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Escasez veterinaria: la muerte de las mascotas

Gasas, suturas, jeringas. Los insumos médicos básicos para operaciones a animales se hacen cada vez más escasos. Las mascotas, sin voz ni voto en sus dolencias y carencias, sufren las consecuencias del desabastecimiento. Sus dueños la padecen en su peregrinar por vacunas, pastillas, ungüentos, comida, cuya aparición esporádica en las estanterías de las tiendas y clínicas veterinarias es casi un hallazgo

Emigrar con mascotas: los ladridos del adiós

Son como familia. Los venezolanos que “se van demasiado” con sus peludos amigos, deben desembolsar más que el dinero para la perrarina del viaje. Vacunas, kennels, trámites e impuestos aduaneros dejan ladrando al bolsillo. Quienes emigran con cuadrúpedos confían sus mascotas a las aerolíneas, entre incertidumbre y optimismo, mientras esperan que lleguen sanos y salvos 

Sin perrarina: los ladridos del hambre

Como nadie se escapa en esta república de revoluciones y desmanes, las mascotas también están pasando hambre. No hay alimentos para animales. Algunos proveedores aseguran que el stock acaso puede aguantar un mes. Los maullidos y ladridos por la escasez se escuchan con más furor en tanto los estómagos rugen y se enferman

Refugios animales: campos de concentración

No hablan pero sí pueden ladrar o maullar. La causa animal en países desarrollados despunta como un interés comunitario. En Venezuela, sin embargo, se rezaga en la última lista. Mientras tanto, los alberges parecieran ser la solución. Los proteccionistas y defensores, en cambio, pegan el grito al cielo por su barbarie y pésimas condiciones sanitarias

Las mascotas también meriendan rico

Las mascotas en Venezuela, desde hace tres años, disfrutan de la pastelería artesanal que elabora la marca “Animalista Soy” que con galletas, tortas y muffins elaborados a base de productos totalmente naturales, consienten a los amigos más fieles del hombre