basura

En Caracas la basura es hoy el símbolo de la decadencia nacional

El próximo 10 de diciembre se llevarán a cabo en Venezuela las elecciones municipales, en las cuales serán escogidos por el voto popular 335 alcaldes. La alcaldía del municipio Libertador, en Caracas, es una de las más importantes, tanto por su peso político como porque concentra una muestra de los principales males que agobian a todo el país: el colapso de los servicios públicos, la violencia criminal, el deterioro urbano y el hambre de familias enteras que hurgan en los desperdicios.

Todo se vende, hasta la basura

Todo se vende y nada se bota. Desde que la crisis arrecia lo que antes se consideraba basura o desechos, ya no lo es tanto. Proliferan las ventas informales de artículos de segunda y hasta "tercera mano"

“Busco y busco entre la basura porque no tengo nada que comer”

Dos hombres registran entre la basura en la avenida Orinoco de Valles de Camoruco, Valencia. Su aspecto no es el de dos pordioseros. No visten de manera andrajosa, pero su delgadez –que aumenta el tamaño de sus ojos y pómulos- sí es muy evidente. Es una escena que cada vez es más frecuente en distintas zonas de la capital de Carabobo.

En Propatria se quejan de la gestión de Jorge Rodríguez

La comunidad de Propatria se ubica en la zona oeste de Caracas, específicamente en la parroquia Sucre del municipio Libertador. Ahí, los vecinos se quejan de la mala administración del alcalde Jorge Rodríguez, quien además de ser el burgomaestre de ciudad capital de Venezuela, también es uno de los coordinadores a nivel nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y uno de los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro.

Comer mango para reducir la basura

Altamente valorado en países de Asia y Europa, en Paraguay el mango es sinónimo de basura, especialmente en Asunción, donde cada verano se amontonan miles de kilos despreciados por la ciudadanía, más interesada en la sombra que proyecta su árbol que en las propiedades de su delicioso fruto

Cuando los basureros se convierten en "campos de batalla" para comer

La profunda crisis que aqueja a Venezuela trajo como consecuencia escasez y hambre, lo que a su vez ha llevado a familias enteras a buscar restos de alimentos en los basureros y, muchas veces, a pelear con otras personas sin recursos, por un desecho comestible o algún material reciclable que se pueda vender.Al conversar con algunas de las personas que hoy en día hurgan en la basura, muchos aseguraron a Efe que aunque hay muchos basureros, no cualquiera es provechoso.

Los "mejores" lugares con "comida buena" son aquellos en los que restaurantes, panaderías y mercados vierten sus desperdicios, y son justamente estos los "territorios" más concurridos y más "peleados" por los necesitados, y también por algunas "bandas" que, aseguran, se aprovechan de la situación de ellos.

Los horarios de estos establecimientos son más que conocidos por quienes buscan comida y se atrincheran alrededor para escarbar en cada nueva tanda de desechos.

Los infortunados narraron que ha habido enfrentamientos entre quienes "tienen hambre" cuando los negocios tiran sus desperdicios, y que hay algunos "abusadores" que sacan provecho de la situación y preparan bolsas de "comida" de la basura para venderlas a quienes no lograron conseguir nada.

Una mujer de 26 años que dijo llamarse Brayan "cuida" autos en el centro de Caracas y vive en "situación de calle" desde hace casi un año, aseguró a Efe que por su "zona" son 45 las personas que están en la misma circunstancia, sin trabajo, muchos con niños y todos sin nada qué comer.

"Yo me la quemo (lucha) aquí todos los días, peleando por una bolsa porque yo sé que viene comida cocida y buena para darle a mis hijos, y nos hemos caído hasta a puñaladas por este punto", dijo la mujer en una esquina llena de la basura de un restaurante.

Brayan es madre de dos niños de 8 y 9 años y declaró que tiene que buscar comida para ellos en la calle ya que, aunque estudió para ser auxiliar de enfermería, aseguró que no ha conseguido empleo debido a la crisis.

Y aunque tuviera un empleo, se queja de que pagan poco dinero y que este no alcanza para subsistir.

"Te pagan unos reales, pero ¿qué haces tú con 20.000 bolívares? (alrededor de 30 dólares) Dos harinas y un kilo de sardina (...) y tú no vas a calarte una cola desde las 2 de la mañana hasta las 3 de la tarde para que te digan que se acabó la harina", expresó.

El salario mínimo en Venezuela se ubica en 27.092 bolívares, equivalentes a 40 dólares, en una nación con una inflación galopante que en 2015 cerró en 180,9 %, con una severa escasez de productos básicos de todo tipo, especialmente de alimentos.

En el basurero en el que está Brayan, las personas encuentran jamón, queso, huesos y "cueros" de pollo y, muchas veces, la comida aún conserva el calor de su cocción, por lo que muchos critican que estos locales prefieren botar la comida que regalársela a ellos.

Entretanto, Jesús, de 15 años que vive en una localidad en las afueras de la capital venezolana, se traslada a una avenida en el este de la ciudad en busca de comida para llevarle a su mamá y a su hermano de pocos meses.

Este chico estudia segundo año de bachillerato y en las tardes va a esta avenida con sus primos de 8, 9 y 17 años que están en la misma situación que él.

Mientras hurgan entre los desechos, separan cartones para venderlos al "cartonero", un camión que pasa todos los días a la misma hora por esa vía recolectando este material y que paga por él 22 bolívares el kilo (unos 3 centavos de dólar).

Sin embargo, los jovencitos no han tenido este ingreso las últimas semanas debido a la escasez de dinero físico que afecta al país caribeño desde mediados de noviembre.

Las batallas de estos muchachos no han sido, hasta ahora, por comida, sino con la policía.

El adolescente contó a Efe que los funcionarios de la policía militar venezolana los han detenido para requisarlos y que, si no tienen dinero los dejan seguir hurgando en la basura, pero que en muchas ocasiones, afirmó, los han despojado de lo que han logrado con las ventas al "cartonero".

Lo mismo dijo Carlos González, un hombre de 27 años que se dedica a la colecta y venta de papel, cartón y plástico de la basura como forma de vida.

González le dijo a Efe que la "nacional" (policía estatal) muchas veces le "decomisa" el material o el dinero.

Él vive a las afueras de Caracas y afirma que entre semana prefiere dormir debajo de un puente, ya que ahí puede "cuidar" el "material de trabajo" que recolecta con algunos compañeros todos los días, que es lo que le permite llevar de comer a su hija de 6 años y a su esposa.

Morir una, dos y tres veces de hambre

Antes del chavismo se conocían como “Pichacheros” a aquellos que revisaban los desperdicios de los mercados municipales: Coche, Quinta Crespo, Guaicaipuro. Hoy, luego de los 17 años de revolución, la necesidad golpea a cientos: cada vez son más las familias que hurgan la basura para tomar bocado, así sea descompuesto. Este recorrido por Caracas desvela que, en cada esquina, el hambre acecha con sus inmundicias

El hambre acosa a los camiones de basura

Hurgar desechos para conseguir comida se ha hecho frecuente para algunos, pero la crisis escala. Cuando el estómago cruje y la acera no es suficiente, los camiones de basura se convierten en botín. Adultos, adolescentes y hasta niños se trepan sin temor a la tolva del recolector y buscan y rebuscan hasta que encuentran algo que masticar. Algunos, los más osados, hasta amenazan a los trabajadores del aseo urbano

La Bonanza hiede a secuestros

La banda de “El Buitre” operaba en el vertedero ubicado en los Valles del Tuy, desde donde amasaba fortunas en dólares gracias a secuestros y extorsiones. Dos balaceras con la PNB diezmaron sus filas y la desactivó, por ahora

Consecuencias de comer basura: misterio médico

Aunque la recurrencia del hecho se evidencia en las aceras caraqueñas, los perjuicios del consumo de basura y alimentos dañados pasan por debajo de la mesa. Muy pocos se han detenido a pensar ¿qué pasa luego de la ingesta descompuesta? Expertos alertan las consecuencias a corto y mediano plazo, mientras el Ministerio de Salud calla y el hambre azota

Testimonio de un indigente: "En la basura no se consigue comida como antes"

En la zona 4 del barrio José Félix Ribas, ubicado en Petare (estado Miranda), fue habilitado -pese a la protesta vecinal- un espacio para la transferencia de basura, lo que genera problemas de insalubridad y movilidad. Pero ahora se suma la presencia de una creciente comunidad de indigentes que hurga en las bolsas en busca de algo de comida.

La comida no se bota en Caracas

El hambre no discrimina cuando apremia. Las bolsas de basura se han convertido en los comedores comunales de los caraqueños más golpeados por la crisis. Sin embargo, quienes están tras mostradores y atienden en restaurantes siguen preguntándose qué comerán. De los establecimientos ubicados en el centro del valle salen menos desperdicios cada día

La pandilla de la Av. Fuerzas Armadas que come basura

Un grupo de adolescentes, en la avenida Fuerzas Armadas, vive entre la miseria y la delincuencia. Es una pequeña pandilla que comete delitos menores: hurtos, destrozos, persecuciones. Los integrantes y también mendigos, que no pasan los 25 años, por sumirse en la indigencia, acometen contra la basura. La limpian sí, porque de ella comen