ENTREVISTA | Luis García Mora y la oscuridad política de Venezuela

Para Luis García Mora, el oficio del periodismo le cayó de golpe y casi sin buscarlo. Se paseó por la medicina antes de interesarse por las letras y terminar estudiando periodismo en una universidad española. Desde entonces, no dejó de escribir –quizá por su ambición de ser escritor algún día- y las oportunidades tocaron sus puertas insistentemente, tanto que hoy en día presume haber sido jefe de información de la extinta Radio Caracas Televisión, director del Diario de Caracas y analista político en diversos medios. Esta vez, y luego de un reposo de su pluma, García Mora se inicia como columnista en El Estímulo

ENTREVISTA | Luis García Mora y la oscuridad política de Venezuela

“Mario Vargas Llosa me dijo una vez que el periodista tiene que leer todos los libros que se consiga, incluso la guía telefónica”, soltó García Mora en medio de una conversación que empezó por sus andares en el oficio y terminó con un abrebocas de lo que pretende escribir en cada uno de sus textos para este portal: la actualidad de la política venezolana. Su método se notó desde el primer momento cuando tomó en sus manos los apuntes que escribió para la entrevista: “no puedo dejar de prepararlo cuando me citan, las cosas tienen que hacerse correctamente”.

A sus 74 años, García Mora se ha codeado con la crême de la crême del periodismo, pero su pasión por las redacciones y reuniones de pauta sigue latente a pesar de no hacerse del cargo de director de ningún medio. “Uno aprende periodismo trabajando, los libros sirven como fundamentos. La gente cree que el periodismo es la profesión más fácil pero uno tiene que tener mucha dignidad y respeto”, continuó.

Una verdad se hace evidente: él quería dedicarse a la psiquiatría y aunque el título no lo ostenta, con su pluma ha buscado escudriñar dentro de la ‘mente’ de Venezuela para buscarle su cura. Una que todavía no consigue.

¿Cómo ve la capacidad de influencia del periodismo actualmente?

La capacidad de influencia del periodismo hoy en día es poca, el sistema cambió porque vivimos en uno que no es democrático. El marco sociopolítico en el cual los nuevos periodistas van a activarse a trabajar es el de una sociedad cerrada, no el de una abierta y competitiva. Aparte de eso, creo que el problema está en quiénes guían a los periodistas. Yo conozco a periodistas jóvenes que se están formando en las escuelas de periodismo pero creo que las escuelas no han informado que este oficio se aprende trabajando.

Los estudiantes también tienen que tener siempre un punto de vista, los jóvenes tienen que saber que si te pones a trabajar en esta profesión es porque tienes algo que se llama “hambre de conocimiento”, hay que querer saberlo todo.

Una virtud que tiene el periodismo y que siempre pondero es que nosotros somos privilegiados, más nadie en la sociedad tienen los privilegios que tenemos nosotros y el más importante es que uno está en la barrera de los pocos que pueden hablar e informar a toda la sociedad.

En Venezuela el ritmo de noticia es demasiado rápido…

Hoy las noticias están sujetas a una dinámica tan compleja que uno se queda abismado, incluso después de la digitalización de las comunicaciones y de los cambios que se han producido por la revolución tecnológica. Hoy es muy difícil en la toma de decisiones sobre un juicio noticioso, eso es lo que se pierde. Decidir cuál es la noticias más importante es lo más difícil porque tienes una mesa llena de noticias. Se tienen que tomar decisiones con más fragmentos de realidad y hay que investigar más, darles una tendencia.

¿Cuál es el tono político del país actualmente?

Es tenso. La política está determinada en un porcentaje muy grande por las emociones y en otro más reducido por la racionalidad, la lógica y eso pareciera que mucha gente no lo entiende. El tono político del país es uno de miedo en donde funciona la desesperanza y la incertidumbre producto de un colapso económico. Ese colapso genera incertidumbre, angustia y tensión. El gobierno no controla al país económicamente, se le fue de las manos el país.

Hay confrontación entre una oposición que hoy no tiene músculo organizativo, pegada popular ni liderazgo. La oposición no está capacitada de manera interna para sacar a Nicolás Maduro del poder y Maduro no halla a dónde acudir porque todos los mercados se le han cerrado. Hasta ahora ha jugado con la fantasía revolucionaria establecida por (Hugo) Chávez, quien fue el líder de la izquierda latinoamericana y de muchos países más durante su mandato.

Él (Chávez) le entrega a Maduro porque iba a respetar la herencia esa que ellos defienden. La oposición alrededor de (Henrique) Capriles no reclamó en la calle cuando Maduro ganó por un porcentaje mínimo de diferencia. Ahí el gobierno chavista le tomó la medida a la oposición y a Henrique.

Entre el 2013 y 2018 Maduro ha administrado un vacío de recursos para todas las necesidades económicas de un proyecto como el que heredó. Hay una falla de 85% menos de inexistencia de recursos y no ha salido del poder. La oposición se ha equivocado tanto desde entonces que él luce como más fuerte.

¿Pero el gobierno está más fuerte?

Es un gobierno débil porque está en la crisis económica más amplia y profunda del planeta. Hay una crisis de gestión. Venezuela está metida en un colapso económico que tiene a todos los países de América Latina preocupados y ya los venezolanos están saliendo del país a borbotones porque hay una crisis muy grande desde el punto de vista humanitario. Su gobierno no está garantizando ni la alimentación ni la seguridad. Esa debilidad la trató de rescatar y salir de ella acudiendo a sus apoyos inmediatos: Cuba, que no puede ayudarlo porque vive de los 300 mil barriles de petróleo que le enviamos y no les interesa que cambie la situación, Rusia y China.

Los chinos que visita son los de Xi Jing Ping, no los de Mao y después de las reformas que se introdujeron en China hace varios años, ese país abandonó la plataforma económica comunista y marxista y se abrió a la posibilidad de que el sector privado se fortaleciera y construir un desarrollo capitalista que tiene una característica inquietante.

¿Maduro se nutre de los errores de la oposición?

Fundamentalmente. Aquí no hay oponente. Hoy la oposición está en una posición muy dramática porque no tiene fuerza interna y la externa está detenida por su estado de shock. En 2015, esta dirección política consideró que estaba en Suiza y no aprovechó el momento para llamar a la calle.

El Frente Amplio Venezuela Libre propone una huelga general en el país, ¿qué tan factible podría ser?

Creo que hay una ventana de oportunidad pero esa ventana cabalga sobre la protesta y desencanto y la situación que tiene la sociedad venezolana con respecto a la crisis. El factor más importante de la ecuación política venezolana es la grave crisis socioeconómica que nosotros vivimos con un componente terrible que es la hiperinflación y que ha eliminado toda posibilidad de un mercado abierto y competitivo.

Esto ha producido rechazos y hasta ahora, el gobierno lo ha mantenido con las bolsitas CLAP, pero ya no tiene cómo mantenerlo así y ahora las posibilidades de armar juego están saliendo de la sociedad civil.

La victoria o el fracaso de la iniciativa privada de la sociedad civil depende de que se precipiten los acontecimientos con la crisis porque por sí misma no tiene la organización nacional, no son partidos. La desesperación es tan grande que la iniciativa no ha partido de los mismos partidos y eso tenemos que verlo con muchísima preocupación.

Venezuela está sujeta a un ritmo tan grande que no sabemos qué puede ocurrir en las próximas 24 horas. Los tiempos en Venezuela se han acortado demasiado por la crisis, pero no cerremos otra opción que hay que ver con esperanza.