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Protestas ahuyentan a clientes de centros comerciales y las ventas caen 60%

Las persecuciones entre manifestantes y funcionarios de la fuerza pública han alcanzado a los centros comerciales de Caracas que se ubican en la ruta de las protestas organizadas por la alianza opositora Mesa Democrática de la Unidad. Las ventas de los malls han caído 60% en poco más de dos meses de conflictos, en una economía de por sí ya deprimida se suman las consecuencias de las actividades políticas que buscan restituir el orden constitucional en Venezuela.

Protestas ahuyentan a clientes de centros comerciales y las ventas caen 60%

Uno de los municipios más afectados ha sido Chacao. En varias ocasiones los funcionarios de la Guardia Nacional Nacional (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB) han lanzado bombas lacrimógenas hacia conjuntos residenciales y centros comerciales, buscando dispersar las marchas opositoras. Los manifestantes proceden a resguardarse en sitios cercanos como el Centro Comercial Lido y el Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT) o en el Centro Comercial Multiplaza, ubicado en El Paraíso, al oeste capitalino.
La represión ha ido en aumento en el último mes. El portón de la entrada del CCCT fue violentado en una ocasión e incluso varias personas fueron tratadas de emergencia en el estacionamiento del centro comercial, ubicado al frente de la base aérea La Carlota, a la altura de la autopista Francisco Fajardo, centro de las protestas de oposición.
El 5 de junio se vivió uno de los episodios más fuertes: funcionarios de la GNB entraron en motos al centro comercial, lanzaron bombas lacrimógenas en la Planta Baja frente al Banco Provincial y destruyeron motos del estacionamiento. Sin embargo, no era la primera vez que funcionarios entraban en motos a los pasillos del centro comercial.
Se trató de un episodio de terror que se extendió por horas. «Al final no se puede hacer mucho. Solo intentar salir lo más pronto posible. Se veía gente correr y gritar aterrorizados por las detonaciones», cuenta Johanna quien trabaja en un local de comida rápida.»La Guardia venía robando y disparado con perdigones. Salieron cientos de personas en tres minutos».
Desde hace aproximadamente dos semanas la mayoría de los accesos y salidas del centro comercial permanecen cerradas. No está permitido el ingreso por la entrada de La Carlota en el nivel C2, esa ala de estacionamientos fue prácticamente clausurada e incluso movilizaron los carros allí estacionados con grúas. El nivel Mezzanina, C1 y Planta Baja ahora están cerrados con rejas y el acceso al puente hacia Chacao no se abre los días de manifestación.
«No dejan que nadie se acerque a C2 ni a las terrazas del hotel, la administración dice que todos los días tenían llamadas de la base aérea de La Carlota, advirtiendo que si continuaban permitiendo el acceso de manifestantes para refugiarse, tomarían el centro comercial para buscarlos», comenta un trabajador del centro comercial.
El 19 de junio las personas estaban tan desesperadas que tumbaron el portón grande del estacionamiento de motos. «La actitud de la administración del CCCT no ha sido buena. Los vigilantes ni se mueven. No avisan que viene la Guardia. No hacen nada por evitar que ocurran los desastres. Pero apenas algún manifestante intenta entrar, lo mandan a sacar».
«Incluso los días normales el centro comercial apenas trabaja de 11 am a 5 pm y hay muy poca gente. Cada vez que hay marcha no viene gente», continúa.
La mayoría de los comerciantes coincide en que las ventas han caído hasta 60%, sobre todo los días de marcha, y dicen sentirse muy inseguros en su lugar de trabajo. «El personal de seguridad no está armado», recuerdan. Sin embargo, algunos se han adaptado y mientras unos deciden no ir al centro comercial cuando hay convocatoria, la mayoría continúa yendo con regularidad.
En el Centro Lido, la situación ha sido similar debido a los constantes enfrentamientos en El Rosal. «Nadie sale cuando hay represión», dice una de las gerentes de un local de la instalación.»La guardia arremete sin importarles nada».
Las tiendas abren todos los días en su horario regular pero debe cerrar apenas comienza la represión. La situación se da al menos una vez a la semana, aunque cada vez con mayor frecuencia.
El 7 de junio se vivió uno de los peores días en el Centro Lido. Los trabajadores permanecieron encerrados desde las 3 y media hasta las 7 de la noche. «Las personas no podían salir, no podían irse y al mismo tiempo se sentían en peligro allí. Es una situación muy difícil porque hay que ofrecerle seguridad a los empleados. Uno está muy expuesto, somos totalmente vulnerables», comenta la gerente del local.
Las consecuencias afectan directamente a los trabajadores. Antonio, vendedor en una zapatería del centro comercial, quien también vivió la desesperación de ese día, explica que esta rutina resulta agotadora para ellos también «no es solo el hecho de tener que refugiarnos aquí por horas, vender un solo par de zapatos al día, sino que con todo esto tardo 5 horas de mi día entre ir y venir de mi casa».
Otras de las zonas más perjudicadas con las protestas ha sido El Paraíso. Bombas lacrimógenas, perdigones y allanamientos se han vuelto parte de la vida diaria de los vecinos.
Uno de los puntos de las manifestaciones ha sido el centro comercial Multiplaza. «El 1º de mayo parecía una guerra, no teníamos por donde pasar», comenta Ana, la vendedora de una perfumería.
«Nos emboscaron en las dos puertas y pasamos horas corriendo de un lado a otro sin poder entrar. Pero aunque haya manifestación uno tiene que venir igual. Uno no puede perder el trabajo, uno piensa en sus hijos. Con la situación se ha perdido una cantidad inimaginable de ventas y comisiones». El 19 de junio rompieron uno de los vidrios y entró una de las bombas lacrimógenas al centro comercial. «Aquí está en riesgo hasta la vida de los trabajadores. Una compañera es asmática y aquí nos estábamos asfixiando» comenta la vendedora.
Orlando Rodríguez, gerente de la administración del centro comercial, comenta que el deterioro del comercio ya llevaba meses. Especialmente para aquellos sectores como entretenimiento, ya que «por la crisis económica la gente destina la mayor parte de sus ingresos a alimentación».
Aún así, asegura que las ventas en el centro comercial han caído un 60%. «Cuando se presentan focos de violencia en áreas cercanas hay que cerrar el centro comercial, son días perdidos. De nuestra semana que solía ser de siete días hábiles ahora a veces se trabajan solo cuatro. El mejor día para los centros comerciales suele ser los sábados y ahora debemos cerrar por la situación».
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