actividad económica privada, sumado a la democratización de la propiedad. El objetivo es el desarrollo de la economía no petrolera para el rescate de la agricultura, la industria, el comercio y los servicios.

Para Werner Corrales, director de la Fundación Venezuela Positiva, se requiere de “una nueva visión de país, de desarrollo pero no solo económico”.

Sostiene que hay que tomar en cuenta el diálogo pero con líderes regionales y comunitarios, así como reconocer al contrincante para reconstruir la paz. No obstante, acota que la “reconciliación comienza por la justicia”.

“Es prioritario desaparecer la exclusión social y eso implica no dejar que se exacerbe el populismo”.

Para la construcción de una nueva economía, Corrales afirma que es necesario una reforma institucional profunda y salir del rentismo.

“No quiero decir que debemos dejar de depender del petróleo, sino de la cultura rentista la cual se utiliza para fines políticos. La renta se creó para estimular la capacidad de los ciudadanos, no para corromperlos”.

Identifica un triángulo vicioso en lo político, económico y social: el hiperpresidencialismo, el rentismo y la desigualdad en la propiedad.

«Lo político se caracteriza por el centralismo, estatismo y partidocracia; mientras que en el área económica se observa la ausencia del ahorro nacional, el fiscalismo y el déficit grave de la producción y, lo social se caracteriza por la pobreza, la inseguridad, entre otros».