Repsol mide cada centímetro sus riesgos en Venezuela

En su informe de resultados anuales 2019, presentados este jueves, la firma energética informó que su producción en Venezuela se redujo nuevamente. Afirmó que su exposición patrimonial también siguió en descenso. Sin embargo, su consejero delegado, Josu Jon Imaz, eludió el tema de las sanciones contra el régimen de Maduro y el revés sufrido esta semana por Rosneft | por Erika Hidalgo López

Repsol continúa disminuyendo su producción en Venezuela. En su informe anual de gestión 2019, publicado este jueves, se reseñó que el bombeo de crudo en el país se contrajo a 55.000 barriles por día (bpd), aunque ya habían menguado a 62.000 en 2018.

La firma española argumentó que el año fiscal 2019 también estuvo signado por la situación de inestabilidad política, la recesión económica e inflación. No obstante, la firma Repsol opera en países con especial riesgo geopolítico, tales como Libia o Argelia, y que lo han sorteado con éxito.

En el documento, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, declaró que la compañía petrolera no esclarece las noticias sobre las conversaciones que estaría teniendo con el régimen de Nicolás Maduro. Tampoco aclara sobre el eventual ofrecimiento de nuevas reglas del juego para sus negocios con la administración chavista.

Imaz, sin embargo, dijo en la conferencia de los resultados del años pasado, que el grupo analiza «todos los cambios que sean necesarios llevar a cabo» en Venezuela. Aseguró que la intención es mantener los negocios con la nación caribeña.

El cnsejero delegado agrega que la idea es «mantener sus negocios sin incrementar» la exposición en Venezuela, que ha venido siendo reducida paulatinamente en los últimos años.  Además hizo énfasis en las sanciones petroleras aplicadas a Venezuela por la administración de Donald Trump.

Consecuencias de mantenerse en Venezuela

El reporte de las cuentas de Repsol detalla que la exposición patrimonial de la firma en Venezuela se contrajo nuevamente. Al cierre de 2019, sumó 239 millones de euros, 217 millones menos que en 2018, que incluye la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas.

“Esta reducción se explica por la existencia, en la fecha de cierre de estos estados financieros, de deudas comerciales. Así como por la actualización del riesgo de crédito por pérdida esperada correspondiente a deudas de Pdvsa con entidades del Grupo”, detalló la compañía energética.

Los malabares de Repsol, para mantener sus negocios en una Venezuela sumida en un caos político-económico y sometida a sanciones, parecieran estar surtiendo efecto. 

El reporte también señala que las pérdidas en Venezuela sumaron tan solo 11 millones de euros. Esta es cifra significativamente importante, cuando en 2018 alcanzó 97 millones de euros.

Repsol calibra cada cifra de su riesgosa socia. Recuerda y hace un paneo del caos económico al que se enfrenta y ha enfrentado. El PIB se contrajo un 40% en 2019, mientras que la inflación fue de 7.374%. Estima que para 2020 hará frente a una inflación menor pero no por ella inocua, de 3.000%.

Los españoles ponen las barbas en remojo

Las sanciones aplicadas esta semana a la petrolera estatal rusa Rosneft, son una advertencia que pone a la directiva de Repsol muy atenta. Sabe que no es posible pasar la línea, más aún cuando mantiene importantes activos y operaciones en Estados Unidos en negocios upstream, de química, trading y mayoreo de gas.

Los españoles han aclarado insistentemente que cumplen con rigurosidad las medidas aplicadas por EEUU a las empresas que hagan negocios con Maduro. Aseguran que están ajustados a los parámetros legales y las normas internacionales. 

Incluso, la recepción periódica de crudo en pago de deudas que mantiene Pdvsa con la española, también respeta las normas.

Trump susurra al oído a Repsol

Aunque la administración de Donald Trump asegura que las relaciones con Repsol y el Gobierno español son saludables, y que el diálogo con la firma energética es fluido y regular, no ha olvidado hacerles constantes llamados de atención.

A principios de febrero, Elliott Abrams, representante del gobierno de Trump para Venezuela, manifestó la posición de la administración estadounidense a la prensa.

«Tenemos muy buenas relaciones con el Gobierno de España y también con Repsol. La compañía tiene inversiones en Estados Unidos y en otros países, hablamos con frecuencia. Repsol nunca ha querido situarse en contra de las sanciones y siempre ha respetado la posición de Estados Unidos… Si las condiciones cambiaran, hablaríamos». 

Analistas estiman que la mayor advertencia que ha recibido Repsol, desde la implementación de las sanciones, es la reciente medida aplicada contra Rosneft Trading S.A por evadir las condiciones de EEUU. 

Resultados con bemoles

El informe anual de 2019 señala que la producción general de Repsol se contrajo. 

El documento dado a conocer esta semana refiere que “el área de upstream obtuvo un resultado de 1.050 millones de euros (21% menos que en 2018). Una producción de 709.000 barriles equivalentes de petróleo diarios (bepd) (unos 7.000 bepd menos que en 2018)». Sin embargo, se aclara al final que esto está alineado con la visión estratégica de priorizar la creación de valor.

Entre los elementos que determinaron el descenso, explican, están las caídas de bombeo, fundamentalmente en Trinidad y Tobago, Venezuela, Libia. También influyeron las desinversiones, que esperan compensar en especial en Estados Unidos con nuevas actividades de pozos.

No obstante, la petrolera española Repsol perdió 3.816 millones de euros (4.114 millones de dólares) en 2019. Esto frente a los 2.341 millones de euros (2.523 millones de dólares) que ganó en el ejercicio anterior, tras dotar provisiones por 5.823 millones de euros.  

De esta cantidad, 4 millones correspondían a la revisión del valor contable de activos para adaptarlos a su objetivos en emisiones a la baja, señala en un informe la agencia EFE.

Otros 837 millones de euros ($903 millones) corresponden a una provisión para el arbitraje iniciado por la petrolera china Sinopec en relación a activos en Reino Unido de la canadiense Talisman. Así lo reflejan las cuentas remitidas por Repsol a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el supervisor bursátil español.

La petrolera española, pese a los resultados, mantiene su compromiso de pagar un dividendo de 1 euro en 2020 y de amortizar capital un 5 % para elevar el valor de las participaciones de sus accionistas.

El resultado neto ajustado (que excluye atípicos y provisiones) se situó en 2.042 millones de euros, el 13 % menos, lastrado por la caída de los precios internacionales del crudo y del gas natural, así como de los márgenes industriales.