Hiperinflación en Venezuela ya es una de las peores en la historia mundial

El gobierno chavista no lo reconoce, pero Venezuela entró desde hace meses en el nefasto espiral de la hiperinflación. Según economistas independientes, se encamina a ocupar un lugar en el “Top Ten” de naciones cuyas sociedades vivieron la peor expresión de esta agresiva enfermedad de la economía que pulveriza los bolsillos y las esperanzas de la gente. La reconversión monetaria es apenas una evidencia de que las cosas marchan mal, muy mal.

Hiperinflación en Venezuela ya es una de las peores en la historia mundial

Los cinco casos documentados de peores inflaciones en la historia son espantosos y están todavía lejos del 40.000.000 por ciento anualizado que las matemáticas permiten proyectar para el caso venezolano.

Hungría, Zimbabue, Alemania, la exYugoslavia y Grecia vivieron estos tormentos hace décadas, con cifras que escapan a la comprensión humana. Los episodios, de diferente duración, fueron atacados en su momento por sus respectivos responsables de la política económica y quedaron en el recuerdo, entre las lecciones aprendidas.

Pero el caso de Venezuela preocupa especialmente, porque hasta ahora nadie está haciendo nada para corregir las causas estructurales de la hiperinflación, creada y acelerada por la fabricación permanente de dinero inorgánico (sin respaldo en la economía) , y por el descalabro en la administración  pública, que durante años ha acumulado enormes déficits fiscales.

La mala gestión de los gobiernos; destrucción de la economía y la producción; la desconfianza en las políticas públicas; la eliminación de la autonomía del Banco Central; las expectativas negativas y el pánico entre los consumidores; las expropiaciones y confiscaciones masivas; el enorme gasto militar; el endeudamiento sin resultados; la baja recaudación real de impuestos; la pérdida absoluta de la confianza en la divisa local; los controles de precios, el castigo penal a comerciantes y productores; el abandono forzado del campo; la merma en las exportaciones son causas que se encuentran en algunos de los peores episodios de hiperinflación de la historia en contados países.

-Incluyendo a Venezuela-

Un reciente paquete de medidas de ajustes tipo shock decretadas por el presidente Nicolás Maduro incluye una mega devaluación del 96% en el ya depauperado bolívar, la moneda local y en un aumento exponencial de al menos 30% en el salario mínimo nacional, que será financiado con más dinero inorgánico, inclusive, en todo el sector privado durante tres meses.

Sólo por estas dos vías es previsible un fuerte impacto en todos los precios en las próximas semanas, en una economía que sufre una escasez crónica de bienes terminados, materias primas, maquinarias y equipos y con un aparato industrial trabajando al 30% de su capacidad instalada, en promedio, según gremios empresariales.

Cuando entre a la economía esa masa de dinero en forma de bonos y aumentos en toda la escala de salarios en el sector público y el privado lo hará como un río crecido que arrasa un pequeño huerto. De ese modo, la expansión monetaria continuará en ascenso y con ella el auge de los precios.

Este país depende fuertemente de las importaciones y sufre una grave caída en el ingreso de divisas debido a la fuerte merma de un tercio en la producción de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en los dos últimos años.

De esta forma, es previsible que el tipo de cambio bolívar dólar continuará su escalada y también echará más leña a la vorágine inflacionaria.

Por lo pronto, la única respuesta del gobierno chavista es maquillar a un muerto, al eliminar tres ceros al bolívar, para introducir el “bolívar soberano”, donde un bolívar equivale al de 100.000 de antes, de modo que se trata de la misma inflación pero con menos dígitos. Todas las proyecciones matemáticas permiten estimar a la fecha, -y en ausencia de medidas estructurales- que en pocos meses ese nuevo cono monetario será inútil.

Pero como vimos, la sustitución de un nuevo signo monetario no es la única coincidencia que tiene el caso de Venezuela con las peores inflaciones de la historia, los otros síntomas contribuyen a alimentar las certezas de que esta arruinada nación caribeña seguirá escalando posiciones en este nefasto club.

Como crece de manera exponencial, la hiperinflación puede saltar con sorprendente rapidez y sus cifras mensuales pueden expandirse como una bola de nieve, hasta alcanzar niveles inimaginables meses atrás.

Eso explica por ejemplo que en la primavera (boreal) el FMI todavía proyectara una tasa anualizada de 13.000% y de repente la ubicara en 1.000.000%.

Por eso no sorprende que las cifras citadas por el economista Ricardo Hausmann ya van rumbo a 14.000.000…antes del paquetazo de Maduro.

He aquí los casos, en una recopilación elaborada por Paul Toscano para CNBC.COM y en traducción libre de El Estímulo.

Hiperinflacion

5- GRECIA- Mayor inflación mensual: 13.800% Los precios se duplicaron cada 4,3 días

En la quinta peor situación de inflación de todos los tiempos, Grecia en 1944 vio los precios duplicarse cada 4,3 días. La hiperinflación en Grecia comenzó técnicamente en octubre de 1943, durante la ocupación alemana del país en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la inflación más rápida ocurrió cuando el gobierno griego en el exilio recuperó el control de Atenas en octubre de 1944; los precios subieron un 13.800% ese mes y otro 1.600% en noviembre, según un estudio de Gail Makinen.

En 1938, los griegos mantuvieron un billete de dracma durante un promedio de 40 días antes de gastarlo, pero para el 10 de noviembre de 1944, el tiempo medio de retención se redujo a cuatro horas. En 1942, la denominación más alta de la moneda era 50.000 dracmas, pero en 1944 era de 100.000 millones. El 11 de noviembre, el gobierno emitió una redenominación de la moneda, que convirtió el antiguo dracma en nuevo a una tasa de 50.000 millones a uno, aunque la población continuó usando libras militares británicas como moneda de facto hasta mediados de 1945.

Los esfuerzos de estabilización fueron relativamente exitosos, con precios que subieron solo un 140% de enero a mayo, e incluso una deflación del 36,8% en junio de 1945, cuando el prominente economista Kyriakos Varvaressos fue contratado como zar económico. Sin embargo, su plan de aumentar la asistencia extranjera, revivir la producción nacional e imponer controles sobre los salarios y los precios a través de una redistribución de la riqueza empeoró el déficit presupuestario del país y Varvaressos dimitió el 1 de septiembre.

Después de la guerra civil de enero-diciembre. 1945/46, los británicos ofrecieron un plan para estabilizar el país, que incluía aumentar los ingresos mediante la venta de productos de ayuda, un ajuste de tasas impositivas específicas, mejores métodos de recaudación de impuestos y la creación del Comité de divisas (compuesto por tres ministros de gabinete griegos), un británico y un estadounidense) para la responsabilidad fiscal. A comienzos de 1947, los precios se habían estabilizado, la confianza pública se había restablecido y el ingreso nacional había subido, sacando a Grecia del vértice de la hiperinflación.

Causas de la inflación de Grecia

La causa principal de la hiperinflación de Grecia fue la Segunda Guerra Mundial, que cargó al país con deuda, disolvió su comercio y dio como resultado cuatro años de ocupación del Eje.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Grecia vio un superávit presupuestario para el año fiscal 1939 de 271 millones de dracmas, pero este cayó a un déficit de 790 millones de dracmas en 1940, debido principalmente al comercio, reducción de la producción industrial como resultado de las escasas materias primas y los gastos militares inesperados. Los déficits del país seguirían siendo financiados por los avances monetarios del Banco de Grecia, que había duplicado la oferta monetaria en dos años.

Con los ingresos fiscales reducidos y los gastos militares casi 10 veces más, las finanzas de Grecia se encontraban en una espiral descendente. El país fue ocupado por las fuerzas del Eje en mayo de 1941, y los costos militares de Grecia fueron reemplazados por los gastos del apoyo de 400.000 soldados, que variaron entre un tercio y tres quintos de los desembolsos del país durante la ocupación, todos financiados por la impresión de dinero por el Banco de Grecia.

El gobierno títere griego, establecido por las fuerzas de ocupación, no gravó impuestos para cubrir sus costos y los ingresos representaron menos del 6% de los gastos durante el último año de ocupación. Esto se combinó con una caída del ingreso nacional de 67,4 mil millones de dracmas en 1939 a 20 mil millones en 1942, un nivel que se mantuvo hasta 1944.

La hiperinflación comenzó en 1943, cuando las expectativas de inflación futura provocaron que los griegos se negaran a aceptar la moneda y el gobierno comenzó a pagar en monedas de oro, lo que alentó al público a mantener la riqueza en formas no monetarias y disminuyó la confianza en el dracma.

Cuando el gobierno en el exilio regresó a Atenas, tenían una capacidad limitada para recaudar impuestos fuera de la capital y se encontraron con un desempleo sustancial y costos de refugiados. En el momento en que el esfuerzo de estabilización del nuevo gobierno entró en vigencia, los ingresos representaron el 0.4% de los gastos, con el Banco de Grecia cubriendo el resto.

El esfuerzo de estabilización ocurrió mientras la guerra continuaba, estalló una guerra civil y había pocas esperanzas de restaurar el comercio de exportación de Grecia (tradicionalmente con miembros del Eje) o la importación de materias primas, sumergiendo al país nuevamente en alta inflación una vez más antes de que la moneda finalmente se estabilizara.

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4. Alemania, octubre de 1923

Mayor inflación mensual: 29.500% Precios duplicados cada 3,7 días

La hiperinflación fue uno de los principales problemas que azotaron a la república alemana de Weimar durante sus últimos años de existencia. Alcanzando una tasa de inflación mensual de aproximadamente 29.500 por ciento en octubre de 1923, y con una tasa diaria equivalente de 20.9 por ciento, los precios se duplicaron aproximadamente en 3,7 días.

El  papiermark alemán (marco de papel), que se introdujo en 1914 cuando se eliminó el patrón oro del país, comenzó con un tipo de cambio de 4,2 por dólar al comienzo de la Primera Guerra Mundial, hasta llegar a un millón por dólar en agosto de 1923.

En noviembre, ese número se había disparado a alrededor de 238 millones de papiermark a un dólar estadounidense, y se acuñó un trastorno psicológico llamado “Cero trazo”, después de que las personas se vieron obligadas a realizar transacciones por cientos de miles de millones por cada artículo diario y se vieron mareadas por la cantidad de ceros involucrados

La rápida inflación provocó que el gobierno emitiera una redenominación, reemplazando así al papiermark con el rentenmark, intercambiando a una tasa de 4,2 por cada dólar estadounidense y cortando 12 ceros del valor nominal de la papiermark. Aunque efectivamente se estabilizó la moneda y la república de Weimar continuó existiendo hasta 1933, la hiperinflación y las presiones económicas resultantes contribuyeron al ascenso del partido Nazi y de Adolf Hitler, que se enfocó explícitamente en la situación económica de Alemania en su obra Mein Kampf (Mi Lucha).

Causas de la inflación de Alemania

Aunque muchos creen que la hiperinflación de la República de Weimar resultó directamente de la política del gobierno de imprimir dinero para pagar reparaciones de guerra, las raíces de la dolorosa situación de inflación del país se desarrollaron años antes.

En 1914, Alemania abandonó el respaldo de su moneda con oro y comenzó a financiar sus operaciones de guerra a través de préstamos en lugar de impuestos. En 1919, los precios ya se habían duplicado y Alemania perdió la guerra, pero el período entre 1919 y 1921 fue relativamente estable para la moneda, en comparación con los años siguientes.

Las reparaciones de guerra exigidas por el Tratado de Versalles exigían que los gastos se pagaran con un equivalente de oro o moneda extranjera, en lugar de papel moneda alemana, por lo que el gobierno no podía simplemente inflar sus ingresos como una forma de salir de sus deudas. Sin embargo, para comprar divisas extranjeras, el gobierno usó papel moneda en marcos respaldados por deuda del gobierno y aceleró la devaluación de su divisa.

Cuando los alemanes se convirtieron en delincuentes en sus pagos, las tropas francesas y belgas ocuparon el industrializado Valle del Ruhr en enero de 1923 para exigir reparación en activos en moneda dura, causando huelgas y resistencia pasiva entre los trabajadores, que empeoraron la situación. Con los gobiernos europeos en conflicto sobre la mejor manera de lidiar con la situación, la economía de Alemania implosionó rápidamente y durante más de un año y medio el país se encontraba en un estado de hiperinflación.

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3. Yugoslavia, enero de 1994 La inflación mensual más alta: 313.000.000%

Los precios se duplicaron cada: 1,4 días.

Otro caso extremo de hiperinflación con el dinar yugoslavo entre 1993-1995. La tasa de inflación más pronunciada durante este período fue en enero de 1994, cuando los precios aumentaron 313 millones por ciento en el mes, lo que equivale a 64,6% por día, con precios que se duplican aproximadamente cada 34 horas.

Durante todo el período de inflación, se estima que los precios aumentaron en 5.000 millones por ciento. Finalmente, muchas empresas yugoslavas rechazaron el dinar y el marco alemán Deutsche Mark (DM) se convirtió en la moneda no oficial del país, incluso después de que el gobierno revaluó el dinar convirtiendo 1 millón de dinares en 1 dinar “nuevo”.

Según un análisis del profesor Thayer Watkins de la Universidad Estatal de San José, el 12 de noviembre de 1993, 1 DM = 1 millón de dinares nuevos. Para el 15 de diciembre 1 DM era equivalente a 3.7000 millones de dinares y para fin de mes el tipo de cambio alcanzó un nivel de 1 DM = 3.000 de dinares.

Después de una segunda revaluación, 1 dinar “nuevo” fue equivalente a 1.000 millones de dinares “viejos nuevos” y luego 1 DM = 6.000 dinares. Para el 17 de enero, el tipo de cambio subió a 1 DM = 30 millones de dinares y el 24 de enero el gobierno introdujo el dinar “súper”, equivalente a 10 millones de dinares “nuevos”, marcando la quinta revaluación de la moneda.

A lo largo del período, el gobierno tuvo dificultades para mantener la estructura social del país después de que los controles de precios ineficaces exacerbaron los problemas, las agencias gubernamentales prácticamente no pudieron operar y los residentes evitaron pagar las facturas a tiempo, ya que se las devaluaría tan rápidamente.

Causas de la inflación de Yugoslavia

Las causas de la hiperinflación de la antigua Yugoslavia provienen del conflicto en la región, las crisis económicas locales y la mala gestión gubernamental. Luego de una recesión provocada por un excesivo endeudamiento externo y un bloqueo a las exportaciones en la década de 1970, el país y la región se vieron sumidos en conflictos y luchas políticas a lo largo de los años ochenta y principios de los noventa. Después de aceptar un préstamo del FMI tras una profunda recesión, en 1989 y 1990 más de 1.100 empresas quebraron y en una fuerza de trabajo de alrededor de 2,7 millones, más de 600.000 trabajadores fueron despedidos. Además, algunas empresas que buscaban evitar la bancarrota dejaron de pagar a los trabajadores durante los primeros meses del año, afectando a aproximadamente 500.000 personas.

Las guerras yugoslavas, la desintegración del Estado y la desestabilización general de la región fueron los principales factores que contribuyeron a la hiperinflación. La mala gestión gubernamental, incluidas las políticas económicas mal concebidas, como la impresión desenfrenada de dinero, la generación de grandes déficits y la fijación de precios exacerbaron la situación en gran medida.

Los controles de precios fueron específicamente problemáticos. Promulgados por el gobierno, presentaban desincentivos para los agricultores que ya no podían obtener ganancias de la venta de sus cultivos y, como resultado, las tiendas cerraban para guardar su inventario, en lugar de vender a precios artificialmente bajos, establecidos por el gobierno.

El gobierno también comenzó a comprar artículos en el extranjero en lugar de eliminar los controles de precios y aliviar el suministro, la distribución y los problemas monetarios del país. Como la oferta se redujo drásticamente, los precios estallaron a medida que los bienes se volvieron cada vez más escasos.

En el caso de Yugoslavia, el drástico desequilibrio de la oferta y la demanda, combinado con un gobierno vacilante y una impresión de moneda sin control, fueron las causas principales de la inflación masiva del país.

Zimbaue

2. Zimbabwe, noviembre de 2008

Mayor inflación mensual: 79.600.000.000% Precios duplicados cada: 24,7 horas

El ejemplo más reciente de hiperinflación, los problemas monetarios de Zimbabue alcanzaron su pico en noviembre de 2008, con una inflación mensual de aproximadamente 79.000 millones por ciento, según el Instituto Cato. Aunque el gobierno zimbabuense dejó de informar las estadísticas oficiales de inflación durante los peores meses de la hiperinflación del país, el informe utiliza la teoría económica estándar (comparaciones de la paridad del poder adquisitivo) para determinar las peores tasas de inflación de Zimbabwe.

Con los precios casi duplicándose cada 24 horas, solo unos días después de emitir una factura de $ 100 millones, el Banco de la Reserva emitió una factura de $ 200 millones y limitó los retiros bancarios a $ 500.000, que en ese momento era igual a aproximadamente $ 0,25 US. Cuando se introdujo el billete de $ 100 millones, los precios subieron, y los informes del país describieron que el precio de una barra de pan aumentó de $ 2 millones a $ 35 millones durante la noche. En un momento, el gobierno incluso declaró que la inflación era “ilegal” y arrestó a los ejecutivos de las empresas por aumentar los precios de sus productos.

La situación se volvió tan grave que las tiendas en el país simplemente comenzaron a rechazar la moneda y el dólar estadounidense, así como el rand sudafricano, se convirtieron en el medio de intercambio de facto. Finalmente, la inflación terminó con la intervención directa del Banco de la Reserva de Zimbabwe que cambió el precio de la moneda, vinculándola al dólar estadounidense. El gobierno también emitió regulaciones que cerraron la bolsa de valores del país.

Causas de la inflación en Zimbabue

Cuando Zimbabue obtuvo su independencia en 1980, el país adoptó una nueva moneda que originalmente estaba valorada en aproximadamente $ 1,25 dólares. La eventual inflación fuera de control del país fue causada casi en su totalidad por la mala gestión gubernamental.

El camino hacia la hiperinflación comenzó a principios de la década de 1990, cuando el presidente Robert Mugabe inició una serie de programas de redistribución de tierras que tomaron tierras de los campesinos étnicamente europeos del país y le cedieron la tierra a los zimbabuenses étnicos. La eliminación repentina de una clase de agricultores muy arraigada y experimentada dañó gravemente la capacidad del país para la producción de alimentos, reduciendo la oferta muy por debajo de la demanda y como resultado aumentaron los precios.

A principios del siglo XXI, Zimbabue entró en la hiperinflación y en 2006 el país imprimió 21.000 millones de ZWD para pagar los préstamos del FMI. Más tarde ese año, el país nuevamente tuvo que imprimir dinero, más de 60.000 millones de dólares, para pagar salarios de soldados, policías y otros funcionarios. En 2007, hubo escasez extrema de alimentos básicos, combustible y suministros médicos y las estimaciones del FMI para la inflación mensual aumentaron a más de 115.000% para fin de año y el gobierno de Zimbabue instituyó un congelamiento de seis meses en los salarios en septiembre.

En abril de 2008, el billete de $ 50 millones equivalía a $ 1,20 dólares estadounidenses, mientras que el Banco Central estimaba que la economía del país se contrajo más del 6% con respecto al año anterior. El periódico LA Times informó en julio de 2008 que el gobierno se había quedado sin papel para imprimir dinero y proveedores europeos del papel dejaron de abastecer al país debido a preocupaciones humanitarias.

En resumen, la contracción generalizada de la economía, la grave escasez de bienes básicos y los graves fallos en la política gubernamental contribuyeron en la espiral de hiperinflación de Zimbabue.

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1. Hungría 1946. El reino de la hiperinflación

La inflación mensual más alta: 13.600.000.000.000.000% . Los precios se duplicaron cada: 15,6 horas

El peor caso de hiperinflación jamás registrado ocurrió en Hungría en la primera mitad de 1946. A mediados del año, la moneda de curso legal de mayor denominación de Hungría era el pengo 100.000.000.000.000.000.000 (Cien quintos), en comparación con la denominación más alta de 1944, de 1.000 pengo. En el punto álgido de la inflación húngara, el estudio CATO estima que la tasa de inflación diaria se mantuvo en 195%, con precios que se duplicaron aproximadamente cada 15,6 horas, y que arrojó una tasa de inflación mensual de 13,6 cuatrillones de puntos porcentuales.

La situación era tan grave que el gobierno adoptó una moneda especial que se creó explícitamente para pagos fiscales y postales y se ajustó todos los días a través de la radio.

El pengo fue eventualmente reemplazado más tarde ese año en una revaluación de la moneda, pero se estima que cuando la moneda fue reemplazada en agosto de 1946, el total de todos los billetes húngaros en circulación igualaron el valor de una oncena y media de un dólar estadounidense.

Causas de la inflación de Hungría en 1946

El pengo húngaro se introdujo por primera vez después de la Primera Guerra Mundial para estabilizar la economía del país y corregir la inflación del país.

El sector agrícola húngaro se vio especialmente afectado por la Gran Depresión, y la creciente deuda del país obligó al Banco Central a devaluar la moneda para cubrir los costos al relajar la política monetaria y financiera.

Cuando golpeó la Segunda Guerra Mundial, Hungría estaba en una posición económica débil y el Banco Central estaba casi enteramente bajo el control del gobierno para imprimir dinero en función de las necesidades presupuestarias del gobierno sin ningún tipo de restricción financiera.

Finalmente, el entorno inflacionario se volvió tan grave que las monedas comenzaron a desaparecer de la circulación, comenzando con las monedas de plata e incluso las monedas de bronce y níquel, ya que los metales componentes se volvieron mucho más valiosos que las propias monedas. Cuando la guerra terminó, el gobierno permanente tomó el control total de la producción de billetes sin ninguna garantía tangible, y el ejército soviético ocupante comenzó a emitir simultáneamente su propio dinero militar, lo que redujo aún más la demanda del pengo.

La peor hiperinflación de Hungría ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de varias medidas a gran escala para estabilizar la moneda, el único remedio fue introducir una nueva divisa, el forint, que tenía una conversión directa en oro y, por lo tanto, con otras monedas del mundo. El forint fue reemplazado por el euro.