Herencia de inflación y escasez sigue firme en 2015

2014 fue para muchos un año deplorable. La mayoría llegó a San Silvestre sin fuelle: las utilidades, que sirven para tapar huecos financieros y cumplir con los compromisos de la Navidad, volaron como angelitos retozones. Pero estas fiestas no fueron para nada alegres. Y ahora hay que recoger y limpiar la casa, hacer balances, revisar inventarios (si los hay), y hacer planes para el año que comienza. Del que todos dicen que será peor. Ya en la calle la gente comenta, molesta, que no se encuentra nada para comprar. 

Herencia de inflación y escasez sigue firme en 2015

Y la pregunta que uno se hace es: ¿cómo hago para que este año sí me rindan los reales?

Imaginemos que somos el gerente de una modesta tienda de electrodomésticos, que se quedó sin trabajo en noviembre del 2013, en medio del alboroto del Dakazo. Por un pelo nos libramos de caer presos sin fórmula de juicio. Recibimos una liquidacion de 600 mil bolívares al 1ro de diciembre. Hasta entonces nos bandeábamos con un sueldo de 20 mil para cubrir los gastos familiares de 30 mil. ¿Cómo nos fue en 2014?

Después de 15 años de trabajo provoca hacer un alto, además, hace falta tiempo para conseguir otro empleo. 600 mil, dividido entre 30 mil, da para veinte meses. Casi dos años. Estamos cómodos ¿no?

Yo te aviso. Porque en 2014, la economía venezolana nos tenía preparados unos cuantos revolcones.

 

Inflación:

El primer problema que aparece es la inflación, que significa esencialmente que todo se pone más caro todo el tiempo. Luego de la Navidad del 2013, liquidados como estábamos, y para que nos rindiera el dinero, dejamos de comprar donde siempre lo hicimos, y nos fuimos a sitios más económicos, si bien menos a la mano. Preferimos pagar el queso a Bs 400 el kilo en lugar de Bs 600, por ejemplo. Pensamos que las cosas se ponen caras por la codicia de los comerciantes, y cada día le cogemos más ojeriza al dueño del abasto.

Porque la inflación es para muchos como una epidemia, una catástrofe natural que cae sobre los países. Un cataclismo del cual es casi imposible salir. Un capricho de los dioses. Pero los dioses no son los comerciantes. Son los gobiernos, quienes controlan el Banco Central, que diseña la política monetaria. Esta, a su vez, tiene como uno de sus fines hacer que la cantidad de dinero en la economía corresponda, más o menos, a la cantidad de bienes y servicios que se intercambian en ella. Y con esto, tenemos que, simplificando bastante, y en Venezuela del 2014, la inflación fue producto de la combinación de lo que se llama Masa Monetaria, o MM2, y escasez.

 

Masa Monetaria MM2

Si el Banco Central pone a circular más dinero, pero la cantidad de bienes y servicios disponible no aumenta en relación similar, el exceso de dinero provocará que dichos bienes y servicios sean más caros. Por lo tanto MM2 determina en buena medida la inflación. ¿Hasta qué punto? El siguiente gráfico muestra el incremento acumulado a partir de diciembre 2013 de la Masa Monetaria MM2 y de la inflación, en términos porcentuales.

 

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Resulta muy interesante que el incremento en la masa monetaria sea seguido del incremento paulatino de la inflación. Como si esta fuera “jalada” por aquella. La inflación se va colocando a la par de MM2 y la supera. Es un patrón que sólo cambia en el último mes, noviembre.

Resumiendo: para noviembre del 2014, el incremento de la MM2 fue de 62,39% anual, y la inflación llegó a 63,62%, cifras casi iguales. Es decir, que tenemos un fuerte indicio de que la política del gobierno produjo la inflación de este año. Pero lo más sorprendente de todo es cómo se logra y se promueve, mediante la emisión de dinero, una inflación de 63,62% mientras al mismo tiempo hay una recesión que a fin de año alcanzará (hay que esperar las cifras) alrededor de 3% del PIB.

¿Qué significó esto para nuestro gerente liquidado? La tabla que sigue lo ilustra. Partimos de VEF 570 mil, porque destinamos Bs 30 mil adicionales a pagar deudas, regalos navideños, y una vacación relámpago con la familia (esposa, chamo de 4 años) en diciembre 2013.

Los gastos mensuales están ajustados por inflación. Y aquí no entran los imponderables médicos, el taller del AVEO y la motico, etc.

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Escasez

En lugar de los dos años de gracia, nos damos cuenta de que en diciembre nos quedó plata sólo para guardar la apariencias. Pero, ¿en qué nos gastamos los reales? La gente dice que hay escasez, todos hicimos colas más o menos largas, tuvimos que recorrer varias tiendas y farmacias antes de encontrar lo que necesitábamos. Pero los del gobierno dicen que todo está demasiado normal, en febrero de 2014 el BCV dejó de informar a la ciudadanía el índice de escasez (cosa que no puede hacer), y los voceros oficiales aseguran que no existe el fenómeno de la tal escasez. Otro capricho de los dioses. Para enero del 2014, el índice tenía 28%. En abril, El Universal sostuvo que un informe del BCV presentaba una escasez de 29,4%. Y hasta ahí llegamos. La palabra desapareció del vocabulario del BCV (en serio, no aparece más en los informes)

Un estudio de Datanálisis, que monitorea la escasez de alimentos regulados, arroja 47% para enero y 60% para marzo. Vale destacar que los datos del BCV se referían a escasez general.

El gráfico siguiente coloca tres variables juntas: la variación o incremento en la inflación, MM2 y escasez desde noviembre del 2013.

Los datos de la escasez los elaboramos a partir del estudio de Datanálisis, que gentilmente nos permitió acceso al mismo. Nótese que estamos graficando el aumento porcentual del índice de escasez de alimentos regulados a partir de noviembre de 2013, y no la escasez de cada mes en términos absolutos. La idea es ver qué pudiera estar ejerciendo presión sobre los precios.

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Si bien la escasez en este caso se refiere a un segmento muy específico, y el comportamiento de la línea es algo distinto, la tendencia es clara y es la misma.

 

El dólar paralelo

Así que salimos en enero de compras al Bicentenario, o al Unicasa, con los cuatro cobres que nos quedan. Y en la cola se nos prende el bombillo del dólar paralelo, que no habíamos registrado antes, porque el 2014 nos tuvo totalmente ocupados, entre las protestas y su represión, que duraron meses y sucedieron en todo el país, la escasez, las colas, el SICAD II que nunca funcionó para uno, y las emergencias familiares, de carros y de plomería, que siempre suceden cuando uno peor está.

La Wayback Machine del Internet Archive arroja que para el 20 de diciembre del 2013, según el diario La Opinión de Cúcuta, el cambio libre del Bolívar estaba a 32 Pesos aproximadamente, y el cambio promedio o TRM del dólar en Colombia a 1945 Pesos. Eso significa un dólar cucuteño a VEF 60 aprox. La Opinión del 09.01.2015 arroja un cociente de 175 VEF.

Nuestro gerente saca su Smartphone y descubre que de haber acudido al mercado paralelo con su liquidación, la hubiera convertido en 10 mil dólares. Y que gastándolos a cuentagotas, tendría todavía dinero. Ahora sí que está de malas. Y sigue en la cola.

Pero bueno, ¿el dólar paralelo no es acaso una conspiración de unos elementos turbios, ah? Difícil saberlo.Ni si son turbios del gobierno, la oposición, ambos o ninguno.  Pero vayamos a la data y agreguemos al gráfico dos variables más: la variación porcentual entre mes y mes en el nivel de las reservas internacionales (única variable no incremental del conjunto), y el aumento porcentual del dólar paralelo, según la página Dolartoday.com, que refleja el mercado en Cúcuta con un cierto recargo.

 

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Lo primero que hay que destacar es que el nivel de las reservas internacionales, durante todo este período, se mantiene alrededor de los 20 millardos de dólares, con apenas algunos días bajando de allí. Es decir, un buen nivel, por más que la mayor parte parte no sea líquida.

Pero si desde noviembre 2013 hasta septiembre de 2014 la masa monetaria MM2 había aumentado 35,13%, a partir de ese mes pega un salto hasta llegar a 62,39% en noviembre de 2014. Casi el doble.

Y un mes después, en octubre, el dólar negro, o cucuteño, pega un salto estratosférico, desde el 64,91% de aumento que llevaba hasta la fecha (como si fuera poco), a 147% en noviembre. Más del doble. Parece fuera de toda proporción. ¿Qué estaba sucediendo?

Lo que podríamos llamar, parafraseando una expresión de cuando los alumnos eran aplazados en los exámenes finales de julio: nos vemos en septiembre.

Ya en agosto 2014, el aumento en el índice de escasez de Datanálisis llegó a 84,21% comparado con el de noviembre del 2013. Un mes más tarde, vimos cómo se aceleró la puesta en circulación de dinero (MM2). Y…

 

El petróleo, siempre el petróleo

Caen los precios del petróleo. Hasta septiembre bajaban suavemente. Pero de pronto la cesta venezolana cayó de $89,27 en ese mes, a $75,57 el barril en noviembre del 2014.

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Y la deuda externa

Pero también sucedió que en octubre el servicio de la deuda externa llegó a los cielos con respecto a los otros meses, debido al vencimiento del bono Global 2014, una emisión de 1.500 millones, más los cupones y los intereses de otros bonos de la República, para un total de 2.180 millones de dólares. Esta variable está graficada de acuerdo a los pagos que se realizaron mes a mes, y no de acuerdo a su incremento porcentual.

 

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Es la conjunción de estos varios factores, todos alrededor del mes de septiembre, es decir, entre agosto y octubre: aumento de la liquidez en bolívares, aumento de la inflación, de la escasez, escasez de divisas por la disfunción del sistema de asignaciones oficial y por los compromisos de la deuda pública externa, más la caída de los precios del petróleo, lo que presiona sobre el pequeño mercado paralelo de divisas, sin regulación, y expuesto a manipulaciones de todo tipo. Si es una conspiración, la mayor parte de los elementos está en manos del gobierno.

La verdad, es que volvió a raspar en septiembre.

Pero nosotros estamos en la cola del Central Madeirense y tenemos que ver qué inventamos. En una próxima entrega nos ocuparemos de lo que pudiera hacerse para el 2015, dadas las premisas sentadas por 2014. A ver si tenemos un chance de adelantarnos a los hechos, en lugar de andar corriendo a trompicones tras ellos y poniendo parches.