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Erika de la Vega: "Venezolanos luchamos el doble para ser bienvenidos"

La venezolana habla de sus nuevos proyectos y de su exilio forzado a Miami tras mostrarse abiertamente contraria al régimen chavista: "Los comunistas no olvidan" | por Lidia Ramírez

Erika de la Vega: "Venezolanos luchamos el doble para ser bienvenidos"

La venezolana Erika de la Vega es una mujer empoderada en toda la palabra. El carácter y la fuerza irradian en ella. En España es casi una desconocida, pero en Venezuela y, en general, en Latinoamérica, es toda una estrella televisiva. Allí, todo lo que dice sienta cátedra. En Instagram cuenta con 2.7 millones de seguidores, y donde va deja huella. Es auténtica. O como dirían en la tierra de las arepas y los tequeños, «una dura». Al menos, eso es lo que percibo cuando nos recibe en Paseo de la Castellana, 77, donde se encuentra la burbuja particular de WeWork, el gigante del coworking, con unas imponentes vistas de Madrid al fondo. Tenemos media hora para hablar con ella. Después, la espera la también venezolana y activista Lilian Tintori, mujer del preso político Leopoldo López.

Con las luces del pequeño espacio que tenemos para la grabación preparadas, con un paradisiaco cuadro de fondo, de la Vega nos pide cinco minutos para maquillarse. «Siempre voy apurada, lo siento», nos confiesa mientras va aplicando bases en su rostro. Y es que el reloj, para quien cada segundo cuenta, no juega a su favor. A la entrevista llegó con unos minutos de retraso con una maleta toda apresurada. La vida del artista, como dirían.

La presentadora, locutora y comediante ha estado visitando España con su monólogo ‘Tú no sabes quién soy yo’. Madrid ha sido su función cumbre, pero antes se ha dejado ver en Tenerife, Valencia y Barcelona. Y es que después de emigrar a Miami ante la situación que vive Venezuela, esta monstrua de la mañana se vio en la obligación de volver a presentarse a los que ahora se convertirían en sus nuevos oyentes. Y lo haría de una forma diferente a la que tenía acostumbrados a sus seguidores: después de 20 años dejaría la radio para dedicarse de nuevo a la comedia pero, en esta ocasión, sobre los escenarios, mirando de cara a cara al humor, y a su público.

«El humor es mi herramienta para sobrellevar la vida en general, no solo las consecuencias políticas», nos cuenta la venezolana, que asegura que necesita reírse de sí misma «para quitarle dramatismo a la vida». «La vida es demasiado complicada y hay que engañarla un poco», asegura la presentadora, quien nos confiesa que vivió momentos muy complicados de depresión y pesimismo que llegaron después de su exilio forzado.

–Has sido siempre una mujer exitosa, con un público fiel, admirada y querida, sin embargo, forzada a abandonar tu país. Al final va a ser verdad que la depresión es un signo de lucha…

–Sí, yo siempre he sido una persona muy creativa, que va hacia delante, nunca me derrumbaba nada. Sin embargo, en ese momento estaba en el subsuelo. No le daba importancia a lo que había hecho, le quitaba mérito, y está bien ser humilde, pero no tanto. Entonces, decidí quererme otra vez y aceptar que tenía que cambiar. Tuve que hacer borrón y cuenta nueva y dejar la nostalgia. Y, sobre todo, aceptar que lo que funcionaba en mi país, en Miami no funcionaba. Tenía que reinventarme. Y yo lo que quería era mantenerme igual, intacta. Tuve que aceptar que ya nada era igual. Pero entender esto me costó cinco años.

–¿Cuántas veces te ha salvado el humor?

–Me salva a diario, de la vida. Me salva de mis relaciones pasadas, relaciones que han sido públicas, de separarme de mis seres queridos. El humor me ha ayudado a sobrellevar el desapego, la maternidad, que es lo más difícil que me ha tocado vivir.

Erika de la Vega mantuvo durante seis años una relación con el político Henrique Capriles. Algo que le ha costado muy caro. La presentadora asegura que durante estos años de noviazgo se vio en situaciones muy complicadas: «Fui perseguida por el chavismo, incluso me tocó pagar más impuestos», nos cuenta aún con angustia, asegurando que nunca más volverá a Venezuela. «La última vez que fui me retiraron el pasaporte. Decidí no volver más porque estoy en sus manos», relata, y agrega: «Las personas que estamos haciendo cosas buenas y, sobre todo, los venezolanos, debemos luchar el doble para que no nos vean mal. Nosotros solo queremos ser bienvenidos y no rechazados. Pero estoy segura que, al final, el trabajo y nuestras acciones harán cambiar de visión a los países que hoy día nos reciben».

Para Erika, mostrarse abiertamente contraria al régimen chavista ha sido un gran escollo en su vida. «Los comunistas nunca olvidan. Mi familia es cubana y yo nací con ese gen antifidelista y cualquier persona que fuera amiga de Fidel Castro no es amigo mío, y Chávez lo fue», se sincera.

Ahora, la mujer que le puso voz a la muñeca Dolly en Toy Story 3 se encuentra inmersa en En defensa propia, uno de los últimos proyectos de la locutora venezolana, que fue incluido en la revista O, The Oprah Magazine como parte de la lista de los mejores podcasts latinos y en español para aprender y reír.

En defensa propia, con el que ha viajado por Perú, México, Colombia o España, por ejemplo, De la Vega habla durante una hora con mujeres que se han visto obligadas a reinventarse y sobre cómo han enfrentado momentos de fracaso o éxito en su vida. También es un espacio para mostrar las vulnerabilidades y relatar maneras de superarlas. «Para mí, hablar con estas mujeres y ver cómo habían salido de situaciones difíciles ha sido la mejor terapia», cuenta la locutora, que asegura que concentrará todas estas charlas en un libro.

Y es que para la venezolana, a las mujeres «nos hace falta pedir ayuda». «Nosotras no pedimos ayuda, creemos que todo lo podemos hacer solas. Tenemos que saber que no está mal, dar un grito y querernos», insiste, sabiendo que América Latina es la región más letal para las mujeres. Según la ONU, son asesinadas por sus parejas nueve personas al día.

–¿Qué está fallando en estos países donde según Oxfam Intermon el 80% de los jóvenes considera normal la violencia machista? –pregunto–.

–Nos hace falta información y herramientas. Ya sea del Gobierno o instituciones. Nos hace falta ayuda, una conversación, una amiga, ayudar en el momento correcto. Cuando uno está en estas relaciones abusivas se requiere voluntad.

Y para terminar, con Lilian Tintori esperándola ya en una sala contigua, una última pregunta sobre el presidente de su país y el hombre que ha dado la espalda a miles de mujeres y hombres que «echando pichón» y con algo de suerte –»porque los que han perdido la vida en todo este proceso no pueden hacer ya nada más»– han podido salir de Venezuela:

–Si tuvieses la oportunidad de tener a Maduro delante, desde el exilio, ¿qué le dirías?

–Maduro ha hecho tanto daño a tantas vidas que no sé si sería capaz de decirle algo. Se merece muy buena cárcel, muy buen castigo, él y todas las personas que están a su lado. Y cuando eso pase, todos lo vamos a celebrar y mucho, porque el daño que ha hecho es irreparable. Así que a él no sé qué le diría, pero al que lo encarcele, le diría que gracias.

Entrevista realizada por The Objetive