Guaidó regresó sin los marines detrás

Guaidó vino con mayor respaldo internacional, con las alianzas consolidadas, como lo señaló a su llegada. “Traigo el compromiso del mundo libre, dispuesto a ayudarnos a recuperar la democracia”

Es incuestionable el logro obtenido por Juan Guaidó durante su gira, que culminó la noche del martes en la Plaza Bolívar de Chacao, luego de sortear la horda de atacantes enviada por el gobierno de Maduro al aeropuerto de Maiquetía para agredir física y verbalmente al presidente interino y principal líder de la oposición venezolana.

Una acción más que se asemeja a las utilizadas en Cuba y otras dictaduras del mundo, donde ser disidente es una condición inaceptable para quienes detentan el control del poder.

En efecto Guaidó vino con mayor respaldo internacional, con las alianzas consolidadas, como lo señaló a su llegada. “Traigo el compromiso del mundo libre, dispuesto a ayudarnos a recuperar la democracia”. Igualmente, renovó las esperanzas de cambio en un gran sector de los venezolanos. Pero una vez cumplido el arribo, el cierre del ciclo, vendrán las preguntas y crecerá la expectativa sobre cuál será el camino para la oferta de cambio.

Con una oposición dividida y un gobierno que juega rudo, que golpeó a la Asamblea Nacional y dividió a la oposición, son reales y serias dificultades que deberá afrontar el sector democrático para delinear un camino claro frente a un enemigo que no teme violar la constitución, utilizar los más bajos recursos para neutralizar a los disidentes y aplicar los métodos más represivos con el fin de sacar del juego a los principales líderes opositores.

Romper con el sector guaidosista

Desde agosto de 2019, el gobierno de Nicolás Maduro puso en marcha una estrategia para eliminar del escenario político al presidente de la Asamblea Nacional -y presidente interino- designado por el parlamento nacional en atención a lo que establece la Constitución.

Las opciones se discutieron, con la asesoría de expertos, consultas de los aliados internacionales como Rusia y el ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, así como con el concurso de los principales dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

A lo interno del PSUV había dos posturas. Una de ellas era darle una nueva plataforma al diálogo, el fin del ciclo de Barbados, sin la participación de Guaidó y de las organizaciones que lo respaldan. Pero otra, liderada por el vicepresidente de la ANC, Diosdado Cabello, planteaba una radicalización de las medidas y proponía su encarcelamiento.

Cabe recordar cómo Cabello hacía referencia al tema de la posible detención de Guaidó y en esos tiempos, mayo de 2019, cuando a lo interno del PSUV se debatían las estrategias, ya miembros del entorno del líder opositor habían sido detenidos, como el caso del anterior vicepresidente de la AN, Edgar Zambrano, preso desde el 9 de mayo de 2019 y quien sigue con un proceso judicial pendiente.

Unos días después, el presidente de la ANC expresaba a sus seguidores: «no se desesperen», por no producirse “aún” el arresto el arresto de Juan Guaidó. Diujo en su programa “Con el mazo dando”: “Algunos me preguntan que para cuándo Juanito Alimaña. Tranquilos, no hay que desesperarse. Mientras tu enemigo comete errores, no le hagas nada. Ellos van error tras error, y nosotros vamos anotando”, dijo Cabello tranquilizando a su público.

Encuentros

La estrategia que se impuso fue dividir a la oposición y sacar del juego a Guaidó, sin necesidad de conducirlo al Sebin, como a tantos otros opositores. No habría más negociaciones con él después de Barbados. A partir de allí, el plan se orientaría a romper todo tipo de intentos de acuerdos con ese sector y a iniciar el acercamiento con los partidos que participaron en las elecciones del 20 de mayo de 2018.

Con este propósito, se efectuaron cinco reuniones encabezadas por los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Concurrió también el constituyente Francisco Torrealba. En esos cónclaves estuvieron además un sector de Copei, representantes del MAS, Claudio Fermín (Soluciones), Cambiemos, Avanzada Popular y Javier Bertucci.

El resultado fue el acuerdo suscrito en la Casa Amarilla el 16 de septiembre de 2019, en presencia de algunos integrantes del cuerpo diplomático perteneciente a países aliados de Maduro.

Como asesor consultivo participó Rodríguez Zapatero, quien desde el principio sostenía que sería imposible designar un nuevo CNE con la Asamblea Nacional existente, para propiciar unas elecciones parlamentarias legalmente previstas para 2020.

Campañas

Igualmente, vuelve el viaje de Delcy Rodríguez a Rusia el 21 de agosto del pasado año, cuando fue recibida por el ministro de Exteriores del gigante eurasiático, Serguéi Lavrov, quien recientemente visitó Venezuela. En la agenda del jefe de la diplomacia rusa destacó el encuentro con miembros de la Mesa de Diálogo Nacional. Una visita considerada como la ratificación del respaldo a Maduro. Rusia, con importantes inversiones en Venezuela, promueve esa vía de acercamiento con las organizaciones políticas que integran la Mesa de Diálogo.

La estrategia contó con las campañas de guerra sucia a través de redes sociales, desinformación, noticias falsas y extorsión de parlamentarios opositores. La misma fue denunciada y el acercamiento de sectores que auspician una “vía electoral” para estabilizar el país.

El rompimiento definitivo con el sector de Guaidó y el 4G ocurrió el 5 de enero de este año, con la toma militar del Parlamento, el impedimento del acceso al hemiciclo de sesiones del presidente de la AN y de otros diputados, la previa detención de otros parlamentarios opositores y, finalmente, la designación ilegal de Luis Parra como presidente de la AN paralela, con participación del grupo destituido por corrupción de las filas de varios partidos opositores, incluyendo integrantes del 4G (Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática).

El TSJ y el nuevo CNE

Ante la actividad de un Parlamento que no reúne las dos terceras partes para designar el nuevo Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia se prepara para dictar una sentencia en la que sería declarada la “omisión legislativa”, dado que constitucionalmente no se cuentan con las condiciones requieridas para esos fines.

Es así como los nombres de los nuevos integrantes del CNE ya están en manos de la Mesa de Diálogo Nacional, la llamada “Mesita”, y la directiva del órgano comicial será designada por la máxima instancia tribunalicia cuando produzcan el acuerdo definitivo.

La composición que se maneja en esa instancia es que por el gobierno de Maduro encabezarían Sandra Oblitas Ruzza y el general Carlos Enrique Quintero. Este último pertenece a la junta electoral y ha manejado los sistemas informáticos del organismo comicial, ya que fue director general de Tecnologías de la Información de esa institución. Un militar que ha sido clave en los procesos electorales.

La lista de postulados por el sector opositor la encabeza el actual rector electoral Luis Emilio Rondón. Se menciona como segundo rector por la oposición al magistrado Inocencio Figueroa, de la Sala Administrativa del TSJ. Se han propuesto además los nombres de Mario Valdez y Leopoldo Puchi. También se menciona a Vladimir Villegas para presidir el organismo, en acuerdo entre las dos partes.

La piedra de tranca es la figura de un rector neutral para encabezar el organismo, en la que estén de acuerdo ambos sectores.

Elecciones parlamentarias

La elecciones parlamentarias serían un hecho durante el segundo semestre de 2020, una vez se selle este acuerdo y el TSJ haga la designación sin participación del Parlamento.

Contando con la abstención de Voluntad Popular y Primero Justicia, el madurismo aspira a lograr la mayoría parlamentaria para la nueva Asamblea Nacional. Con ello le quitarían el piso legal a Guaidó y, en lugar de encarcelarlo, buscarían el desgaste del líder opositor mientras las negociaciones ocultas, tras bastidores (internas y externas), siguen su curso para lograr el alivio de las sanciones internacionales.

La búsqueda de incorporar en esta negociación a los otros sectores opositores no ha cesado. El madurismo espera que se sumen factores de AD, Un nuevo Tiempo; mientras que Primero Justicia sufrirá el mismo proceso de Copei y Luis Parra se quedará con el partido. Las reuniones y concentraciones convocadas por Parra en algunas regiones del país continuarán para ofrecer participación electoral y una salida pacífica al conflicto. Cuando ese proceso avance, el TSJ le entregará el partido. Casos similares se intentarán con otras organizaciones con fines políticos.

Con Estados Unidos hay negociaciones desde el gobierno de Maduro a través de emisarios de Trump que no figuran en puestos gubernamentales. Mecanismos análogos adelanta la Unión Europea.

Lo que ofrece Maduro

Aun con la resistencia de algunos sectores del chavismo, como la de Elías Jaua, que reclama volver a la ortodoxia chavista, o el radicalismo de Cabello, Nicolás Maduro se prepara para continuar con cierta apertura económica entregando a las empresas de Rusia, China y otros aliados áreas fundamentales de la industria a fin de recuperar la economía. Se conversa también con sectores nacionales y hasta se considera la posibilidad de devolución de importantes fincas expropiadas a otrora grandes productores de ganado y agricultura, que hoy están en el suelo.

Con todas estas medidas se pretende estabilizar política y económicamente al país y, con ello, recuperar parte de la base del chavismo perdida en los 7 años que Maduro lleva rigiendo los destinos del país.

Al momento de procesar este análisis, no conocemos con certeza cuáles serán los próximos pasos Guaidó luego de su gira internacional. El líder ha asomado la necesidad de unificar a la oposición, pero no ha dicho cómo, ni ha fijado una postura frente al nuevo escenario que abre el gobierno de Maduro, la Mesa de Diálogo y el TSJ. Una cosa es cierta; Guaidó regresó con ofertas de cambio, pero sin los marines detrás.

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