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En Gaza un joven hace delivery de café contra todo pronóstico

Shaban es el primer delivery de café de la Franja de Gaza, una problemática zona controlada por el ejército israelí. La idea está dando resultado a pesar de las muchas dificultades y de la necesidad de maniobrar la bicicleta con una sola mano mientras en la otra se lleva el café caliente

En Gaza un joven hace delivery de café contra todo pronóstico

En una mano, el mensajero lleva una bandeja con café caliente. Con la otra maniobra el manillar de la bicicleta mientras se infiltra entre los automóviles. Trabaja para el café Shaban, la pequeña empresa de Shaban Hamuda, un joven de 31 años que decidió emprender un delivery en una de las zonas más problemáticas del mundo, la Franja de Gaza.

Shaban, dueño de una cafetería y padre de dos hijos, vio en Youtube como en otros países se reparten alimentos a domicilio y quiso replicar algo parecido en su zona. Compró 4 sencillas bicicletas y contrató a quienes las pedalearan. El café árabe lo envía en vasos plásticos tapados con papel de aluminio dentro de unas cajitas.

En Gaza nada es fácil. No hay cavas térmicas ni envases especiales. Tampoco bicicletas que faciliten el transporte de alimentos. Las cosas tienen que hacerse a pulso, con espíritu, como se pueda. Pero se logran.

La cafetería de Shaban queda cerca del mercado de Rafah, al sur de la Franja de Gaza., según explicó AFP Cuenta con una hornilla, algunas ollas y vasitos de cartón. Vende café árabe, café con leche y té de menta. Estos productos no tienen restricciones comerciales en la controlada Gaza.

Los pedidos los recibe a través de Whatsapp. Se prepara al momento y uno de sus empleados lo lleva manejando la bicicleta con una mano, mientras sostiene la cajita con las bebidas en la otra. El café suele llegar caliente.

El servicio ha tenido éxito. Sus clientes son recurrentes. Un ejemplo es Sameh Juda, propietario de una tienda de perfumes. «Empecé encargando un cafecito por semana, y ahora lo hago todos los días», expresa. Aprecia la rapidez de la entrega.

Otro de los atractivos es que Café Shaban no cobra el delivery, solo el precio del café.

El café es adictivo y mucho más si llega al lugar de trabajo calentito sin que el cliente deba hacer mucho más que teclear con los dedos.

Innovación y libertad

Los mensajeros, esos malabaristas que recorren las calles de Gaza en bicicleta cargando café caliente, también están contentos.

Ali Abu Jayab, uno de los cuatro recaderos, no pudo pagar sus estudios universitarios porque su familia es pobre. Hoy tiene 25 años y se alegra del trabajo que tiene. «Trabajar con la bicicleta es tener libertad de movimiento», dice.

Shaban abrió su cafetería delivery en mayo. Los ingresos hacen que el negocio sea rentable. Los pedidos han disminuido un poco debido a la pandemia de coronavirus pero la novedad del delivery, en una zona que no existen, se sigue imponiendo.

«A la gente le gusta lo innovador. Me lo han dicho muchas personas. También les atrae que los entreguemos en bicicleta», dice Shaban.

El enclave palestino, sometido a bloqueo israelí desde hace más de 10 años y con altos niveles de pobreza y desempleo, ha superado relativamente bien la pandemia. Hasta ahora lleva 76 contagios y una persona fallecida.