Venezuela vivió un 2019 lleno de conflictos laborales

Las principales exigencias de los trabajadores estuvieron relacionadas a mejoras salariales y condiciones óptimas en los lugares de trabajo. 

Trabajar en Venezuela fue algo complicado en 2019. La hiperinflación, el aumento sostenido del tipo de cambio, junto a condiciones laborales poco óptimas desencadenaron gran cantidad de conflictos laborales el año pasado.

El Observatorio de Conflictividad Laboral y Sindical del Instituto de Altos Estudios Sindicales (Inaesin) registró 1.029 conflictos laborales durante 2019 en el país.

Los principales protagonistas de la conflictividad laboral durante el año pasado fueron los trabajadores del sector salud y de las empresas básicas del país. Ambos sectores pertenecen al sector público, sector que se ha convertido en el centro de los conflictos laborales.

«Los trabajadores señalan que no pueden cubrir sus necesidades básicas con los salarios que devengan actualmente. Y trabajadores de distintos sectores han reclamado por las pésimas condiciones en las cuales se encuentran colegios, hospitales, empresas básicas, que también dificultan el desempeño de sus labores», señala el Inaesin en un comunicado.

Trabajando en medio de la crisis y la oscuridad

Con una hiperinflación que cerró el 2019 en 7.374,4 %, una devaluación constante del bolívar y un complicado panorama político, los trabajadores venezolanos se encontraron en una situación precaria durante el año que pasó. Sin embargo, los conflictos laborales ya acumulan más tiempo en el país.

Todo esto, «junto a la violación reiterada de Derechos Humanos, ha provocado la segunda crisis migratoria del mundo… Estas condiciones se mantienen o empeoran cada día», señala Inaesin.

Al tema de la crisis económica que vive el país también hay que sumarle la grave crisis eléctrica que se aceleró en 2019.

«Los reiterados apagones nacionales ocurridos durante el mes de marzo de 2019 son el reflejo de una crisis de servicios básicos que afecta no solo a los trabajadores, sino a la sociedad en general», plantea el Observatorio de Conflictividad Laboral.

Un sector educativo sin estudiantes ni trabajadores

El sector educativo se ha visto mermado por la deserción escolar, la renuncia de docentes y las precarias condiciones de infraestructura en las cuales se encuentran las escuelas y los liceos venezolanos, aseguran desde el Inaesin.

Los datos proporcionados por la institución señalan que el 60% de la población estudiantil se ha ido. En 2019, los docentes han convocado a 68 paros, cuatro de estos a nivel nacional, para reclamar sobre su situación, la cual consideran insostenible.

Trabajadores sin libertad sindical

La libertad sindical también se ha visto seriamente afectada, asegura el comunicado de la Inaesin.

«El caso de Rubén González, dirigente sindical de CVG Ferrominera del Orinoco, a quien le fue injusta e irregularmente dictada sentencia de condena de cinco años y nueve meses de prisión, por liderar protestas laborales, resultó emblemático durante 2019 como un grave atropello a tal derecho laboral».

Respecto a los conflictos laborales de 2018, durante 2019 se mantuvieron la toma de calles (13%), las huelgas (35%) y las denuncias (35%) como los principales medios empleados por los trabajadores para mostrar su descontento por bajos salarios (43%), condiciones de trabajo (24%), acoso laboral (7%).

La mayor participación en los reclamos fue de los trabajadores de Distrito Capital (27%) y los estados Bolívar (18%) y Lara (10%).

Esto fue constatado por la Comisión de Encuesta establecida por el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para examinar una queja presentada contra el gobierno de Venezuela, en un histórico informe adoptado durante 2019.

En este informe, la OIT señala que existen prácticas que atentan contra los derechos de trabajadores y empleadores, y se pide “el cese inmediato de todos los actos de violencia, amenazas, persecución, estigmatización, intimidación u otra forma de agresión a personas u organizaciones en relación con el ejercicio de actividades gremiales o sindicales legítimas, y la adopción de medidas para garantizar que tales actos no se repitan en el futuro”.

Además, en el informe se exhorta a “la liberación inmediata de todo empleador o sindicalista que pudiese permanecer en prisión en relación con el ejercicio de las actividades legítimas de sus organizaciones”.

¿Un 2020 mejor?

Desde el Inaesin señala que esperan un 2020 con cambios favorable para los trabajadores. Piden que en este año cesen los atropellos y que las condiciones de trabajo comiencen a ser óptimas.

«El trabajo, que es fundamental para el crecimiento y funcionamiento económico del país, requiere respeto y este debe comenzar en el respeto a los trabajadores. Que la crisis sirva como motor para impulsar la institucionalidad y los valores que el trabajo y la sociedad necesitan», señala el organismo.