Hospitales en Venezuela: sin servicios básicos ni insumos

Médicos por la Salud, una organización no gubernamental dedicada a denunciar las irregularidades y las situaciones en todos los hospitales del país, explicó que los apagones nacionales afectaron considerablemente la capacidad de operación de los centros médicos

78% de los hospitales en Venezuela denunciaron fallas en el suministro de agua durante 2019, mientras que 63% denunció intermitencia en el servicio de energía eléctrica, informó la organización Médicos por la Salud en su Encuesta Nacional de Hospitales 2019.

Médicos por la Salud es una organización no gubernamental avalada y reconocida por la Asamblea Nacional, la Academia Nacional de la Medicina, la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, la Sociedad Venezolana de Cardiología y la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura.

El documento recién publicado refleja la crisis hospitalaria del país, basándose en los centros de atención médica más importantes del territorio nacional.

Sin servicios básicos no hay atención

La mayoría (70%) reportó intermitencia en el suministro de agua, y aseguraron que reciben agua una o dos veces a la semana. 20% denunció que no tienen agua en ningún momento de la semana y solo 9% de los hospitales aseguró contar con el servicio de forma regular y continua.

Explicaron que, entre marzo y abril, hubo un mayor deterioro en el suministro de agua. Durante esos meses ocurrieron las fallas eléctricas que dejaron sin energía a la mayoría del país por más tres días consecutivos.

Durante 2019, los hospitales de Venezuela reportaron fallas en el servicio eléctrico. En promedio, 63% de los hospitales que formaron parte de la encuesta denunciaron que no cuentan con un servicio estable de energía.

Según el monitoreo hecho para la Encuesta Nacional de Hospitales, durante marzo no hubo luz por un total de 507 horas en estos centros de asistencia médica. Solo durante los apagones nacionales se registraron 26 muertes que son adjudicables a la falta de energía eléctrica.

“Mientras que nuestros hospitales no tengan agua y luz, todos los días, a toda hora, el servicio que podrán ofrecer a los pacientes seguirá siendo deficiente”, asegura el informe. Agregaron que estos datos de fallas en los servicios públicos sirven para comparar y entender cómo afectan, de forma general, al país.

La crisis migratoria vacía las emergencias

La Encuesta Nacional de Hospitales también estudió el capital humano en los hospitales, donde aseguraron que la crisis migratoria impactó considerablemente al sector de la salud. Médicos y enfermeras disminuyeron sus operaciones durante los apagones nacionales, el punto más crítico de la situación durante 2019.

Indicaron que, en promedio, 23,15 médicos atienden las áreas de emergencia en los hospitales del país. La distribución es así: por cada 10 médicos de guardia, 4,7 son residentes o rurales, 3,5 son médicos especialistas y 1,7 Médicos Integrales Comunitarios (MIC).

Demostraron que, durante 2019, el número de médicos en las emergencias de los hospitales del país disminuyó aproximadamente 10%. Especificaron que los médicos especialistas y los MIC lideraron las estadísticas.

Las enfermeras tampoco escapan a estos números. En promedio son 20,3 enfermeras las que trabajan en las emergencias durante el turno diurno. Se distribuyen en 14,2 enfermeras profesionales y 6,1 enfermeras auxiliares.

El número de enfermeras auxiliares presenta una tendencia a disminuir paulatinamente con un valor cercano a 24% en un año.

Describieron que la disminución del capital humano no es alarmante en las áreas críticas de los hospitales, pero ven con cierta preocupación la renuncia de tantos enfermeros y médicos.

Aseguraron que las áreas críticas siguen contando con una cantidad razonable de personal porque se descartan otros servicios menos prioritarios. De hecho, las unidades de terapia intensiva disminuyeron su operatividad durante 2019.

Trabajando con lo que queda

Las unidades de terapia intensiva, tanto adultas como pediátricas, también sufrieron los estragos de la crisis general que azotó al país. Entre 10 y 20% de las unidades estuvieron cerradas, entre 65% y 70% estuvieron abiertas y entre 10 y 15% funcionaron de forma intermitente.

Durante marzo, abril y mayo la intermitencia en la operatividad de las unidades de terapia intensiva alcanzó 75%. El mismo período en que se intensificaron los apagones en el territorio nacional.

Lo mismo ocurrió con los pabellones -salas de operación-, donde 51% quedaron inoperativas. Las camas médicas tampoco escaparon de esta tendencia: disminuyeron en 44% la cantidad de camas operativas. Sin embargo, muchas de las camas fueron reubicadas en áreas de emergencia, sacrificando las salas generales de hospitalización.

El desabastecimiento también golpeó directamente a los hospitales de Venezuela, a pesar de lo complicado que es categorizar los insumos. Para las estadísticas de abastecimiento, la Encuesta Nacional de Hospitales toma en cuenta herramientas básicas como antihipertensivos, insulina, morfina, yelco, oxígeno o desfibriladores; y si son utilizadas en emergencia o en pabellón.

Las salas de emergencia sufrieron 49% de desabastecimiento durante 2019, mientras que en pabellones cerró en 32,5%. La situación se agudizó a partir del segundo semestre del año, pero a principios de año los números mostraron mejorías gracias a la entrada de la ayuda humanitaria, específicamente con los kits de emergencias (IEHK).

Los hospitales bajo administración estadal presentaron un desabastecimiento de 71%, los adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Salud 62%, los hospitales militares 42% y los administrados por el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS) 27,1%.

Morir: casi inevitable en un hospital venezolano

Los estados fronterizos, como Amazonas y Bolívar al sur de Venezuela o Táchira y Zulia al suroeste, tienen los peores registros, con mayores denuncias de escasez y desabastecimiento de insumos médicos.

Además, en esos estados los servicios públicos son intermitentes y afectan el perfecto funcionamiento de un centro de atención médica. La disminución y deterioro en las unidades de diagnóstico, que rondan 50% de inoperatividad, afectan las oportunidades de sobrevivir a algunos pacientes de emergencias.

Los registros de la Encuesta Nacional de Hospitales 2019 señalan que 1,2 personas fallecen por problemas cardiovasculares semanalmente, mientras que 1,05 mueren por trauma en el mismo tiempo.

Aseguran que en un entorno normal, donde haya disponibilidad de recursos y medicamentos, estos números no serían iguales. Lamentan que la mayoría de las muertes son ocasionadas por la falta de medicamentos, mientras que la segunda razón es la falta de equipos apropiados.

Las organizaciones que trabajaron en esta Encuesta Nacional de Hospitales 2019 consideran que la única solución al crítico estado en que se encuentran los centros de salud venezolanos es diseñar un plan que presente soluciones reales y sostenibles en el tiempo.

Concluyen que no basta con reconocer la labor de médicos y enfermeras del país, sino que es necesario generar alarma con el fin de promover la búsqueda de soluciones a la situación que viven los hospitales del país.