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Fedeagro: secuestro y extorsión, la única industria próspera del campo

La industria agropecuaria en Venezuela está desolada por falta de políticas, mientras el secuestro y la extorsión son las únicas actividades prósperas del campo, aseguró este martes Carlos Albornoz, presidente de Fedeagro.

Fedeagro: secuestro y extorsión, la única industria próspera del campo

Las actividades delictivas en el campo se dispararon en un año en 160% (entre 2014 y 2015), siendo las zonas del sur de Aragua y Guárico las más afectadas por “bandas juveniles”, aseguró el dirigente gremial en una entrevista en el Circuito Éxitos.

“La única industria que crece es el secuestro y la extorsión”, aseguró Albornoz en el Circuito Éxitos al nombrar las bandas de El Picure como una de las bandas que someten a los productores agrarios en la zona central de país.

Pero Albornoz dijo que no sólo la delincuencia golpea a la actividad agroindustrial. Dijo que la falta de voluntad política, las masivas importaciones por parte del Estado, la mala gestión de Agropatria para distribuir insumos agrícolas, el contrabando y la sequía están afectando a los productores del campo.

Producto del contrabando, aupado por un tipo de cambio desfavorable, más de un millón de cabezas de ganado han sido sacadas ilegalmente del país en los últimos años, mientras 300.000 animales murieron el año pasado “por efectos climatológicos”, estimó Albornoz.

Aseguró que la baja productividad en el campo está mermando la calidad nutritiva del venezolano. Según cálculos del gremio productor, el consumo de carne bajó de 24 a 14 kilos al año en los últimos cuatro años.

En cuanto a la leche, el consumo del venezolano ha caído sostenidamente al ubicarse en tres litros de leche fluida al mes, añadió.

Albornoz recordó que Fedeagro ha presentado al Gobierno un plan para reactivar el sector agroindustrial, con un plazo a diez años, con el que aspira revertir las importaciones agrícolas, las cuales estimó en 9.000 millones de dólares en la era del chavismo.

Dijo que hay 30 millones de hectáreas dispuestas en Venezuela a ser explotadas, mientras que hay 14 millones de hectáreas en manos de pisatarios, que no han sido reguladas por las autoridades.