Gastronomía

Día de la cerveza: 3 claves para reconocer una buena birra y una breve historia

La turbidez, el tipo de espuma y el empaque hablan de la calidad de esta popular bebida. Un maestro cervecero nos enseña a reconocer la calidad a través de estos tres elementos

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Cervezas hay muchas. Comerciales, artesanales, importadas, nacionales, rubias, oscuras, con sabor o sin nada. Pero, ¿cómo saber que una cerveza está bien hecha y no llevarse un chasco al probarla?

El riesgo de encontrar una mala cerveza existe, especialmente entre las muchas artesanales que han surgido en los últimos años. Las comerciales, por el contrario, siguen un procedimiento estandarizado, son supervisadas de manera constante y, al menos las más populares en Venezuela, tienen varios años en el mercado, por lo que su sabor se conoce.

cerveza
Foto Cottonbro / Pexels

Para evitar decepciones, Alexander Jiménez, maestro cervecero de la casa Norte del Sur, comparte tres claves que ayudarán a reconocer una cerveza bien hecha, más allá de la marca que tenga.

«La evaluación de una cerveza siempre dependerá del estilo, porque su apariencia y sus aromas se comportan diferente. Sin embargo, hay elementos de evaluación que son comunes a todos los estilos», dice Alexander. Estas son las 3 claves:

Ligera turbidez

En el caso de la cerveza artesanal, a la vista suele ser opalescente, es decir, tiene un leve nivel de turbidez pero nunca debe ser una turbidez blanquecina. Eso significaría que contiene residuos proteicos que no fueron bien manejados.

Los residuos sólidos deben ser mínimos y estar en el fondo de la botella pero no en grandes cantidades. «Más de un dedo de sedimento hablaría de graves problemas en el proceso», dice Alexander.

La espuma

Cualquiera sea el estilo de cerveza, la espuma siempre tiene que ser compacta y persistente.

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«Una espuma con apariencia de pompa de jabón habla de un proceso mal hecho», expresa.

El empaque

La botella de una cerveza puede variar según la marca pero jamás debe aceptarse con corrosión en la chapa. Vale lo mismo para las latas: cero óxido.

Una breve historia

Según Miro Pópic, investigador gastronómico venezolano, el alcohol encontró al hombre cuando apenas había aprendido a caminar en dos piernas. Así como lo leyeron: fue el alcohol quien se presentó al Homo sapiens, en forma de fruta fermentada naturalmente.

Pero, dice el investigador en su libro Venezuela on the rocks, que tendrían que pasar cien mil siglos, hasta hace unos nueve mil años, para que el alcohol formara parte de la dieta del hombre, en concreto, de los primeros agricultores. Añade, citando a Salomón Katz, antropólogo de la Universidad de Pensilvania, que incluso la cerveza fue creada antes que el pan.

La cerveza, pues, ha hecho un largo recorrido al lado del hombre.

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Aunque el mismo Pópic considera que la fermentada chicha de maíz prehispánica puede considerarse una cerveza primitiva, ubica el estreno formal de esta bebida en Venezuela a finales de la época colonial, importada desde las Antillas, dado el intenso comercio con ellas.

Lo que sí tiene un origen seguro es la primera cerveza fabricada en el país. La hicieron en 1843 alemanes recién llegados de la Selva Negra, a quienes llevaron (y luego dejaron olvidados) a un valle cerca del Pico Codazzi, en Aragua, que hoy llamamos Colonia Tovar. En su bagaje llevaron lúpulo y cebada, principales ingredientes de la bebida que disfrutaban en su país.

Precisamente el lúpulo y la cebada que trajeron los alemanes a Venezuela eran dos de los tres únicos ingredientes que podía tener una cerveza. Así lo establecía la ley de pureza germana, establecida en 1516.

Sin embargo, la cerveza puede elaborarse a partir de cualquier grano, e incluso añadir otros ingredientes para darle un giro al sabor. Lo más importante, sea artesanal o comercial, es que tenga una buena técnica, que respete al proceso y a los ingredientes. Y con los tips que compartimos antes, ya sabemos cómo reconocer una buena birra.

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