Hagamos de la lectura una cultura en América Latina

El mundo avanza y aún así las cifras de analfabetismo pueden resultar alarmantes sobre todo si se considera la brecha intergeneracional en América Latina, región en la que al menos 32 millones de personas son analfabetas.

Hagamos de la lectura una cultura en América Latina

El Instituto de Estadísticas de la Unesco, en el último estudio a gran escala difundido en 2017, reveló que para esa fecha existían 750 millones de personas analfabetas en el planeta. De este total 32 millones pertenecen a América Latina y el Caribe, lo que representa un 4% de la población del mundo.

Con estos datos Latinoamérica pasó al cuarto lugar de analfabetismo a nivel mundial, detrás de Europa, América del Norte, Asia Central y el Este y Sudeste Asiático.

“Si comparamos la situación de los países latinoamericanos con otros de Europa, la problemática de la lectura sigue siendo un gran desafío. Según datos publicados en 2019 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), América Latina se encuentra muy por debajo del nivel global de rendimiento escolar, en cuanto a la lectura, matemáticas y ciencias se refiere”, explica Pierre Negaud Dupenor,  estratega de comunicación y cooperación internacional en países como Francia, Venezuela y Haití.

La brecha intergeneracional en la alfabetización de personas jóvenes y adultas persiste, según reseña un reporte preparado por la OREALC/UNESCO en el marco del día Mundial de Alfabetización citado por la Deutsche Welle.

Este reporte acota que si bien países en América Latina y el Caribe presentan avances sustantivos en las tasas de alfabetización de los jóvenes, la situación es menos favorable para los adultos. La tasa de alfabetización en ese grupo es de un 93,4 % en países de América Latina y de un 90,2 % en países del Caribe.

Dupenor quien se ha desempeñado como director adjunto del Programa de Capacidades de Lectura, LAC Reads, explica que “los Gobiernos de América Latina han fallado en la medida en que hay una ausencia de políticas públicas específicas de atención a temas como lectura. De igual manera, hay una escasez de inversión pública en el ámbito de la educación y en particular de la promoción lectora”.

El hábito de leer es una de las formas más constructivas de escapar del ocio improductivo

Los datos del informe de la OREALC/UNESCO indican que si se examina la suficiencia de competencias con relación a lectura y matemáticas al finalizar la secundaria baja, los resultados son alarmantes: solo un 54,1% tiene los niveles de suficiencia en lectura y el 36,9% en matemáticas. Dos de cada diez jóvenes y adultos de la región no tienen los niveles mínimos de suficiencia en lenguaje y tres de cada diez no los tienen en matemáticas.

Dupenor considera que los Gobiernos de América Latina deberían hacer de la educación y sobre todo de la lectura, una prioridad y disponer suficientes recursos para financiar programas que favorezcan el desarrollo de la lectura como parte de la cultura de los países latinos.

“Deberían también asegurarse de que la educación sea de calidad. El acceso a la educación es uno, la calidad de la educación es otra”, acotó el experto. Recomienda que se financien programas de incentivos familiares que apoyen a los padres y favorezcan el amor a la lectura en el hogar, más allá del aula de clase.

El especialista indica que una adecuada educación y capacidad de lectura precoz favorecen el desarrollo de las capacidades cognitivas, lo que se convierte en éxito en el ámbito profesional y laboral más tarde.

“Datos de la OCDE confirman que una buena educación es una condición que impacta directamente en la economía. Educación y economía van de la mano”, recuerda Pierre Negaud Dupenor.

“Las prácticas lectoras cuando empiezan precozmente garantizan a los niños un mejor rendimiento escolar”, agregó.

20 millones de libros

Foto Marta Wave / Pexels

Según los datos alfabetización Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador y Argentina se encuentran entre los países con un 99% de índices de alfabetización. Una situación distinta a la de algunos en Centroamérica. Por ejemplo, Honduras tiene un 89% de alfabetización, El Salvador 88% y Haití está por debajo, con un 72%.

Sobre estos datos Dupenor comenta , en cuanto a los escenarios en la educación, que a corto plazo “no habrá una sustantiva mejora en los indicadores de educación a nivel nacional, regional y mundial. A largo plazo, las sociedades latinoamericanas no harán mayor avance en término de desarrollo social y económico”.

“Actualmente, se observa una inmersión precoz de los niños en el mundo digital. Eso se nota tanto en países muy desarrollados como en los que no han alcanzado un nivel alto de desarrollo, como los de América Latina. Pero, la inmersión de los niños en el ámbito digital está ligado con los poderes adquisitivos de los padres. La desigualdad económica y la pobreza afectan el acceso desigual de los niños al mundo digital”, explica el experto en comunicación.

Para Dupenor la inmersión de los niños en el mundo digital, en condición normal y con el control parental adecuado, favorece el desarrollo cognitivo de los niños y estimula su imaginación y creatividad. Advierte que si esta inmersión se hace sin ningún control parental, los niños pueden sufrir de un déficit de atención y problema de concentración, entre otras condiciones.

Para Dupenor «es importante que los padres eviten el acceso precoz a los dispositivos electrónicos (televisoras, tabletas, teléfonos inteligentes) a los niños. Los especialistas dicen: No pantallas antes de los tres años. Estos dispositivos distraen a los niños, y atraen su atención sobre cosas que no deberían merecen su atención. Y sabemos que todo reside en la atención, no hay aprendizaje sin la capacidad a focalizar su atención, concentrarse. Y el drama en la actualidad es que la atención de nuestros niños y niñas está fijada en cosas triviales y no en las que les podrían ayudar a crecer intelectualmente”.

Tomar acciones en casa que nos ayuden a palear las deficiencias existentes es a juicio de este experto una medida que los padres deben tomar. Recomienda que desde muy pequeños se motive a los niños a escribir, se prioricen los libros, se cree un entorno en el hogar que motive la lectura y sobre todo se acompañe a los niños y jóvenes en las actividades vinculadas al hábito lector.