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Inundaciones aíslan zonas de Amazonas y Bolívar y el Gobierno pasa de largo

Con el paso de los días las consecuencias de las fuertes lluvias en los estados Bolívar y Amazonas son cada vez más visibles. La crecida del río Orinoco ha afectado a más de diez mil personas, mientras que el gobierno nacional, mantiene el silencio ante un fenómeno natural que tiene de cabeza a estas entidades. El diputado electo por el estado Amazonas, Romel Guzamana, informó a los medios de comunicación desde el Palacio Federal Legislativo que el presidente Nicolás Maduro y las autoridades regionales deben declarar el estado de emergencia en la zona y envíen ayuda a los afectados, que según reportes de varias personas vinculadas son alrededor de 10.000. Recalcó que una gran cantidad de aborígenes en la entidad han quedado sin nada, lo que llevó al legislador a solicitar todo tipo de ayuda, la cual estarán recibido en el edificio administrativo de la Asamblea Nacional. Por su parte, la diputada al Consejo Legislativo por ese estado, Mauligmer Baloa explicó a El Estímulo que los siete municipios de esa región se han visto afectados y uno de ellos, San Fernando de Atabapo, es el que peor está. La población electoral de esa zona es de ocho mil personas y reconoció no conocer la cantidad total de habitantes, pero especificó que este 7 de agosto hubo una evacuación masiva que incluyó a 51 familias del pueblo que está casi borrado del mapa. Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas, es otra de los lugares más afectados. Alrededor de 36 sectores han quedado sumergidos, por lo que una cantidad aún desconocida de viviendas han quedado inhabitables, pero a merced del vandalismo que Baloa denunció que «se están llevando el cableado y los techos de zinc». Los sucesos al sur del país han superado a los ocurridos en los años 1943 y 1976 en los que el río sobrepasó sus límites y se desbordó, creando resultados similares a los de este año. Las lluvias iniciaron a finales del mes de julio y con la llegada de agosto el fenómeno atmosférico no se detuvo, lo que empeoró el panorama. Para el pasado domingo la subida del agua alcanzó los 17,60 metros sobre el nivel del mar, lo que redujo la brecha a 60 centímetros de activar la alerta roja, según funcionarios de Protección Civil.

Randy Rodríguez, director de esta organización informó que 105 refugios fueron activados para las familias afectadas por la onda tropical número 30 que pasa por la región oriental, la cual según pronósticos del experto no sería la última, puesto que faltan alrededor de 30 más por lo que queda de año.
El río Orinoco, a pesar de ser la principal amenaza no es el único canal bajo monitoreo, adicional están el Cataniapo, Atabapo, Temi, Guania, Casiquiare y Río Negro.
Previamente el Ministerio de Interior y Justicia ofreció cifras en la que aclaró que 313 familias habían sido afectadas en al menos seis municipios del estado Bolívar, pero en la actualidad se habla de un número mayor.

Incomunicados y sin alimentos

A Baloa le preocupa como quedarán las comunicaciones de telefonía fija o celular, porque las rebotadoras y antenas se encuentran en la zona de Puerto Páez en el estado Apure y el agua las esta afectando. Estas podrían ser desconectadas y aislar en su totalidad a la comunidad. «Por tierra ya no hay forma ni manera de movilizarnos», alertó. La vialidades están sumergidas y sólo funcionan las chalanas y las curiaras que cobran Bs 1.500.000. Esta desconexión impide que lleguen los alimentos, mientras que por vía aérea sólo 70 personas se pueden beneficiar en un vuelo semanal que durante esta semana no se ha efectuado. Hasta el domingo, según el exgobernador Liborio Guarulla habían 12 mil damnificados y tres días después la cifra ascendió a 14 mil. Estas personas han sido distribuidas en colegios que funcionan como centros de acopio, en donde los insumos son inexistentes y los problemas de hambre y paludismo se intensificaron. Pero hay otra grupo que se aferra a sus viviendas aunque el agua le llega hasta las rodillas; por otra parte los damnificados reciben las cajas CLAP, destinadas para los que estaban afiliados al servicio. «Le quitan una caja a uno para dársela a alguien más necesitado, en vez de solicitar ayuda», declaró. Los pocos insumos que llegan a los centros son graneados. «Si uno pide un colchón no te dan mosquitero y viceversa». El silencio del gobierno le hace pensar a la diputada regional que Maduro y su gente son «mezquinos», porque no quieren aceptar que necesitan ayuda «No asumen la ayuda humanitaria porque es dejar al descubierto que no tienen la capacidad para cubrir la emergencia». «Es egoísmo político. Ellos son damnificados no afectados como el gobierno los llama».]]>