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Gracias y desgracias del tabaco

Los exploradores europeos se fijaron que los nativos americanos utilizaban unas hojas llamadas tabaco que masticaban, quemaban, fumaban e inhalaban a manera de rapé. No podían imaginar que eso daría lugar a grandes emporios, que generaron fuerte impacto en la economía del mundo y en los hábitos de los consumidores

Gracias y desgracias del tabaco

Nunca imaginaron los primeros pobladores del continente americano que unas silvestres hojas, llamadas en la lengua de los taínos cohiba y luego tabaco, que crecían libremente en sus tierras desde tiempos ancestrales y cultivaban para ser utilizadas como panacea curadora, serían el origen de emporios industriales, generadoras de riqueza, objeto de culto y consumidas por millones de personas en forma de humo.

El hito histórico del momento en que el mundo conoció la planta del tabaco lo narra Fray Bartolomé de Las Casas en sus crónicas, cuando señala que en 1492 los marineros Rodrigo de Jerez y Luis de Torres fueron los primeros en reparar acerca de la existencia de estas hojas al explorar las tierras de lo que hoy es Cuba: “hallaron estos dos cristianos mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, siempre los hombres con un tizón en las manos y ciertas hierbas para tomar sus sahumerios, que son unas hierbas secas metidas en una cierta hoja, seca también, a manera de mosquete hecha de papel, y encendida por una parte de él por la otra chupan, o sorben, o reciben con el resuello para adentro aquel humo, con lo cual se adormecen las carnes, y casi emborracha,  y así dizque no sienten cansancio. Esos mosquetes llaman ellos tabacos.

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Y así supieron  lo que era el tabaco y cómo se fumaba.

Catalinaria o Nicotiana

Varios conquistadores llevaron semillas de la planta del tabaco por toda Europa, pero fue Jean Nicot de Villamain, embajador de Francia en Lisboa a mediados del siglo XVI, quien la introdujo en Portugal y Francia a manera de medicina.

Nicot le comentó a la reina Catalina de Médicis sobre las propiedades terapéuticas de esas hojas, por lo que ella no dudó en probarlas para combatir su migraña, con muy buenos resultados.

A partir de allí Catalina de Médicis difundió su consumo en Europa como planta medicinal. Por eso también se le conoce como hierba de la reina o Catalinaria nuduca.

Tampoco imaginó el embajador Jean Nicot que su apellido daría nombre a la palabra nicotina, alcaloide que contiene la hoja de esa planta llamada también Nicotiana.

Por su parte Sir Walter Raleigh la llevó a Inglaterra desde el estado norteamericano de Virginia. Y así entre uno y otro conquistador de América se fue conociendo esta hoja que tantos dolores de cabeza ha dado pero también generado grandes beneficios económicos gracias a su cultivo, explotación y consumo.

El anecdotario cuenta que un criado de Sir Walter Raleigh vio que de su cabeza salían nubes de humo, alarmado corrió con un recipiente de agua que le arrojó, a la vez que pedía auxilio. Era la primera vez que veía fumar.

Pipa de la paz

Se han encontrado en yacimientos prehistóricos de América pipas de piedra, lo que indica que el consumo de la hoja de esa planta era conocida desde tiempos muy remotos. Se calcula unos 2 mil años antes de Cristo.

Fumar la pipa de la paz era costumbre ancestral y un símbolo de entendimiento entre los indios del norte de América, lo que constituyó una rareza la práctica de “beber humo” para los primeros exploradores de esas regiones.

En Venezuela hallaron pipas en las tumbas de tribus primitivas en tierras de Aragua y en los alrededores de la Laguna de Tacarigua. En los pueblos indígenas era práctica común el consumo de tabaco de diferentes maneras con fines medicinales y religiosos para curar enfermedades físicas y males espirituales.

Cuando el tabaco se conoció en Europa, en principio se adoptó como planta medicinal. Posteriormente se tornó en moda exótica, atrevida y de lujo para convertirse en una costumbre generalizada que al comienzo tuvo sus detractores, como sucedió con el café siglos después.

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Ritos, oposición y defensa

El tabaco tuvo un significado mágico y de ritualismo religioso, como en otros pueblos lo fue el vino u otros estimulantes.

Los sacerdotes lo usaban en inciensos, sahumerios, ahumados, bebedizos, tisanas, succiones, ungüentos, emplastes, vomitivos, polvos, inhalaciones y aspiraban el humo de sus hojas.

Todas estas aplicaciones y connotaciones alrededor del consumo de tabaco le dieron un áurea de inspiración diabólica, magia curativa y posesoria lo que propendería al pecado y los vicios, por lo que en un principio fue mirado con recelo y rechazo.

Desde que empezó a consumirse en Europa encontró fuerte oposición, siendo uno de sus abanderados el rey Jacobo I de Inglaterra quien publicó un famoso edicto contra el hábito de fumar. Pero, en defensa, un investigador de la Universidad de Oxford, el doctor Cheynell dijo que el tabaco no hacía daño sino más bien aliviaba dolores y hasta curaba enfermedades.

En la Historia general de las Indias en el año 1535, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo condenaba el consumo de tabaco: “Entre otras costumbres reprobables los indios tienen una que es especialmente nociva y que consiste en la absorción de una cierta clase de humo a lo que llaman “tabaco” para producir un estado de estupor”.

El zar de Rusia mandaba a castigar con 60 palazos a los fumadores y en algunos casos les amputaban la nariz así como a los vendedores de tabaco los castraban o eran azotados hasta morir.

En 1616 a los fumadores, el gobierno japonés les confiscaba sus propiedades y en China, en 1638, una ley amenazaba a los vendedores de tabaco con ser decapitados.

En Turquía se aplicó la pena de muerte, que fue abolida posteriormente por Mohamed IV quien señaló que no se debía renunciar al deleite del tabaco. A partir de ese momento se propiciaron las plantaciones en extensas zonas del territorio turco, producto que luego fue reconocido como de excelente calidad.

La Corona española y sus “reales» cédulas

Las investigaciones han establecido que la producción y exportación del tabaco en Venezuela data de 1597, época de gran auge.

Pero incesantes pugnas entre cultivadores, contrabandistas, piratas y los intereses de la Corona española por el dominio del comercio con prohibiciones, impuestos y demás políticas contrarias propiciaron el abandono de las cosechas lo que afectó su producción y comercio.

La Corona abolió la Real Cédula que no permitía el libre comercio y se reanudó el cultivo. Para el año de 1615 ya se exportaban 91.000 libras de tabaco desde el puerto de La Guaira.

Una nueva imposición se produjo en 1877 con el llamado “estanco del tabaco”, cuando se decretó que la única compradora era la Corona española, afectando nuevamente el comercio aunado posteriormente a la guerra de Independencia, ya que la mayoría de los dueños de los cultivos eran canarios que se vieron perseguidos por el Decreto de Guerra a Muerte.

Marcas sin “gancho”

La industria del tabaco en Venezuela ha sido de altibajos históricos. Una vez abolido el odioso e impositivo estanco del tabaco, surgieron varias fábricas, de pequeña y mediana producción. Importaban tabaco de Cuba. También tenían producción local.

Entre las marcas nacionales estaban La Principal, El Águila, El Guácharo, El Ciego, La Libertad, Carta Blanca y El Cojo.

Si analizamos esos nombres desde el punto de vista publicitario no tenían fuerza ni atractivo como “gancho” comercial, más bien eran apelativos negativos porque denotaban defectos físicos.

Esto cambió con la influencia de los consorcios internacionales, la presencia de nombres extranjeros y una publicidad profesional y bien pensada.

Sin embargo, la marca El Cojo quedó en el recuerdo de aquellos consumidores porque con la industrialización del tabaco, sus propietarios impulsaron reformas e iniciativas de avanzada para la época como talleres dirigidos a mujeres para la elaboración de cigarrillos.

Cuando la fábrica El Cojo pasó a manos del escritor José María Herrera Irigoyen, fundó el recordado periódico “El Cojo Ilustrado” en 1892. Tal fue el empuje de la empresa que en 1893 El Cojo producía mensualmente un millón de cajetillas de cigarros.

Guerra de promoción

En las primeras décadas de 1900, surgieron nuevas marcas que competían por el favoritismo del consumidor.

Etiquetas como Caracas, Virginia, Virginia Extra, Doble Águila y Sport de Enrique Santana y Cía.; El Tabacalero de la Tabacalera y las marcas B.B., Bigott y Bandera Roja de la Cigarrera Bigott invertían grandes sumas en publicidad.

tabaco Cigarrillos Bandera Roja

Cigarrillos Bandera Roja

También se conocieron las industrias Unión Fabril Cigarrera con sus marcas Excelencias, Eminentes, Fama de Cuba y Alma Llanera. De Industria Cigarrera, las cajetillas Sultanes y Patriotas.

Un siglo de Cigarrera Bigott

Un joven llamado Luis Bigott a los 16 años comenzó a trabajar como obrero en una fábrica de cigarros en su Valencia natal.

Posteriormente abrió pequeñas manufacturas de cigarros elaborados por el mismo y que repartía a lomo de mula en Valencia y las poblaciones cercanas como San Joaquín, Bejuma, Canoabo, Montalbán y Guacara.

Luis Bigott se trasladó a Caracas y abrió una modesta fábrica de cigarros, que con el tiempo y el tesón laboral de su fundador e incondicionales trabajadores que laboraron allí por más de medio siglo, se convirtió en la primera gran cigarrera del país.

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Don Luis Bigott, visionario de la industria del tabaco

Su primera marca la llamó B.B. por su apellido y el de su esposa Isabel Bello. Luego hizo otras mezclas de tabaco y lanzó al mercado los cigarrillos Bigott y Bandera Roja, que en aquella época ya cubría el 90 por ciento del mercado nacional.

La C.A. Cigarrera Bigott Sucesores se constituyó legalmente como empresa el 7 de enero de 1921. Para aquel momento la inversión en publicidad era obligadamente muy cuantiosa ya que la competencia era atroz.

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Gran concurso de Bandera Roja y Bigott 26 de diciembre de 1926

La primera publicidad de la Cigarrera Bigott estaba dedicada al famoso Hombre Bandera Roja, un señor que caminaba por las céntricas calles caraqueñas preguntándole a los consumidores sobre cuál cigarrillo fumaban, si respondían Bandera Roja se ganaban un reloj.

Nombres con personalidad

La gran rivalidad que existía entre las tabacaleras, hizo que Bigott creara un nuevo producto que calara en el mercado. En 1935 apareció Monte Carlo.

En las siguientes décadas irrumpieron las marcas Victoria, Alas, Royal, Windsor, Cónsul, Belmont Extra Suave y la internacional Viceroy.

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Publicidad de cigarrillos Alas

Dos grandes competidores

A partir de los años 50, las dos grandes empresas tabacaleras que han tenido en sus portafolios el comercio del cigarrillo en Venezuela son la Compañía Anónima Tabacalera Nacional (Catana) y C.A. Cigarrera Bigott, que ya estaba en el mercado desde el año 1921, por lo que justamente está cumpliendo un siglo de existencia.

Tabacalera Nacional aparece en la escena en el año 1953, siendo la primera empresa en Latinoamérica afiliada al consorcio Philip Morris International. Se recuerdan sus marcas desaparecidas Capitolio y Fortuna. Las actuales de este consorcio son Marlboro, Chesterfield, Derby y Astor, esta considerada casi un patrimonio nacional.

Nuevas marcas internacionales se incorporaron al mercado y así el consumidor conoció Lucky Strike, Kent, Pall Mall, Dunhill, Universal, Vogue o el estilizado Marlboro 100´s que por su tamaño lo hacía elegante y vistoso.

El mentolado Kool llegó precedido de una mala fama que circulaba entre los consumidores, inventada quizás por la competencia, y es que el consumo de cigarros con mentol causaba impotencia o esterilidad. Esto nunca ha sido comprobado.

Nuevas marcas inundan el mercado nacional

Si se analizan los nombres de las marcas, casi todas remiten o aluden al gran mundo, la buena suerte, lugares importantes, lo sofisticado, elegante y señorial.

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Tres marcas de los años 30 y 40 (1)

Por ejemplo, la palabra Viceroy se refiere a los virreyes de la India en la época que esta nación era colonia del Imperio Británico. Astor es el apellido de una de las familias más poderosas económicamente de Estados Unidos. Kent palabra de ancestros nobiliarios por el ducado británico. Lucky Strike significa golpe de suerte.

Viceroy, Clase aparte

Viceroy, Clase aparte

Humo sofisticado, glamoroso y villano

La figura de la “femme fatal”, que además es elegante y sofisticada; o la villana y malvada, reforzaron su estereotipo acompañadas de un cigarrillo, que para esa época era símbolo de mundanidad, poder y libertad.

La aparición del cine fue clave para presentar a una hermosa fémina con un cigarrillo exhalando largas bocanadas de humo de una manera sensual, y si el cigarro estaba en una dorada pitillera el efecto glamour era seguro.

Así desfilaron innumerables actrices en el inicio del cine, tanto en el mudo como en el sonoro, entre las que se recuerdan a Pola Negri, Gloria Swanson, Marlene Dietrich, Bette Davis, Joan Crawford, Lauren Bacall, Rita Hayworth y la enigmática Ava Gardner, envueltas en el humo del cigarrillo que ellas aspiraban insinuante o devoradoramente, dependiendo de la trama.

Es emblemática la escena donde Audrey Hepburn en la película Desayuno en Tiffany´s, aparece vestida de Givenchy, con unos mitones negros y en su mano una larga y delgada pitillera, la seducción y elegancia.

 Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany´s - copia

Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany´s – copia

En el ámbito latino imposible olvidar a “La Doña” María Félix en sus papeles de dominante o villana, así como Sarita Montiel en su doble rol de cantante y actriz por su recordada interpretación del clásico Fumando espero, pura insinuación.

María Felix

María Félix fumando un puro

Escuchemos a Sarita Montiel en una entrevista con Carmen Sevilla y su ya legendario Fumando espero.

Pero no solamente las grandes divas de la pantalla incitaban a fumar, también la figura recia y masculina del macho seductor con un cigarro de medio lado en la boca entreabierta era imagen de poder y sensualidad.

Símbolo de lo dicho anteriormente fueron Frank Sinatra con su eterno cigarrillo y vaso de whisky; las estrellas Dean Martin, John Wayne, Jean Paul Belmondo, Clark Gable, James Dean, Humphrey Bogart, Spencer Tracey o Gary Cooper como representantes de la virilidad hollywoodense fumadora.

Un cigarrillo en una mano y en la otra un Martini era una de las emblemáticas escenas de James Bond el agente 007, emblema de poder, audacia y elegancia.

Imposible no mencionar al flaco Agustín Lara, con su eterno cigarrillo en la boca, que dicen era la fuente de su inspiración, pero no siempre fue la nicotina su musa. La leyenda urbana en Ciudad de México, a sotto voce, decía que la marihuana era la impulsadora de tantas hermosas y románticas canciones.

Agustín Lara

Agustín Lara en característica pose con su eterno cigarrillo

En el medio artístico venezolano las villanas también pregonaban el hábito de fumar en pantalla, lo que les daba fuerza como elemento de seducción, de avant-garde y un toque de mujer malvada, elemento imprescindible en su interpretación.

Liliana Durán, Doris Wells, Ivonne Attas, Nury Flores eran unas verdaderas artistas a la hora de manipular un cigarro, la larga pitillera o una lujosa cigarrera como pieza clave en el arte de la seducción. Entre los actores, Raúl Amundaray era un fumador contumaz en la pantalla, cuando el papel lo requiriera.

Cortesía cigarrera

Siempre se consideró de muy buena educación abrir la caja y ofrecer, muy cortésmente un cigarrillo, por supuesto a las damas primero, y si la marca era de las costosas o de empaque elegante, el que obsequiaba se mostraba orgulloso de lo que portaba.

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Marlene Dietrich promocionaba Lucky Strike

También sumaron estatus al fumador el uso de accesorios, como los yesqueros de marca, Zippo se convirtió en objeto de culto entre los fumadores que coleccionaban sus diversos modelos, algunos de ellos publicitarios como el de Viasa. Du Pont lo elevó a la categoría de joya al estar laminados en oro.

Yesquero de Viasa.

Yesquero de Viasa. Colección Alberto Veloz

Los encendedores desechables marcaron una moda cuando inundaron el mercado con su multiplicidad de colores transparentes.

Otro accesorio para el fumador eras las cajas de fósforos con propaganda de bares, restaurantes y todo tipo de comercios, es decir, material POP, toda una tentación para los coleccionistas de aquellos años del siglo XX, a las que se sumaban las de recuerdo del baile de quinceañeras, fiestas de bodas o simplemente las personalizadas.

Una pieza infaltable en la decoración de un salón o de un local comercial  era el cenicero. Los había de metal, porcelana y el súmmum de los 60, los de Arte Murano, con sus formas espaciales y retorcidas. Estos aliados del cigarrillo llamaban la atención de los cleptómanos que se hacían llamar coleccionistas, quienes con disimulo los desaparecían en sus bolsillos o carteras. Los de los hoteles eran los más codiciados.

También surgieron los comercios especializados como El palacio del fumador, el negocio más emblemático donde los consumidores podían adquirir  todo lo relacionado con el tabaco. Se especializaban en la venta de artículos de lujo para los fumadores como las cigarreras de piel y metales preciosos, encendedores, pipas y picaduras de prestigio internacional. No faltaban los juegos de mesa que propiciaban excelentes momentos para fumar como ruletas, naipes y dados.

Sala de máquinas de Cigarrera Bigott en Maripérez, año 1934

Sala de máquinas de Cigarrera Bigott en Maripérez, año 1934

Publicidad vetada

El gobierno de Luis Herrera Campíns en 1981 prohibió la transmisión de cualquier tipo de publicidad de cigarrillos y derivados del tabaco a través de los medios audiovisuales.

Se acabaron las millonarias y recordadas campañas de publicidad de Lido, Belmont, Derby y muchas otras donde todo era fantasía y glamour; chicas y chicos bellos disfrutando en las playas o de excursión por el país con el fondo de hermosos paisajes.

En situaciones disparatadas de pronto alguien preguntaba: ¿cuál es la consigna? y los demás actores del comercial en sonsonete y al unísono respondían Pido Lido… Lido Lido Lido… Pido Lido.

Las chicas Belmont de esculturales cuerpos acompañadas de hermosos adonis en diminutos trajes de baño se hicieron presentes en todas las playas con el famoso tonito musical  “tu tu tu tu… tu tu tu”

Siempre existió la guerra de las marcas por lo que el conocido número uno, Renny Ottolina presentaba la marca Viceroy en su estilo inconfundible y Miguel Ávalos, otro animador  que trataba de imitarlo pero nunca lo logró, hacía lo propio con el cigarrillo Parliament, de la competencia. Renny siempre ganaba.

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Renny Ottolina era la imagen de Viceroy

La cantante Delia se hizo famosa por el jingle “un poquito más… en el comercial de la marca Derby. Fue tal la fama de esa pieza publicitaria que luego la frase “un poquito más” la convirtieron en una canción completa, interpretada por la misma cantante.

Una de las publicidades internacionales que ha permanecido por más tiempo ha sido la de Marlboro. Su melódico y pegajoso jingle inmediatamente nos remite a la figura del vaquero con camisa a cuadros, sombrero cowboy y cigarro en los labios en la faena de enlazar caballos bravíos, todo un símbolo del lejano oeste norteamericano.

El hombre Marlboro

El hombre Marlboro

Permiso y prohibición

Aunque mucha gente no lo crea, en Caracas existieron tres salas de cine donde estaba permitido fumar. El respaldo de los asientos tenía un cenicero para que los espectadores pudieran consumir cigarrillos tranquilamente.

Se llamaban Cinemas 1, 2 y 3 ubicados en el sótano del Centro Comercial Chacaíto. Respirábamos nicotina pura durante horas en un ambiente totalmente cerrado. Si no hubiese sido por el aire acondicionado más de uno hubiese conocido lo que es la asfixia.

Las mujeres al día siguiente estaban en la peluquería para quitarse el olor. Si la película era tristona y se escapaba alguna lagrimilla, el compañero o compañera preguntaba: ¿estás llorando? La respuesta no era otra que esta: es el humo del cigarrillo que me hacer llorar.

Similar situación sucedía en los aviones, que durante muchísimos años se podía fumar sin mayor remordimiento en contra de los no fumadores. La sección para los adictos era simplemente las filas de los asientos traseros, pero el humo viajaba por toda la cabina libremente, ni las aeromozas ni los pilotos lo podía detener.

En muchos aeropuertos internacionales se han dispuesto espacios cerrados para que los viajeros puedan descargar sus ansias nicotínicas, sin perjudicar al resto en las áreas públicas de los terminales aéreos.

Parece que la humanidad ha avanzado en este sentido porque la prohibición de fumar en lugares de afluencia pública es una norma oficial a cumplir y generalizada en todo el mundo.

Humo inspirador

El humo y su tibia candela han sido la musa de muchos compositores en tardes melancólicas, algunas lluviosas o invernales, en conversaciones donde siempre media un cigarrillo encendido para filosofar alrededor del despecho o del amor imposible.

Así surgieron canciones de compositores y cantautores como Ana Gabriel con “El cigarrillo” y para diferenciar, Víctor Jara escribió e interpretó “El cigarrito”.

El argentino Piero compuso un clásico de su repertorio “Fumemos un cigarrillo”.

Escuchemos al autor de Mi viejo con su cigarrillo

El grupo gallego de música punk-rock  Siniestro total lanzó al mercado discográfico “Que corra la nicotina”.

El bolerista y rey de las rocolas, Julio Jaramillo hizo llorar a miles de fans con “De cigarro en cigarro”.

Los rítmicos Héctor Lavoe y Willie Colón compusieron su  salsa “Pasé la noche fumando”.

El cantautor argentino Alberto Cortez  tuvo varios intérpretes para su tema “Un cigarrillo, la lluvia y tú”. Destacaron José Luis Rodríguez, Felipe Pirela y Tito Rodríguez.

Escuchemos a “El Puma” en su versión de esta letra “Un cigarrillo, la lluvia y Tú” .

En la década de los años 40 el director de orquesta y compositor Luis Alfonso Larrain regaló a su público el sabroso merengue “El cigarrillo”.

Por la misma época Toña La Negra interpretaba magistralmente “Humo en tus ojos” que Agustín Lara le compusiera a su eterno amor María Félix en uno de sus continuos despechos.

Se convirtió en una gaita muy sonada “Un cigarrito y un café” del Grupo Guaco.

Atentos a los maracuchos de Guaco

La lista de canciones en español puede extenderse. Al igual que en otros idiomas existen cientos de composiciones musicales con el tema del cigarro y el tabaco que son parte del cancionero universal.

Long Play Dinner In Caracas años 50 Orquesta de Aldemaro Romero (colección Alberto Veloz) - copia

Long Play Dinner In Caracas años 50 Orquesta de Aldemaro Romero (colección Alberto Veloz)

El puro de Nicotiana tabacum

Fumar tabacos es todo un arte y un placer que puede llegar a ser muy costoso, en el caso de los premium. No sólo Cuba es famosa por su tabaco: Nicaragua, Dominicana, Ecuador, México y otras regiones del mundo también producen tabaco de primera calidad. La historia confirma que nuestra Cumaná es tierra de apreciadas hojas  que proceden de la variedad Nicotiana tabacum.

El tabaco “varinás” producido en la región de Barinas siempre fue considerado como de una calidad excepcional. Su precio estaba por encima de los demás en los mercados internacionales. Estas cepas fueron arrasadas debido a la Guerra Federal.

Todavía existen vestigios de la existencia de este tabaco en los recipientes de porcelana con la inscripción Varinas (por Barinas), donde se guardaba el magnífico producto. En el siglo XVII estaba clasificado en el primer lugar de un total de 18 tabacos del mundo entero.

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Recipiente de porcelana para guardar tabaco Varinas

El penetrante humo del tabaco inunda todos los espacios y deja un olor característico que solo lo pueden “soportar” los fumadores, quienes siempre pontifican que es más saludable que el cigarrillo porque el humo no se aspira.

Por eso existen salones privados y clubes exclusivos para fumadores de tabacos, quienes solo se entienden entre ellos y el grueso humo. Sus conversaciones y las bocanadas generalmente van acompañadas de un buen vaso de ron, preferiblemente de categoría premium.

Habano y vitola

La insuperable excelencia del tabaco cultivado en Cuba y por haber sido el puerto de La Habana el más frecuentado debido al incesante comercio, popularizó la palabra Habano. Aunque es común, es un error que se le considere sinónimo de tabaco: un Habano es un tabaco hecho a mano en las fábricas cubanas y bajo ciertas especificaciones que le han ganado ser una Denominación de Origen Protegido. Tabacos son todos, incluso los Habanos. Puros es un concepto que remite a un tabaco hecho solo con hojas cosechadas en un mismo país. El término correcto es, en todo caso, tabaco. O cigarro, que no es lo mismo que un cigarrillo.

La marca Crispín Patiño está considerada entre las celebradas entre los tabacos venezolanos.  Coexisten otras de excelente calidad como La Cumanesa,  Domingo López, Romero Mendoza, Don Quijote, El Sarare y Mahabone. Y recientemente han aparecido algunas marcas con aspiraciones premium o experimentos interesantes como la marca Varinás, un puro venezolano. También han surgido -o están en proyecto- marcas concebidas en Venezuela, pero hechas en fábricas de Centroamérica, como Black Rhino.

En este tema, el tamaño y el calibre sí importa. Dependerá de cuál será el momento de consumirlo porque el tiempo de duración variará.

La faja que los envuelve es la vitola o anilla. Allí están impresos la marca y un distintivo del fabricante, la cual será según la dimensión y grosor del tabaco.

La oferta va desde unos cigarros llamados señoritas, pasando por los puritos, carolinas, petit, robustos, belicosos, torpedos, diplomáticos, ejecutivos hasta llegar a formatos más grandes como el emblemático Churchill o los Espléndidos, en el caso de los Habanos.

Personalidades fumadoras

Escritores de la talla de Ernest Hemingway, políticos como Winston Churchill o Fidel Castro fueron empedernidos fumadores de tabaco.

Sir Winston Churchill

El dictador cubano le regalaba todos los años una caja del mejor Habano a Juan Carlos de Borbón, quien apreciaba un buen tabaco. Una operación del pulmón acabó con su afición. En nuestro patio la escritora y ex reina de belleza, Myriam Cupello de Álamo se exhibía con una pipa de marfil.

Entre los grandes fumadores hay que recordar al rey Jorge VI, padre de la reina Isabel II de Inglaterra, quien era un adicto al cigarrillo. Murió víctima de cáncer pulmonar.

Al concluir este trabajo, aprovechamos de recordar lo que obliga la ley, en cualquier publicación referente al tabaco:

“Se ha determinado que el fumar cigarrillos es nocivo para la salud”.  Ley de Impuesto sobre cigarrillos y manufactura de tabacos.

Bibliografía

1921 – 1996 C.A. Cigarrera Bigott 75 años de historia. Edición de la Gerencia de Comunicación Interna y Bienestar Social, Dirección de Recursos Humanos. C.A. Cigarrera Bigott.  Intenso Offset. Caracas 1996  (textos y fotos)

95 Crecemos contigo. Una mirada al pasado para tener una visión de futuro. Gráficas Acea. Caracas 2016

Enciclopedia Cultural. Tomo 14. Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana. México, 1958

www.tabacovenezolano.com

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