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Venezuela perdió la oportunidad de ahorrar $228.000 millones

Analistas sostienen que el gobierno pudo contar con el ahorro de los ingresos extra por petróleo en el Fondo de Estabilización Macroeconómica para paliar la actual crisis. Los expertos reunidos en el foro del IESA "Perspectivas 2017" discrepan sobre el comportamiento de la economía para este año.

Venezuela perdió la oportunidad de ahorrar $228.000 millones

Venezuela presenta la mayor contracción económica de su historia y es el segundo país miembro de la OPEP que no se encuentra en guerra, con la mayor caída de su producción.

Analistas reunidos en el foro «Perspectivas 2017» organizado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), coinciden en que la caída de los precios del petróleo, la menor entrega de divisas para la importación, la política de controles y de expropiación, así como la disminución de la producción petrolera han impactado de manera significativa a la economía del país.

Señalan que la actual crisis se caracteriza por una alta y constante inflación, por la mayor escasez de bienes de su historia, por una recesión económica que lleva 12 trimestres y por el menor poder adquisitivo de los trabajadores. Pero resaltan que esa crítica situación pudo solventarse con la modificación de ciertas estrategias de política económica y de haber contado con importantes ahorros.

Cálculos del economista y director de Torino Capital, Francisco Rodríguez, revelan que desde 1998 y hasta el 2014, Venezuela pudo ahorrar 228.000 millones de dólares en el Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM), que administra el Banco Central de Venezuela (BCV).

Durante la gestión del presidente Hugo Chávez se optó por no transferir al FEM más recursos extra provenientes del petróleo. La ley que rige este fondo establece que los ingresos por encima de los 90 dólares en el precio del barril se trasladaran al mecanismo de ahorro.

«Estos serían fondos fuera de las reservas internacionales, que habrían permitido enfrentar la caída de los precios del petróleo. Al mismo tiempo, Venezuela no habría perdido acceso a los mercados internacionales», acotó.

Resaltó Rodríguez que la situación actual de la economía más que un reflejo de la baja de los precios del petróleo, obedece a la caída sostenida en la producción e inversión petroleras, lo cual ha afectado severamente el flujo de ingresos.

Igualmente refiere que la economía venezolana crece de acuerdo con los bienes que puede importar, por ello el colapso de 2016 cuando el gobierno contó con muchas menos divisas. «La economía sigue estando muy ligada al sector importador. Hay una fuerte relación entre crecimiento de las importaciones y el Producto Interno Bruto. Se ha deteriorado la capacidad del país para utilizar cada dólar para la producción«.

Con base a esta apreciación, el director de Torino Capital proyecta que durante 2017 la economía tendrá un aumento de 2,4% así como un alza de 4,1% en la demanda.

Explica que un incremento en el precio del petróleo en 45 dólares el barril en promedio, reforzará el ingreso de divisas en comparación a 2016 cuando la cesta venezolana fue de 35 dólares en promedio.

«La producción petrolera no ha caído más y los ingresos darán oxígeno a las importaciones del país», acotó.

Otros expertos no coinciden con esta mejora de la economía. Para el profesor del Centro de Políticas Públicas del IESA, Richard Obuchi, los ingresos extra que se obtengan por petróleo se requerirán para invertirlos en la propia industria petrolera y para el pago de deuda externa.

«Venezuela enfrentará una enorme dificultad en el uso de sus divisas en 2017, que reducirá sus posibilidades», dijo.

El economista calcula un resultado del PIB para 2017 de -4%, lo que sería el cuarto año de caída económica. Prevé que en 2016 el sector no petrolero tuvo una contracción de entre 6% y 8% mientras que el sector no petrolero de entre 12% y 14%.

«Pdvsa es el elemento directo de esa recesión (…) A pesar de la recuperación de los precios del petróleo, la caída de la producción ha agravado la situación externa», afirmó Obuchi.

Esto se observa cuando la venta de divisas de Petróleos de Venezuela al BCV pasaron de $12.587 millones en el año 2015 a $5.291 millones.

Para José Manuel Puente, profesor del Centro de Políticas Públicas del IESA, el colapso del país se observa en la destrucción de 21,6% de la producción de bienes y servicios desde 2014 y 2016.

«En los últimos 18 años fue la economía que menos creció en América Latina, siendo superada por países como Perú, Bolivia y Chile que se encuentran en los primeros lugares. Este colapso obedece principalmente al control de cambio que se convirtió en la camisa de fuerza de la economía. Este esquema cambiario se agotó».

A su juicio, hay altas probabilidades de que la economía venezolana continúe su ciclo recesivo entre 2017 y 2018.

«Un ajuste es la única manera de recuperarse de ese colapso. La única posibilidad de revertir la inflación y la escasez es a través de un programa de reformas (…) El petróleo y Pdvsa era el camión que empujaba la economía y ahora no tienen ni siquiera la capacidad de arrastrarla«, recalca Puente.