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ExpoCriminalística realismo mágico con armas largas

La cita organizada por el Cicpc entre el 29 de noviembre al 2 de diciembre trata de acercar al cuerpo policial con la población civil en Caracas la ciudad más peligrosa del mundo, en un contexto violento y de desconfianza hacia las agencias de seguridad.

ExpoCriminalística realismo mágico con armas largas

La justicia tarda. La inauguración de la ExpoCriminalística también. Afuera del Poliedro de Caracas una fila no tan larga como las que se hace por el pan, la carne o cualquier producto básico, retenía a las personas que esperaban entrar.

La víspera el ministro Nestor Reverol anunció, con bombos y platillos la inauguración de la gran feria del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, mientras un robot bailaba atrás. ¿Era ese el futuro? La tecnificación de la revolución había llevado a tener robots policía. ¿Están en desarrollo? Ver el robot bailar fue una de las razones para aceptar la invitación.

Ya en el Poliedro la idiosincrasia salía a flote, la gente conversaba bajo el intenso sol. En el estacionamiento, en un evento separado, funcionarios de Protección Civil movían en una tirolina a niños en edad preescolar ataviados con cascos y arneses.

En las afueras  de ExpoCriminalística unas 40 personas esperaban pacientemente porque se diera la entrada, pocos se quejaban por el retraso mientras “acomodaban” las cosas, más bien aguardaban ansiosos y acostumbrados a una fila que no se mueve.

Sin embargo uno de los que visitantes espetó: “Que tanto hay que acomodar si eso está puesto desde el día anterior”.

Finalmente dieron acceso y la voz resonó: “Venticinco para las 11:00 am”.

Mística y crisis

En el puesto de laboratorio biológico, uno de los 44 de la exhibición, una experta explicaba con orgullo la labor que desempeñaba y la importancia de su trabajo para desentrañar casos criminales, lo hacía sin ufanarse sino con la satisfacción de trabajar en lo que le gusta.

Indiscutiblemente los funcionarios tienen mística, hablan con pasión de lo que hacen, pero una pregunta los derrumba. ¿Tienen suficientes materiales para trabajar? Las respuestas eran variadas, algunos decían que sí, otros hablaban de lotes comprados hace ya algún tiempo y que aún tienen en existencia. Mientras que unos tantos preferían seguir haciendo sus demostraciones y exposiciones.

Pero la realidad siempre resuena: “Esta demostración se hacía en ediciones anteriores –esta es la quinta- pero por la escasez de insumos ahora solo la describimos”.

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¿Y respecto al personal? –le preguntaron-, después de todo hay bastante trabajo en Caracas la ciudad más peligrosa del mundo, capital mundial de homicidios, secuestros, robos y violaciones.

De la formación profesional y capacidad de estos funcionarios depende la resolución de crímenes y la vida de personas. Su respuesta reveló la realidad del país: “Tengo 5 años de graduado y muchos de mis compañeros, más de la mitad de mi promoción, emigró, bien sea por el salario o por el campo para seguir aprendiendo y desarrollándose”.

Desarme por lavadoras

En ExpoCriminalística el stand del Senades, siglas para el Servicio Nacional para el Desarme, no era muy concurrido. Solo había un arma con el cañón roto y una pequeña escultura de metal que provenía de una pistola. Sin mayor atractivo para el público, las dos expositoras en el lugar se entusiasmaron al recibir a un visitante.

Comenzaron a explicar con vehemencia en que se basaba su trabajo. “El plan es la entrega voluntaria de armas de fuego y municiones, con énfasis en las armas pequeñas, que son las más comunes. Con la entrega de armas hay un incentivo. ¿Te interesa?”.

Con esa suerte de realismo mágico las ilusionadas funcionarias tomaron el papel de una animadora de televisión en un programa de concursos: “¿Puedes tener una computadora, un televisor o una lavadora? Solo debes entregar tu arma, firmar la lista y ver si hay disponibilidad del producto que solicitas”.

Entonces el gobierno promete cambiar la china por un juguete, tal como décadas atrás hacia el recordado Tío Simón, esta vez versión adultos. Mucho que pensar, poco para decir. Sigue el camino por ExpoCriminalística.

CSI endógeno

El espacio de la Brigada de Acciones Especiales recibía a visitantes emocionados, en especial adolescentes, que querían sacarse fotos junto a la Hummer negra y el personal uniformado con grandes armas como rifles y fusiles que estaban en el lugar.

Sin duda una de los favoritos de los asistentes que pedían tomarse fotos con los policías, a la vez que unas señoras sexagenarias le ofrecían bendiciones como protección en su lucha.

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En el otro lado de la acera, la sensación del momento era ver las labores de experticias criminalísticas para los homicidios, luces especiales, guantes, polvo para dactiloscopias, hisopos.

Muchos jóvenes curiosos con camisas blancas–a medio camino entre estudiantes de la Universidad Nacional de la Seguridad o aprendices del Inces- se sentían cercanos al mundo de la serie de televisión CSI y preguntaban por las técnicas para la recolección de evidencias. Por momentos parecía que estaban ante verdaderas estrellas de cine pues seguían las fotos.

Los puestos más visitados eran los que conllevaban en sí mismos violencia, preferiblemente con armas largas, drones o grandes armas como las Fuerza de Acciones Especiales, la Comisión Nacional Antiextorsión y Secuestro y la División de Homicidios.

Otros dos de los 44 stands de ExpoCriminalística estuvieron fuera de la temática del Cicpc. Uno promocionó el chocolate venezolano y otro era de Páramo Café que ofreció pastelería además de su principal producto a los asistentes.

¿Quién piensa en los niños?

Después de dar unos pasos un hedor golpeaba la nariz, en una mesa del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses unos huesos de un cuerpo humano, cabeza, columna y pelvis se asomaban. Tres cabezas que parecían disecadas o momificadas estaban allí a la vista, una con un claro gesto de dolor.

La pregunta que brotó en el lugar fue: “¿Eran restos reales?  Y si lo eran ¿A quiénes pertenecieron? ¿Sabrían ellos o sus familias que terminarían en una exhibición?”.

En 2009 el gobierno del presidente Hugo Chávez no permitió la exhibición de la plastinación porque era mostrar la barbarie, la faceta más macabra y morbosa del ser humano. ¿Los tiempos cambiaron?

Seguramente todo era una malinterpretación, y el olor tan desagradable de ese espacio, y muy similar al de una morgue -pero mucho más sutil-, era ¿Formol, tal vez?. Seguramente no exhibían un cadáver y seguramente era una imitación muy realista, con un olor muy real a cadáver.

Terrorismo

Mientras la pestilencia de la osamenta repelía, muchos curiosos se acercaban a verlos detenidamente. Varios funcionarios ataviados con batas blancas y el logo del Cicpc se quejaban de las personas que entraban y veían el lugar sin esperar siquiera una explicación.

Niños y jóvenes se acercaron a la exhibición, algunos solos, otros con sus familiares. De nuevo surgían las preguntas ¿Le explicarían ellos que era eso que veían?. ¿Llevarías a un niño que no llega a la adolescencia a explicarle que sucede con un cuerpo cuando se muere y descompone? Era inevitable pensar en los niños de preescolar que jugaban afuera, afortunadamente jugaban despreocupadamente con Protección Civil, después de todo un paseo por una morgue no es el concepto clásico de una visita escolar.

Tampoco hubo robot

El largo tiempo entre armas y policías solo impulsó la idea de escapar de ExpoCriminalística. El robot, parte de la promoción del evento, no estuvo. Era de suponer que el actor no había llegado, pero sin duda fue señal clara e inequívoca para marcharse después de todo, no se pudo ver a un robot bailando el  “robot”.

De salida vuelve el sol inclemente del mediodía, no estaban los niños de preescolar, puede que el calor los haya hecho ir a otro lugar. De pronto el temor se hizo realidad, estaban adentro confirmó un guardia de seguridad. Después de todo si fue un plan escolar visitar ExpoCriminalística.