Gordon Sondland testigo clave en juicio a Donald Trump

Gordon Sonland se convirtió en una figura central de la investigación que adelanta el Congreso para un juicio político a Donald Trump por abuso de poder. El diplomático revirtió su declaración jurada.

Los presidentes de Estados Unidos, demócratas como republicanos, tienen una larga tradición en el reparto de embajadas a seguidores, es el caso de Gordon Sondland.

Algunos han servido distinguidamente al Departamento de Estado, otros no tanto, y luego está el caso de Sondland.

El hotelero que donó un millón de dólares para la asunción de Donald Trump fue recompensado con el cargo de embajador estadounidense ante la Unión Europea.

Su figura se convirtió en una figura central de la investigación que lleva adelante la Cámara de Representantes con miras a un juicio político a Trump por abuso de poder.

«Esta ha sido una muy mala experiencia para mí», dijo Sondland en un interrogatorio de nueve horas que hicieron los diputados que dirigen la investigación.

Bajo juramento, Sondland dijo primero que no estaba al tanto que se retuviera la ayuda militar estadounidense para presionar a Kiev en una investigación contra Joe Biden, expresidente estadounidense, hoy rival de Trump y su hijo Hunter.

Sonland formó parte del directorio de una compañía de gas ucraniana.

Ante una potencial acusación por perjurio, Sondland se vio obligado a una rectificación de su testimonio.

Esta semana afirmó que sí sabía de la coacción a Ucrania. Sondland se convirtió en blanco de burlas en los programas nocturnos de televisión.

El camino que llevó a Sondland a este atolladero es, cuando menos, sinuoso.

El misterio de Ucrania

Presidente del grupo Provenance Hotels, que posee 19 hoteles en Estados Unidos, Sondland se describe como un republicano de toda la vida.

El empresario, nacido en Seattle en 1957 apoyó en 2016 al exgobernador de Florida, Jeb Bush, en su campaña para la nominación presidencial republicana.

Posteriormente se inclinó por Trump, que a la postre fue elegido como candidato.

El Senado confirmó su nominación como enviado ante la Unión Europea en junio de 2018, y un mes después asumió su cargo en Bruselas.

Por qué Sondland terminó tan directamente implicado con el affaire de Ucrania es para muchos un misterio, incluso entre sus colegas del Departamento de Estado.

William Taylor, funcionario de la embajada de Estados Unidos en Kiev, dijo al Congreso que en el Departamento de Estado había molestia con el rol de Sondland en Ucrania, país que no es parte de la Unión Europea.

Taylor no fue el único sorprendido.

«Por qué él está involucrado en estas negociaciones con Ucrania es misterioso para mí», dijo Michael McFaul, quien fuera embajador de Estados Unidos ante Rusia durante la presidencia de Barack Obama.

Nicholas Kralev, director de la Washington International Diplomatic Academy afirmó que se hizo la misma pregunta.

Una tradición de décadas

Sondland dijo que seguía instrucciones del secretario de Estado, Mike Pompeo, y del asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, que asumió como emanadas de la autoridad del presidente.

«Mi papel ha sido apoyar a mis colegas en el Departamento de Estado, para quienes los asuntos de Ucrania son un trabajo de tiempo completo, y prestar mi voz cuando resultara de ayuda», dijo.

Para Kralev, el nombramiento de Sondland en un puesto de alto perfil sigue una tradición de décadas en Washington.

«Históricamente hubo una regla no escrita de que damos dos tercios de nuestras embajadas a diplomáticos de carrera del Servicio Exterior y un tercio a designaciones políticas», dijo Kralev.

Pero la administración de Trump, superó la cuota, afirmó.

En general, estas personas no se consideran según sus calificaciones. Se consideran en base a cuánto dinero donaron o cuánto lograron recaudar, afirmó.

«No hay otro país que tenga tantos embajadores designados por razones políticas», agregó.

«Muchos estadounidenses no tienen idea de esto».

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