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Estas son las bandas criminales que consolidan su poder en oriente de Venezuela

Ataques con armas de fuego de alto calibre y control territorial por parte de bandas armadas se suman a las causas de la alta migración que se registra en Venezuela. Igual como se observa en el paso del Arauca y la frontera Cúcuta-San Cristóbal, los “balseros de Güiria” que arriesgan su vida para llegar a Trinidad, no solo huyen del hambre que se ha asentado en su región, sino de las bandas armadas que controlan poblaciones de la costa oriental.

Estas son las bandas criminales que consolidan su poder en oriente de Venezuela

En este último mes las operaciones militares en el estado llanero de Apure contra un sector disidente de las FARC, enfrentado por el espacio territorial al gobierno de Nicolás Maduro, acaparan la atención. Pero el crecimiento de las bandas armadas delictivas que no responden a una ideología ni centro de poder, asentadas en el oriente del país, también están generando una nueva ola de migrantes que abandonan sus hogares para escapar de la violencia.

Este factor se suma al del hambre de quienes optan por abandonar el país atravesando las fronteras terrestres y marítimas al no poder salir por una vía formal.

Pero no sólo son las trochas que se atraviesan desde los estados Táchira, Bolívar, Amazonas, Apure y esta última atravesando el río Arauca para pasar a Colombia.

Los “balseros de Güiria” desafían el Caribe para salir hacia Trinidad. Muchos de ellos han dejado sus vidas en el fondo del golfo de Paria, porque también han tenido que huir de los grupos armados que se han hecho dueños de la región nororiental del país.

Enfrentamientos armados

El último informe de la ONG FundaRedes, “Curva de Violencia”, correspondiente al primer trimestre de 2021 registra 306 homicidios, 77 personas desaparecidas y 113 enfrentamientos armados en los estados Zulia, Falcón, Táchira, Apure, Bolívar y Amazonas.

El informe refleja el crecimiento de la violencia en estos seis estados fronterizos, que se ha desatado en Venezuela con el establecimiento de bandas armadas.

Ante la ausencia de instituciones democráticas sólidas, estas organizaciones están ocupando importantes partes del territorio venezolano. Allí no sólo controlan los negocios ilícitos como el tráfico de drogas y de oro, sino que ahora también están imponiendo sus propias leyes y tomando tierras, como se ha visto en videos difundidos por las propias organizaciones armadas.

Desplazamiento interno

Señala FundaRedes que “los enfrentamientos siguen siendo las causas del fallecimiento de personas en los estados fronterizos, con el accionar violento de los organismos de seguridad del Estado venezolano, bandas criminales y grupos armados irregulares, que en muchos casos son disfrazados como procedimientos legales; pero que en realidad corresponden a ejecuciones extrajudiciales”.

La violencia registrada en estos seis estados indica que los venezolanos que no pueden migrar a tierras extranjeras por vías formales, acuden a un desplazamiento interno hacia zonas fronterizas. Esto ocurre especialmente a través de los estados Zulia, Táchira, Apure y Bolívar. Pero muchos de ellos son víctimas de desapariciones a manos de grupos armados irregulares que los someten a trabajos forzosos.

Si bien la zona nororiental no está incluida en este último informe de FundaRedes, en Güiria y en otras poblaciones de la región del Golfo de Paria, las migraciones y las cifras de muertes y desapariciones están alcanzando niveles parecidos a los reportados en la frontera sur de Apure y Táchira.

Las bellas playas del estado Sucre perdieron su vocación turística y son también centros de operaciones del narcotráfico, contrabando y trata de personas. Foto: Daniel Hernández/El Estímulo

Ataque en Monagas

El pasado 5 de abril bandas armadas atacaron en horas de la noche el comando de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) del sector La Acequia, en el municipio Bolívar, del estado Monagas. En el comando se encontraban efectivos del Comando Rural 539 Casanay y de la Segunda Compañía del Destacamento 511 en Caripito.

El medio regional El Periódico de Monagas informó que los atentados estuvieron liderados por alias “el Curí” y “el Manco”. El diario señaló que sujetos fuertemente armados rodearon la sede de los comandos rurales, ubicado en la zona limítrofe con Sucre. Las detonaciones comenzaron a las 11:00 pm según fuentes extraoficiales, y resultaron heridos cinco militares de la GNB, quienes fueron trasladados al Hospital Central de Maturín para recibir cuidados médicos.

“El Curí” y «el Manco” son jefes de las bandas de “Los Bajos” y “Los Caraqueños”, que operan en la zona. Se les señala de ser las responsables de los delitos de extorsión, robo, cobro de vacunas y homicidios, según indicó una fuente militar a ese medio regional.

Trata de personas

El Informe 2020 sobre Monagas, del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) identifica la presencia de organizaciones criminales encargadas del tráfico de personas, específicamente hacia la zona del sur del estado, en donde se encuentran los municipios Libertador, Sotillo y Uracoa. El municipio de Uracoa se ubicó en primer lugar entre los más violentos de la entidad, con una tasa de 106 víctimas por cada 100 mil habitantes.

“Esto puede responder a la ocupación territorial de redes estructuradas para la comisión de delitos, entre éstas, por ejemplo, las de tráfico de mujeres y menores de edad con fines de explotación sexual”. Así lo señala en el informe María Palomo, coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia en Monagas (OVV Monagas).

La totalidad de las cifras de muertes violentas en Monagas incluyen: 212 homicidios legalmente establecidos con una tasa de 25,3 por cada 100 mil habitantes (mil/h). Hay 78 muertes por «resistencia a la autoridad» (tasa de 9,4 por cada 100 mil/h); y 121 casos de muertes «en averiguación» (tasa de 14,5 por cada 100 mil/h).

La cifra de muertes en averiguación es significativa. Para el caso de Monagas puede tratarse tanto de muertes por sicariato y/o ajustes de cuentas. Hay una menor incidencia por ejecuciones extrajudiciales; con base al seguimiento realizado a través de la metodología de observación de prensa, señala el OVV.

Sucre tomada por bandas armadas

El estado Sucre se encuentra entre las cinco entidades federales con la mayor tasa de violencia de acuerdo al informe 2020 del OVV. De esas cinco, tres corresponden al eje centro-norte costero del país: Miranda (70,7 por cada 100 mil habitantes), Distrito Capital (56,2) y Aragua (60,5), que ha sido el núcleo tradicional de la violencia en el país.

Otros dos se corresponden a los nuevos territorios de la violencia: los estados Bolívar (62) y Sucre (61,3). En estas dos entidades se ha concentrado la actividad del crimen organizado dedicado al tráfico de drogas, minerales preciosos y personas.

Por su condición costera fronteriza y de libre acceso al Mar Caribe, señala el informe, Sucre constituye un territorio apropiado para actividades propias de la delincuencia y el narcotráfico. Por consiguiente estas bandas tienen un marcado dominio de la región oriental.

Además, tienen como mecanismo de estructuración la conformación operativa de bandas criminales provenientes del centro del país, como es el caso del “Tren de Aragua”.

Dominio terrestre y marítimo

Indica el informe de la OVV que las bandas criminales rivalizan por la posesión territorial costera fronteriza, según el interés de cada una para controlar los espacios operativos más estratégicos. Esto genera una constante lucha entre ellos para mantener sus espacios o para apropiarse de otros, siempre en procura de fortalecer su acción delincuencial terrestre y marítima.

Esta situación genera constantes enfrentamientos armados de alto nivel y asesinatos, algunos de los cuales no son registrados de manera oficial en las morgues de los principales centros asistenciales de la entidad. Estas bandas cuentan con armas modernas y de largo alcance, superiores a las de los cuerpos de seguridad. Además están dotados con equipos de comunicación como radios y teléfonos satelitales, que facilitan sus acciones por encima de la actuación de los cuerpos de seguridad del Estado.

La ocupación territorial de estas poblaciones tiene como eje de control la direccionalidad de los cabecillas de las organizaciones delictivas. En algunos casos, decretan toques de queda para que la población no salga de sus casas después de las 7:00 de la noche.

Esta situación ha generado el desplazamiento de los sucrenses de las poblaciones con mayor presencia delictiva violenta, como las parroquias San Juan de Unare y San Juan de las Galdonas en el municipio Arismendi, hacia otras comunidades menos violentas, concluye OVV.

Las megabandas de Sucre y Delta Amacuro

Una de las bandas criminales que alcanzó mayor notoriedad en la región oriental fue la denominada “Evander», dedicada a la extorsión y secuestro; pero, especialmente al tráfico de drogas, teniendo como ruta de tránsito a Trinidad y Tobago. Esta megabanda si bien mantiene raíces en el oriente de Venezuela, sus jefes se han establecido en esa isla desde donde siguen operando.

También conocida como “Frente de Liberación Deltano” esta banda tuvo su origen en los pranes (jefes criminales) de la cárcel de La Pica, en el estado Monagas. Desde allí extendió sus operaciones hacia Delta Amacuro y Sucre, estableciendo rutas del narcotráfico hacia Europa y El Caribe. El desarrollo de las operaciones de esta megabanda llegó a dominar igualmente la zona del Golfo de Paria, ejerciendo el control de embarcaciones de la zona pesquera entre Güiria y Trinidad; además de las rutas fluviales del Delta.

En la zona oriental los grupos criminales son organizaciones más parecidas a la de la banda denominada “Tren de Aragua”, que ahora se ha desplazado también fuera de Venezuela, especialmente a Colombia y Perú. Recientemente se enfrentaron en armas a miembros de la guerrilla colombiana ELN en la zona fronteriza de Villa del Rosario, en el departamento Norte de Santander, Colombia.

El dominio del Tren de Aragua contrasta con lo que ocurre en las zonas de Venezuela donde operan grupos armados de origen colombiano como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP). Estas células guerrilleras han tomado el control del tráfico ilegal en los estados Apure, Amazonas y Bolívar, desplazando a los grupos locales.

El capo Barradas

Una de las razonas por las que la banda “Evander” migró hacia Trinidad, según un análisis de InSight Crime, estaría relacionada con pugnas con las autoridades policiales y militares de la región. El jefe de esta megabanda, Evander Barradas, a quien se le debe ese nombre, fue abatido en un enfrentamiento contra fuerzas del Ejército venezolano. El hecho ocurrió en la comunidad de El Caimán, Tucupita, al otro lado del aeropuerto, cruzando el río, en horas de la tarde del 29 de marzo de 2019.

Según los medios locales, con Barradas, fallecieron otras cinco personas. Los cuerpos fueron trasladados a la morgue de Tucupita, donde se extremaron las medidas de seguridad. Se llegó a temer la posibilidad de que alguien quisiera rescatar su cuerpo para ensalzarlo, lo que hizo que fuera militarizada la instalación. Barradas se había refugiado en las zonas selváticas cercanas.

En la capital deltana tuvo largo tiempo una libertad de movimientos y llegó a tener seguidores en las zonas populares a quienes la organización criminal daba cierta protección. Se dice que “Evander” pretendía expandir sus dominios hacia otros municipios y estados del oriente del país.

La atracción del mal

Una reseña del medio local “El periódico del Delta” señala que en algunas zonas populares lo consideraban un héroe de los pobres, porque basaba su accionar en despojar de pertenencias a quienes a su juicio tenían más para repartir entre los que tenían menos, ayudando a las madres y a familias de delincuentes caídos. Pero otros afirman que Barradas se consideraba un activista social dispuesto a “limpiar” la realidad deltana de lo que él catalogaba como corrupción de los más poderosos.

Sus acciones abarcaban el cobro de vacunas (extorsiones) a ganaderos y productores, desmantelamiento de fincas, robo de embarcaciones y conformación de grupos irregulares integrados por jóvenes deltanos a quienes reclutaba para su organización.

Tras la muerte de Barradas, habría quedado a cargo de la organización alias “El Culón” y sería el principal cabecilla; pero fue capturado en Point Fortin, Trinidad y Tobago. “El Culón” fue detenido con varios venezolanos y un pescador trinitense quien, aparentemente, le estaría ayudando en el tráfico entre ambos países.

La banda también emigra

La megabanda “Evander” es ahora el más importante grupo criminal de nacionalidad venezolana que se encuentra en Trinidad y Tobago trabajando en conjunto con organizaciones criminales locales, incluso por encima de las bandas provenientes de Haití que han sido las dominantes en la isla vecina.

Desde 2019 cuando emigró el segundo líder “El Culón” junto con otros cabecillas de la banda a Trinidad, las autoridades de ese país comenzaron a detectar que tras la diáspora, se estaban asentando grupos delictivos. Una de las características, que sirvieron a las autoridades trinitarias para identificar que se trataba de un grupo diferente a los delincuentes locales fue el tamaño y amplitud de sus operaciones, ya que conservaron el mismo tipo de organización y la utilización de armas de alto calibre.

“Evander” ya cuenta en Trinidad con cerca de 600 miembros, según fuentes de inteligencia citadas por el medio local “T&T Guardian Media” y son responsables de delitos violentos, incluidos secuestros y asesinatos. Algunos de sus miembros han formado sindicatos en centros de producción industriales, una práctica similar a la utilizada por “El Tren de Aragua”.

La captura de uno de los principales cabecillas de la banda, fueron las pistas para detectar la presencia de la megabanda en la isla, su conexión con el crimen organizado local y las drogas.

El narcotráfico consumió a San Juan de las Galdonas

Dicen que el pueblo está tranquilo, que una matanza se llevó a los narcotraficantes y escondió a otros en los caseríos más alejados de la costa de Paria. Pero San Juan de las Galdonas paga las consecuencias de años de actividad ilícita. Al pueblo del estado Sucre lo conquistaron las mafias. Sus habitantes han visto que es más cómodo vivir del tráfico de drogas que de la pesca o la agricultura, y el turismo se perdió de una de las costas más exuberantes de Venezuela

Rubi Guerra, cronista del narcotráfico

Con la reedición de El discreto enemigo, el escritor venezolano se reconecta con sus años de periodista investigador. Una novela, la que ahora lo regresa a las librerías, es espejo del delito generalizado en Sucre, donde el autor disfruta su vida y se enfrenta a sus sombras