Entre extremos ideológicos Francia elige a su próximo presidente

Los comicios estarán resguardados por más de 50.000 agentes de seguridad tras el ataque de un extremista el miércoles que causó la muerte de un policía.

En la mitología clásica griega el Eliseo era el lugar donde virtuosos y héroes pasarían la eternidad con dicha y felicidad, en sus campos disfrutarían a plenitud. Lo más cercano al paraíso para la tradición cristina. Sin embargo, el nuevo ocupante del Palacio del Eliseo, la casa de gobierno de Francia, no tendrá la dicha y felicidad que sugiere el nombre de la edificación, que por el contrario, podría convertirse cuando menos en un dolor de cabeza por no decir un verdadero infierno para el sustituto de Francois Hollande.

Este 23 de abril los casi 45 millones de votantes franceses en el país y 1,3 millones en territorios extranjeros van a unas elecciones presidenciales bajo la amenaza del terrorismo islámico; con graves dudas sobre los valores de la República, el extremismo, el racismo y con el temor a una posible desintegración de la Unión Europea, y al avance del populismo y del proteccionismo, que incluso muchos candidatos propugnan.

Son 11 los aspirantes que intentan hacerse con la Presidencia, pero sólo 4 de ellos tienen aspiraciones reales de avanzar a la segunda ronda. A una semana para los comicios las encuestas daban un empate técnico de 20% de la intención de votos entre la ultraderechista Marine Le Pen, el socioliberal Emmanuel Macron, el conservador Francois Fillon y el ultraizquierdista Jean Luc Melenchon. Sin embargo, en el último sondeo, hecho con el fin de la campaña y el inicio del silencio electoral, Le Pen y Macron tenían una mínima ventaja.

El final sin duda será de fotografía, se desconoce quiénes podrían ser los contendores que lleguen a la segunda vuelta del 7 mayo. Es muy complicado siquiera intentar predecir cuál será la dupla contendora para ese domingo de mayo pues hay más de 30% de votantes indecisos y cualquiera podría ser seleccionado para aspirar al Eliseo.

Por primera vez en más de medio siglo podría suceder que no lleguen a segunda vuelta los candidatos de los grandes partidos. El conservador Fillon de los Republicanos es el tercero en la opción de voto y el representante del oficialista Partido Socialista –muy criticado tras el gobierno de Hollande-, Benoit Hamon, ni siquiera está entre los favoritos, según las encuestas tiene poco más de 10% de la intención de sufragios.
Le siguen los candidatos minoritarios como Francois Asselineau, Nathalie Arthaud, Jacques Cheminade, Nicolas Dupont-Aignan, Jean Lassalle y Philippe Poutou con menos de 5% de la intención de votos.

Los favoritos. Marine Le Pen. Abogada de 48 años de edad. Su partido, el Frente Nacional, ha sido señalado por décadas como una agrupación racista, xenófoba, antisemita y antiislámica.

Le Pen ha logrado, levemente, desmarcarse de la figura de su padre el eterno candidato de la agrupación Jean Marine Le Pen. Marine, por su parte intenta seguir el camino y discurso antisistema de Donald Trump, apoya el abandono del euro y de la Unión Europea, de la que es legisladora.

La candidata desea tener un mayor control de las fronteras de su país para brindar más seguridad a la ciudadanía que se ve en peligro por el avance del islam extremista y de otras creencias que van en contra de los valores republicanos de la nación.

La candidata populista y proteccionista, apoya un mayor acercamiento a Rusia y el aumento del gasto de defensa de la nación. Está involucrada en una investigación por un caso de empleos ficticios en la Eurocámara, sin embargo se niega a dar detalles del caso y alega que tiene inmunidad parlamentaria.

Emmanuel Macron. Tiene 39 años de edad y es candidato por el centrista En Marcha, un partido que decidió fundar al declararse independiente. Cuando tan solo tenía 17 años afirmó que se casaría con su maestra 20 años mayor que él y madre de dos hijos, años después lo cumplió.

Macron fue un banquero antes de iniciar su camino en la política. Su postura económica es abiertamente liberal, demasiado para la izquierda, y para los proteccionistas que repudian el aumento del comercio internacional.

El carismático personaje atrae a muchas personalidades y recuerda a Barack Obama. Su postura es pro europea y es quien los analistas esperan llegue a la segunda vuelta y detenga el avance de los extremos.

Propone mantener la política migratoria y cuotas de asilo de la nación, así como reducir la burocracia.

En su política exterior no está de acuerdo con un acercamiento a la Rusia de Putin, por el contrario siente que el camino es que con su gran socio del este, Alemania, lo que para muchos es una reminiscencia del ex mandatario estadounidense mientras que para los antisistema lo ven como un guiño al gran capital y las posturas de Ángela Merkel.

Francois Fillon. El conservador de Los Republicanos tiene 63 años de edad y fue ex primer ministro de Nicolás Sarkozy. Era el favorito para llegar a la segunda vuelta pero una serie de escándalos por crear empleos ficticios para su esposa y dos de sus hijos lo hizo tambalear y muchos pidieron que se retirara de la contienda, pero Fillon se negó.

El aspirante que es investigado por la justicia se presenta con un enfoque liberal en lo económico, quiere reducir los impuestos, el gasto público y eliminar medio millón de empleos para reducir la burocracia.

Es conservador en lo social, desea más autonomía de la Unión Europea y coincide en que debe haber más control con las personas que entran en la república, aunque no propone salir del euro o establecer fronteras físicas en el bloque. Es un gran admirador de la ex primera ministra británica conservadora Margaret Thatcher.

Jean Luc Melenchon. El candidato de la extrema izquierda es admirador de los fallecidos Fidel Castro y Hugo Chávez, pues considera que fueron grandes revolucionarios que sacaron a miles de personas de la pobreza.

Con su partido Francia Insumisa pretende, al igual que su rival de extrema derecha, hacer un referéndum para salir de la Unión Europea y favorecer una entrada a la Alianza Bolivariana para Los Pueblos de Nuestra América, Alba. También propugna un acercamiento a Rusia.
El aspirante de 65 años de edad se formó en el Partido Socialista y fue tomando un camino más radical, hoy apoya un programa anticapitalista, el cobro de impuestos a banqueros y adinerados.

Los retos. La elección se produce en Estado de emergencia, que inició en noviembre de 2015 con los ataques yihadistas en París, que luego se replicaron en Niza. Los comicios también se dan a tan sólo cuatro días del atentado contra un policía en París, que se adjudicó el Estado Islámico. 50.000 policías y militares del cuerpo antiterrorista estarán habilitados para custodiar y proteger a los votantes en los más de 67.000 centros electorales de todo el país.

Además del tema de seguridad y de la inmigración ilegal, el nuevo presidente de Francia tendrá que lidiar con la situación exterior, el terrorismo en territorios que fueron sus colonias en África y sobre los que aún hoy tiene influencia, ante el crecimiento del movimiento antisistema en el mundo, de líderes autócratas que intentan camuflarse como demócratas como Vladimir Putin en Rusia y Recep Tayyip Erdogan en Turquía, de la debilitación de la Unión Europea tras la salida británica del bloque y de la aún latente crisis griega, con el auge del proteccionismo.

La victoria de uno de los dos candidatos que propulsan la salida de Francia del bloque europeo sería costosísima para Bruselas pues la nación gala es la segunda economía del grupo comunitario y rompería el eje franco-alemán que lo sostiene.