Fracasó la lealtad a la revolución

El grandísimo problema de la “revolución bolivariana” fue sustituir a los mejores talentos por los más grandes jalabolas a su régimen. Como consecuencia, se pusieron en cargos públicos a fanáticos y familiares, sacrificando así el progreso en nombre del acatamiento

Fracasó la lealtad a la revolución

La falta de progreso en Venezuela se debe en gran parte a que los designados para ocupar cargos importantes no son los mejores para desempeñar un buen trabajo sino para rendir lealtad a la revolución. Esto lo sabemos porque el diputado Diosdado Cabello dijo el 30 de junio que no permitirá que opositores ocupen cargos de jefes en la administración pública. “No estamos en contra de que la gente trabaje”, dijo en su programa Con El Mazo Dando transmitido por Venezolana de Television, “pero no lo pongas de jefe (…) ¡no, no y no!”.