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Guaidó en dos tiempos, entre el 5 y el 20 de enero

El 5 de enero asumirá la nueva Asamblea Nacional y el 20 de enero Joe Biden relevará oficialmente a Donald Trump. En este panorama, ¿cuál es el futuro de Juan Guaidó? En esta columna se analiza esa situación

Guaidó en dos tiempos, entre el 5 y el 20 de enero

El destino político de Juan Guaidó, y todo lo que él ha representado en los últimos dos años, se definirá entre el 5 y el 20 de enero de 2021.

El 5 de enero asumirá la nueva Asamblea Nacional, y más allá de su condición de ilegitimidad, por la vía de los hechos ejercerá como poder legislativo. Guaidó quedará en una suerte de limbo. Y el 20 de enero, entretanto, asumirá Joe Biden la presidencia de Estados Unidos, con lo cual podría ocurrir un giro en la política de Washington que con Donald Trump ha sido de un respaldo total a Guaidó.

En diciembre de 2018, hace exactamente dos años, Juan Guaidó era un diputado más en una muy activa Asamblea Nacional, controlada por los actores de oposición desde las elecciones de diciembre de 2015. El otrora líder estudiantil ni protagonizó un gran debate ni propuso un llamativo proyecto legislativo en esos primeros tres años en el parlamento de Venezuela.

Una conjugación de factores terminó por catapultar a Guaidó. Existía un acuerdo entre los partidos políticos de rotarse en la presidencia de la Asamblea Nacional, y le tocaba el turno a Voluntad Popular para que encabezara el parlamento venezolano desde el 5 de enero de 2019.

Junto a esto, Voluntad Popular padecía la persecución del régimen de Nicolás Maduro. El fundador Leopoldo López estaba en prisión domiciliaria, el segundo en jerarquía Carlos Vecchio exiliado en Estados Unidos y el tercero en la línea de sucesión, Freddy Guevara, recluido en la embajada de Chile. De esa forma cuando llegó la hora de escoger a una figura, estaba Juan Guaidó.

Guaidó enfrenta ahora lo que analistas perciben es la disolución de su mandato. También en este punto confluyen una serie de factores. Desde la derrota de su gran aliado Donald Trump, el primero en reconocerlo como “presidente interino”; hasta los anuncios del chavismo de que se desatará una persecución contra él a partir de enero, pasando por la renuncia de sus cercanos colaboradores.

El 1 de diciembre, la representante diplomática de Juan Guaidó en Reino Unido, Vanessa Neumann, dimitió a su cargo aduciendo “dudas dentro de la oposición” sobre el futuro de quien hasta ahora es el “presidente interino” reconocido por unos 60 países. Esto lo declaró Neumann en Londres al diario Financial Times.

Por otro lado, una de las interrogantes que deberá responder Antony Blinken en sus primeros días al frente del Departamento de Estado de Estados Unidos estará relacionada con Guaidó.

De ninguna manera esto debe entenderse que con la llegada de Joe Biden al poder, cuya juramentación está prevista para el 20 de enero, la crisis venezolana pasará a ser un asunto central en su administración.

La pregunta que flota sobre el nuevo gobierno de Estados Unidos que asuma el 20 de enero, es si les dará continuidad a las decisiones del actual gobierno de Trump o si tempranamente toma una decisión diferente en relación con lo que fue la política de “presión máxima” que significó un prácticamente incondicional apoyo a Guaidó.

El actual secretario de Estado, Mike Pompeo, ha ratificado que la administración de Donald Trump seguirá reconociendo a Guaidó como presidente interino más allá del 5 de enero de 2021, fecha en la que asumirá la nueva Asamblea Nacional, en cuya elección no participará ni Guaidó ni las fuerzas políticas que le respaldan.

Europa o Canadá, en tanto, han guardado silencio sobre qué ocurrirá con el respaldo que le habían dado a Guaidó, en tanto es presidente del hasta ahora único poder legítimo. De hecho, la Unión Europea ha anunciado que se tomará algunas semanas para evaluar su política hacia Venezuela.

Ha sido público que las votaciones del 6 de diciembre no fueron reconocidas ni por Estados Unidos ni por la Unión Europea. Pero si bien esto está definido con claridad, no hay tal determinación sobre lo que vendrá después.

Estados Unidos tendrá que dar una respuesta sobre que viene después del 5 de enero, en relación con Guaidó y el papel que venía cumpliendo el parlamento. Pompeo ha sido enfático y una voz solitaria, en el concierto de la comunidad internacional, en decir que su país seguirá reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino. El poder de Pompeo, sin embargo, concluirá el 20 de enero.

Por otro lado, están los anuncios del chavismo. La compañera sentimental de Maduro, Cilia Flores, adelantó que una primera tarea del nuevo legislativo que asuma el 5 de enero de 2021 será enjuiciar a Guaidó por traición a la patria.

Dando por sentado de que “el gobierno interino” de Guaidó está próximo a concluir, el analista político Ángel Álvarez ya apuntala la necesidad de que se haga un aprendizaje de esta experiencia por “quienes pretendan conducir la oposición en el futuro”.

Álvarez cuestiona de Guaidó el que haya enfatizado la idea de que el cambio en Venezuela lo generaría un externo, Estados Unidos, así como “prometer resultados mágicos a corto plazo” y jugando en solitario pese a que su posición de liderazgo en realidad proviene de una colación opositora.

Las críticas sobre Guaidó incluso han llovido desde la jerarquía católica que hasta ahora sólo le hacía cuestionamientos públicos al chavismo. “Tenemos una dirigencia de redes sociales y fotografías bonitas”, cuestionó monseñor Mario Moronta, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y obispo de la ciudad de San Cristóbal, en la frontera con Colombia, al ser entrevistado por El Estímulo.

Guaidó es justamente muy activo en las redes sociales, un recurso que ha usado dada la censura que pesa sobre él en todo el sistema de radio y televisión del país. Pero tampoco en las redes goza de total simpatía, el aún presidente de la Asamblea Nacional en verdad recibe fuertes y despiadadas críticas en las redes por parte de ciudadanos de carne y hueso, y es víctimas de campañas de desprestigio por parte de bots y laboratorios de propaganda.

Así como un enero, hace dos años, lo catapultó, en este enero de 2021 Guaidó podría ver como su liderazgo queda hecho pedazos.

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