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Hackeo de las cuentas de Instagram: la nueva estafa para robar dólares

En los últimos meses de 2018 una nueva mafia opera a través de Facebook, Instagram y WhatsApp estafando a los usuarios. Esta práctica saca provecho de las personas que, a raíz la híperinflación y dolarización de la economía, compran dólares en bolívares a través de las redes sociales.

Hackeo de las cuentas de Instagram: la nueva estafa para robar dólares

Las historias de Instagram de Gabriel Betancourt anunciaban que vendía dólares «a buen precio» y a “gente de confianza”. Su cuenta fue pirateada. Esto lo supo porque llegó a su correo la información de que se había cambiado su dirección electrónica para la cuenta en esa red social. Al parecer, esto mismo le sucedió en otras redes sociales.
Cuando los estafadores conseguían a una presa para concretar la venta, pasaban datos de cuentas bancarias a nombre de otras personas. Ante la rareza, respondían a sus clientes que darían explicaciones luego de por qué no pasaban las cuentas titulares.
“Afortunadamente nadie cayó”, expresó. Posteriormente pudo advertir a sus amigos en Facebook para que no fueran estafados con la oferta de venta de dólares por Instagram. Luego de reportar esta cuenta, a los pocos días pudo recuperarla.
A Simón Catanese también le hackearon su sesión de Instagram: “estaban vendiendo dólares que no tenía y le escribían a gente que tampoco podía pagarlo”, dijo. Él también pudo reportar y recuperar su cuenta.
Este reciente fenómeno afecta muchas veces a cambistas de dólares. Un operador cambiario A, que prefirió permanecer en anonimato, cerró una transacción de 3.500 dólares con otro cambista B que a su vez era intermediario de una víctima del hackeo.
 
Ya que la estafa consiste en abaratar los costos del promedio del dólar en el mercado informal, este proceso de reventa se puede extender hasta que el hacker se diluya en la operación. Sin embargo, un indicador evidente desmonta el engaño.
El hacker pasa al intermediario una captura de pantalla falsa del comprobante de Bank of América (BOFA), el operador A suspendió la compra. Poco después la víctima anunció en Instagram que lo habían hackeado y que él no compraba ni vendía dólares.
Una conversación con un hacker
El autor de una de las tretas le confesó a El Estímulo que se trata de una red «ciber-delictiva». Las mismas cuentas bancarias que envían a los usuarios que intentan engañar, también han sido hackeadas.
Este procedimiento, que en este caso se maneja desde Venezuela y los Estados Unidos, una persona se encarga de las redes sociales, y otros de la parte bancaria.  Asegura que el proceso es muy fácil y que no se trata de una empresa lucrativa.
Camilo Pérez está a la espera de recibir su título de Ingeniería Informática en la Universidad Católica Andrés Bello. Según explica, las técnicas de hackeo son muy extensas, pero el concepto se reduce a “tener acceso a la información de alguna manera y utilizarla”.
Advierte que las señoras mayores son víctimas concurridas de esta práctica. Esto porque suelen colocar contraseñas fáciles de recordar para ellas, y fáciles de adivinar para los que intentan vulnerar sus cuentas. Ejemplos de esto son aniversarios, nombres de hijos, de mascotas, del colegio en el cual estudiaron.
“Hay mucha gente que tiene esa información a la mano. Y a un computador le toma cuestión de segundos tratar miles de combinaciones. Pero las redes sociales bloquean después de una cierta cantidad de intentos”, declara.
 
A su vez, por medio de la primera persona que hackean, pueden buscar entre los contactos a otra persona vulnerable que tenga su información personal a la vista.
También advierte el peligro de los virus que asechan la red, que “pueden tener una especie de sistema que por el cual registre lo que tienes en el teclado o revise los archivos de tu computadora y los mande a algún ligar remoto de internet”.
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