Venezolanos consideran una burla el aumento salarial

El nuevo aumento salarial que, junto al bono de alimentación alcanza los 450 mil bolívares es, por mucho, insuficiente para cubrir las necesidades básicas de los venezolanos, quienes al salir a comprar solo ven precios marcados en dólares.

En un recorrido por las instalaciones del mercado de Quinta Crespo, en la zona de Cielo Abierto de Catia y en varios supermercados, se pudo apreciar el descontento de los compradores con los precios de los productos, si se comparan con el aumento salarial anunciado el viernes.

“Es una burla el aumento salarial que ha anunciado el Gobierno. Los 450 mil bolívares no alcanzan para realizar un mercado, solo sirve para adquirir un cartón de huevos y un kilo de queso duro. Las autoridades del Gobierno deben venir a recorrer los mercados y ver los precios, que están dolarizados, que ese aumento no alcanza para nada”, señaló la señora Delia Guerrera, vecina de San Juan.

Los precios

Los vendedores durante este sábado y domingo ofrecían el kilo de pollo entre 140 mil y 200 mil bolívares, mientras que el kilo de alas se ubicó en 180 mil. Por un kilo de patas los compradores tuvieron que pagar 100 mil bolívares, mientras que por el kilo de muslos y el de pechuga debió pagar Bs. 190 mil y Bs. 250 mil, respectivamente.

“Pregunté cuanto costaba un pollo y el vendedor me dijo que en promedio un pollo con un peso de 2 kilos y medio, podría costarme 450 mil bolívares, es decir, lo mismo que el nuevo salario mínimo. Mi familia se compone de seis personas adultas, es decir que un pollo alcanza solo para un almuerzo”, indicó que señor Efraín Ortiz, quien labora en una entidad bancaria como cajero.

Pero el drama no termina allí. En este mismo mercado por un kilo de bistec pedían 320 mil bolívares,  mientras que por la carne molida el costo es de 260 mil. Los que optan por el hígado de res, tienen que pagar 180.000, al igual que por el kilo de corazón de res Estos dos últimos productos se han convertido en el sustituto de la carne para muchas familias ante la crisis.

“En mi caso no puedo comprar carne, prefiero llevarme el cartón de huevos que me rinde más, tengo tres niños y con los huevos resuelvo los desayuno, cenas y hasta el almuerzo. Un kilo de carne me alcanzaría solo para una sola comida”, señaló Florangel Martínez, repostera de profesión.

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Víveres en subida

Los víveres también han aumentado sus costos en esta primera quincena de enero del 2020. El kilo de azúcar lo ofrecen entre los Bs. 80 mil hasta los Bs. 115 mil; la harina de maíz pre cocida entre los Bs. 75 mil hasta los Bs. 95 mil; el kilo de café  entre los Bs. 150 y los Bs. 200.

El kilo de arroz puede costar hasta 120 mil bolívares, mientras que el kilo de pasta  hasta los 80 mil bolívares. La leche completa la ofrecen en 400 mil.

Los amantes de la mayonesa deben pagar Bs. 130.000 por un frasco de 500 gramos, por la misma cantidad de mantequilla piden 150 mil bolívares. El kilo de harina de trigo cuesta Bs. 80.000, mientras que por un paquete de papel higiénico de 4 rollos piden hasta 200 mil bolívares.

“Es increíble el aumento de los precios que se han presentado en este primera quincena del mes de enero, por supuesto que el nuevo salario no cubre las necesidades de la familia, Nicolás Maduro había señalado que el salario estaría anclado en el Petro, pero esta regla solo se cumple para subir servicios como tramitar pasaportes y prórrogas que les deja dividendos a las arcas del Gobierno, pero que no aplica a la necesidad de la gente, esperamos que Maduro, cumpla su palabra”, dijo Luis Bermúdez, obrero enfermero de profesión .

El precio de las hortalizas, legumbres y frutas también han ocasionado la queja de los consumidores quienes han sentido el aumento de precios desmedidos. Una piña la ofrecen según su tamaño entre los Bs. 20.000 hasta los Bs. 120.000.

El kilo de cambur puede costar 40 mil bolívares, mientras que el kilo de mandarina sale en 35 mil y la lechosa cuenta 20 mil bolívares el kilo.

Comerciantes acorralados

Varios de los comerciantes entrevistados indicaron que tienen que ajustar los precios, pues cada vez que reciben mercancía las facturas de los vendedores al mayor, también vienen incrementadas.

“En mi caso vendo frutas en el mercado de Quinta Crespo, y tengo que ajustar los precios tres veces por semana, no compro la misma cantidad de mercancía, pues mis clientes no compran la misma cantidad de productos y al ser una mercancía perecedera no puedo arriesgarme a perderla, o tener que rematarla antes que se dañe. Mi caso es el mismo de mis compañeros en este mercado”, dijo el comerciante.

En el mercado a cielo abierto en la zona de Caño Amarillo, aún son pocos los vendedores que ofrecen su mercancía. En nuestro recorrido solo encontramos dos vendedores de carne que ofrecían el kilo en Bs. 280.000, precio que era poco apetecible para los compradores.

“Esto es una incertidumbre, los comerciantes también sentimos los efectos de la hiperinflación, cada vez que recibimos mercancía vienen aumentada y vamos perdiendo clientela, algunos sencillamente dejan de comprar, otros compran la mitad de lo que antes adquirían por que el dinero no les alcanza. En mi caso vendo queso duro popular, que ofrezco en Bs. 200.000 por kilo, mis clientes me piden pedacitos de un cuarto de kilo, para poder rendir su dinero”, señaló Sebastián Pérez, desde Caño Amarillo.

Bolívares, dólares y petros

En nuestro recorrido pudimos observar que el pago y cobro de los rubros alimenticios en dólares es cada día más común en todos los comercios y ventas ambulantes. Tanto comerciantes como consumidores, piden y ofrecen el precio de los productos en bolívares.

“Necesitaba comprar 4 pollos, fui al supermercado Unicasa en donde cada kilo del producto me lo ofrecían en 140 mil. En total eran Bs. 1.400.000 o al cambio 17,5 dólares. Pudimos comprar pues un familiar que vive fuera del país, que vino de visita por el mes de diciembre, canceló”, indicó Alfredo Palencia, quien labora en una empresa privada.

Al ser consultados los comerciantes sobre el uso del petro para el cobro de su mercancía, la mayoría señalaron que este proceso comercial con la nueva criptomoneda ha tenido muchos problemas, que aún las autoridades del Gobierno no han dado a conocer las nuevas reglas de su uso y que sigue en mantenimiento el sistema.

Indicaron que han conocido informaciones sobre comerciantes a los cuales no les han realizado el cambio en bolívares, de los petros que recibieron en diciembre y que no han podido reponer sus inventarios.