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¿Se acabará el reinado de Quevedo en Pdvsa y el ministerio?

Delcy Rodríguez y Guillermo Gustavo García suenan como posibles sustitutos de Manuel Quevedo en la cartera petrolera y la presidencia de Pdvsa / por Erika Hidalgo López

En medio de las acciones que intenta el régimen de Maduro de abrir a Pdvsa a un esquema de privatización y sacarla de la crisis, nuevamente suenan nombres para sustituir al actual ministro y presidente de los entes petroleros.

Delcy Rodríguez y Guillermo Gustavo García suenan como posibles sustitutos de Manuel Quevedo en la cartera petrolera y la presidencia de Petróleos de Venezuela, reveló a El Estímulo una fuente de la industria que declinó a ser identificada por no estar autorizada a suministrar información.

El funcionario dijo que la semana pasada en el Ministerio de Petróleo fueron solicitadas las “actas de entrega de gestión” a las diferentes direcciones, “petitorio que siempre trae consigo reestructuraciones internas y movidas de mata de los altos cargos en el ministerio”, precisó.

Aunque no indicó que en Pdvsa estuviera pasando lo mismo, explicó que estos cambios por lo general ocurren a la par. “La directriz es mantener ambos organismos alineados en la misma dirección. Pagarse y darse el vuelto”. Pero no descarta que cada uno pudiera asumir un cargo distinto.

Delcy en la mira

El nombre de Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta y mano derecha del régimen de Nicolás Maduro, comenzó a oírse en los pasillos de La Campiña.

Para entendidos, se trataría de un nombramiento que solo buscaría empoderar políticamente al sector petrolero, más que lograr réditos operativos y de conocimiento técnicos de petróleo y gas.

De hecho, en junio de 2015 Rodríguez, antes de asumir su actual cargo, resultó nombrada vicepresidenta de asuntos internacionales de Pdvsa, donde estuvo hasta mayo de 2018. Cargo con clara intención diplomática y corte ideológico.

Por tanto, Rodríguez llevaría la batuta para dar paso al nuevo esquema de privatización de Pdvsa que intenta implementar Nicolás Maduro.

La tarea sería consolidar un esquema donde los capitales privados obtengan porcentajes mayoritarios, con lo que aspiran a sacar de la crisis financiera y operativa a la industria petrolera.

Maduro quiere lograr un respiro en medio de la asfixia que han traído a su régimen las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Rodríguez deberá seducir a firmas de renombre y envergadura con activos petroleros y gasíferos claves en Venezuela, que han recibido claros llamados de atención de parte de Donald Trump a propósito de las penalizaciones que pesan sobre el gobierno chavista.

Caída de la producción

La oposición asegura que la crisis del país no es obra de las sanciones estadounidenses, sino por las desacertadas políticas económicas y petroleras que ha aplicado Maduro desde su llegada al poder en 2013.

En 2013 Pdvsa producía 3 millones de barriles por día, reseñan cifras de la petrolera estatal. Para noviembre de 2017, momento de la llegada del militar Manuel Quevedo a la industria, el bombeo había descendido a 2 millones de barriles.

Pero, lejos de recuperarla o mantenerla, Quevedo la redujo aún más. Estadísticas de la Opep registran que en 2018 la extracción promedió 1,3 millones de barriles. Mientras que en 2019 la producción se situó en 792.000 barriles, volumen similar al alcanzado en 1944.

Más militares petroleros

Guillermo Gustavo Blanco Acosta, uno de los capitanes del 4 de febrero de 1992, es el otro nombre que suena con fuerza.

Este militar del ejército ya ha desempeñado cargos tanto en el Ministerio de Petróleo como en Petróleos de Venezuela. Aunque no tiene actualmente ningún nombramiento, sigue ligado a la cartera petrolera.

En 2018 Blanco Acosta resultó designado como viceministro de Refinación y Petroquímica. En 2017 se sentó en la silla de la vicepresidencia de Refinación de Pdvsa. Previo, en 2015, ocupó la Dirección General (encargado) de Mercado Interno, y antes se desempeñó como Director General de Petrocasa.

Sus detractores aseguran que los cargos que ha desempeñado Blanco forman parte de los pasivos políticos que tiene el gobierno con el estamento militar, y no precisamente por su formación petrolera.

Los militares siguen ocupando posiciones en lo interno de la industria petrolera. Y más aún desde que en marzo de 2016 se les diera carta abierta, con la conformación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg), adscrita al Ministerio de la Defensa.

Este nuevo organismo, reseña el decreto, tendrá en sus manos «todo lo relativo a las actividades licitas de servicios petroleros, de gas y explotación minera en general, sin que esto implique limitación alguna».