3 de 4 estudiantes menores de edad deja de ir a clases por falta de comida

El informe de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2017, publicado este miércoles durante una presentación en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), muestra que la situación venezolana compromete el futuro de los estudiantes: las cifras en el ámbito educativo en el país están fuertemente ligadas a la gran cantidad de venezolanos que se han visto afectados por la crisis alimentaria que azota la nación.

3 de 4 estudiantes menores de edad deja de ir a clases por falta de comida

El estudio señala que los factores que alteran la cotidianidad y que empeoran el nivel de vida de los venezolanos afectan la continuidad o la regularidad de los niños y adolescentes en sus procesos educativos.

En el último año se ha incrementado la irregularidad de la asistencia escolar por falta de comida: 3 de cada 4 estudiantes menores de edad (entre los 3 y 17 años) de los estratos más pobres de Venezuela dejan de asistir a la escuela alguna vez por no tener qué comer en el hogar o en el centro educativo.

 

Del total de niños y adolescentes que están matriculados en alguna institución (8.493.000), 12% no asiste y 39% algunas veces no se presenta a clases por fallas en el servicio de agua, electricidad, huelgas, transporte público o por falta de alimentos, es decir, casi tres millones de estudiantes menores de edad (de todos los estratos sociales) van a clases de forma irregular porque se ven afectados por los problemas en sus entornos.

Los informes de la Encovi 2016 y 2017 han dado cuenta que poco más de un millón de niños, niñas y adolescentes (3 a 17 años) están desescolarizados.

Por su parte, las cifras de educación de los jóvenes entre 18 y 24 años bajó en 10% durante 2017, para ubicarse en 48%. De los 4.241.000 estudiantes entre 18 a 24 años que tienen acceso a la educación, más de dos millones y medio no asiste a un centro educativo. Según Anitza Freites, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, la población que está terminando la educación media o empiezan la universitaria serán los primeros que quedarán excluidos del sistema educativo en medio de la crisis.

En general, entre 2015 y 2017 el acceso a la educación entre la población total de estudiantes de 3 a 24 años, en promedio, descendió de 78% a 71%. Se estima que de 12.734.000 matriculados, 9.931.000 asisten a un centro de enseñanza.

 

El estudio también resalta que la pérdida del poder adquisitivo en los hogares parece haber incidido en una menor demanda de inscripción en instituciones privadas: 72% de la población estudiantil asiste a un centro educativo público, cuando en 2016 la cifra era de 67%.

475 mil adolescentes escolarizados presentan rezago escolar severo (número de años de diferencia entre el grado o año que cursa y en el que debería estar de acuerdo a la edad). En las edades de 12 a 17, el rezago severo llega a 15%, lo que implica el riesgo de exclusión educativa si el entorno familiar es adverso y no hay políticas públicas que apunten a la retención y a la reinserción escolar.

Sí al dinero

La Encovi 2017 indica que los estudiantes venezolanos han incrementado su participación en el mercado laboral, interés en el que predomina el género masculino.

De los alumnos hombres entre 12 a 17 años, 12% interrumpieron su trayectoria educativa para integrarse en el mercado laboral venezolano, mientras que en el caso de las jóvenes solo fue el 4%. En ambos casos, el abandono escolar se debió principalmente a que no quisieron seguir estudiando.

“Los programas ofrecidos a nivel de la enseñanza media (Liceo Bolivariano, Escuelas Zamoranas y Robinsonianas), no han significado una opción interesante y útil para este segmento de la población”, señala el informe.

En el caso de los hombres de 18 a 24 años el porcentaje es mayor: 28% dejaron los estudios por el trabajo. Para las mujeres, solo fue el 10%.