Invertir en mercado del arte es un buen negocio, no solo para ricos y famosos

• En Venezuela, la oferta de obras valiosas en venta aumentó con las olas migratorias • Pintura de Arturo Michelena lleva el récord en subastas de artistas venezolanos: US$1.352.000 • El economista Urbi Garay, director de investigaciones del IESA, desarrolló un índice para valorar piezas artísticas

Invertir en mercado del arte es un buen negocio, no solo para ricos y famosos

Ya pasaron los tiempos en los que solo inversionistas ricos y famosos invertían en arte para decorar sus paredes, o entraban a subastas de pinturas y esculturas para especular con estos activos. También hasta algunos afortunados venezolanos que migran pueden participar en este negocio y con el Reverón o el Jacobo Borges que heredaron de la abuela podrían financiar hasta su traslado a Europa o a Estados Unidos.

Y los que decidieron quedarse e invertir sus capitales en Venezuela podrían poner en marcha su proyecto empresarial con la venta de una joya artística que acaso encuentren olvidada en un cuarto de la casa.

El mercado del arte en Venezuela representa oportunidades de negocios e inversión interesantes para los conocedores del tema, los coleccionistas y cualquier persona capaz de hacer negocios bien analizados y sin improvisaciones. En esta nota exploremos juntos algunas de ellas.

Récord para El Niño Enfermo

La obra de arte venezolana vendida a un precio más alto es El Niño Enfermo, un cuadro al óleo pintado por Arturo Michelena en París en 1887 y que se encontraba en Estados Unidos desde 1926. Sotheby´s subastó esa pintura en Nueva York en 2004 por 1,352 millones de dólares y ese monto incluye la comisión pagada por el comprador.

Esa cifra es pequeña si se le compara con el récord mundial en subastas de arte, que corresponde a la obra Salvatori Mundi, de Leonardo Da Vinci, y que fue vendida por Christies en el año 2017 por $450,312 millones dólares.

El economista Urbi Garay, doctor en Finanzas de la Universidad de Massachusetts y director de investigaciones del IESA, desarrolló un índice que permite valorar obras de arte y que presentó esta semana, durante el webinar “El arte como inversión”, dictado por el profesor con el respaldo del IESA y por VenAmcham (la Venezuelan American Chamber of Commerce VACC).

En total 5.961 obras analizadas

Garay desarrolló el índice a hizo a partir de la evaluación de 5.961 obras bidimensionales de 69 artistas plásticos venezolanos, vendidas en subastas entre 1969 y 2014. Los artistas que fueron incluidos debían tener al menos 30 obras subastadas hasta ese momento.

Para evaluar y darle una valoración a las joyas artísticas, el índice toma en cuenta múltiples factores, entre ellos el autor, edad del autor, tipo de expresión artística, tema, materiales usados para el desarrollo de la pieza, si está fechada o no, si está firmada o no, contrastes de colores, magnitudes y tamaños, si ha sido premiada o no, si la obra ha sido presentada o no en publicaciones especializadas y técnicas usadas para su creación.

Al cruzar los datos a partir de la puntuación dada a cada indicador, se obtuvo un coeficiente que permite ponderar con una metodología científica cada obra de arte y del análisis de esos datos se derivaron interesantes conclusiones.

El óleo cotiza más

Por ejemplo, el impacto que tienen sobre los precios ciertas características de cada obra.

De acuerdo con el índice, las pinturas evaluadas hechas en óleo valen 222% que las otras.

“Si una obra está firmada por el artista vale 31% más y si está fechada vale 18% más. También suelen valer más los auto retratos y las naturalezas muertas de nuestros pintores”, explicó Garay.

Las obras de los maestros del arte cinético venezolano que mejor se venden son las de los años 60 en el siglo 20, que fue el momento de auge de esa expresión artística moderna. Las piezas de Cruz Diez o Soto hechas durante el siglo 21, tienen una valoración menor que las que tienen las de su primera etapa creativa.

“En el mercado del arte hay interesantes oportunidades de inversión a largo plazo. A diferencia del mercado bursátil, es un mercado ilíquido y que no tiene tanta información disponible para tomar decisiones, pero las personas que se informan bien y analicen bien los riesgos y oportunidades de cada caso pueden obtener resultados muy positivos”, destaca el doctor en Finanzas.

Jesús Soto

El maestro Jesús Soto ante una de sus grandes obras escultóricas.

Precios y subastas

En la crisis financiera del 2008 y 2009, mientras los valores de las acciones en el mercado bursátil cayeron en picada (Standard & Poor’s cayó 500%, por ejemplo), los valores del mercado del arte se mantuvieron más estables.

De acuerdo con el portal DevianArt, la artista venezolana pop Marisol también recibió 912.000 dólares en 2005 por su obra La fiesta, en una puja de Sotheby’s. La pieza es un conjunto de 15 esculturas en gran formato que pertenecía a una colección privada en Estados Unidos.

El Paisaje de Macuto, de Armando Reverón, fue vendido por 529.000 dólares en 2007. Jesús Soto obtuvo 481.000 dólares por su Trois Colonnes Blanches y 419.000 dólares por Vibración.

Alejandro Otero, por su parte, consiguió 409.000 dólares con su Colorismo 69, “una obra que desapareció de Venezuela en los años 60”, según DevianArt.

Galerías en internet

Los precios de venta en subastas obtenidos por Francisco Nárvaez (266.500 dólares por La Eva), Carlos Cruz-Diez (254.500 dólares por Fisicromía), Manuel Cabré (148.750 dólares por Vista del valle de Caracas desde el Calvario) y Juan Pedro López (140.000 dólares por La Virgen, Reina y Pastora de la Iglesia), también han sido buenos.

Y ya no tienes que gastarte millones de dólares para comprar una obra de arte original. Y tampoco son sólo las obras de artistas de renombre las que más venden en el siglo 21. Cada vez hay más ferias de arte y galerías online, lo que significa que los nuevos artistas son capaces de llegar a los compradores más allá de sus países de origen.

Comisiones e impuestos

Las comisiones que se pagan en el mercado del arte suelen ser superiores a las que se pagan a los intermediarios para invertir en el mercado bursátil.

Y si de sacar una obra de un país a otro se trata, los costos también suelen ser importantes y en muchos países hay restricciones grandes para este tipo de cosas.

En México, por citar un caso latinoamericano, las obras de Frida Kahlo no se pueden sacar del país. En Venezuela, hay limitaciones de este tipo con obras de Reverón y otros.

Pero si un venezolano compra hoy un cuadro o una escultura en Caracas aprovechando las buenas oportunidades de inversión disponibles, debido a que obras valiosas se están vendiendo a precios de “gallina flaca” por las fuertes olas migratorias de los últimos años (al igual que pasa en el mercado inmobiliario con las casas o apartamentos), para sacarla del país y negociarla afuera o simplemente mudarla a su nueva residencia, por lo general debe pagar impuestos y comisiones altas por su movilización, tanto en Venezuela como en el país destino.

Ventas repetidas

Otro modelo que se usa para estimar precios de obras de arte es el de las ventas repetidas.

Si una obra ya ha sido vendida en varias ocasiones, pues a partir de la evolución de sus precios se puede obtener un mejor número para su siguiente exposición comercial.

La obra Dibujo Sin Papel, de la escultora venezolana nacida en Hamburgo Gertrud Goldschmidt (Gego), por ejemplo, se vendió en 75.000 dólares en 2004, pero 11 años después se vendió en 702.000 dólares. Así que esa tendencia sugiere un camino potencial al próximo oferente.

Gecor, arte venezolano

Playa Araya. 1955. Guache sobre papel. 40 x 55,9 cm. Foto Reinaldo Armas Ponce, Archivo Fundación Gego.

Arte cinético en alza

Las obras de artistas venezolanos han bajado de precio en los últimos años, con algunas excepciones, como las de los maestros del cinetismo. La crisis económica nacional, la devaluación del bolívar, la recesión venezolana acumulada entre 2014 y 2021, las fuertes olas migratorias de los últimos años y también la pandemia covid 19 y la crisis económica global que vino tras allá, han tenido que ver con eso.

Garay no precisó el tamaño de esa caída de precios, porque el índice revela tendencias muy diversas como para sacar promedios. Mientras las obras de cinetistas aumentaron de precio, por ejemplo, otras categorías perdieron hasta 60% de su valor.

El contraste de colores es otra variable que incide en el precio de una obra de arte en forma clara.

“El público que compra arte paga 10% más por las obras con colores contrastados”, precisó el economista.

Ahora también hay un boom con artistas femeninos. Pinturas y esculturas creadas por mujeres han ganado valor en los últimos años, como no había ocurrido antes. Así que allí también hay oportunidades de negocios e inversión a considerar.

El arte que no se toca

En cuanto a las nuevas tendencias, también vale la pena hablar de los objetos digitales coleccionables y esos NFT (Non Fungible Token) que se han hecho tan famosos últimamente.

Un collage de 5.000 imágenes creadas desde 2007 e integradas por Beelpe fue vendido por 69,3 millones de dólares, lo que le convirtió en el tercer artista vivo más caro del mundo, detrás de Jeff Koons y David Hockney. Sí, casi 70 millones de dólares por un archivo JPG.

 

Beeple

Beeple, como es conocido Mike Winkelmann, es un artista digital, diseñador gráfico y animador estadounidese que se convirtió en uno de los artistas vivos más caros de la actualidad. Foto: Beeple.

Después de leer algo como esto, es difícil no concluir que el mundo de las artes es definitivamente un mundo de oportunidades, siempre y cuando consigas el público adecuado para tus ventas.

Para tener éxito en el mercado del arte es importante buscar asesoría y hacer la tarea para informarse lo mejor posible sobre cada oportunidad de inversión.

“En Venezuela hay un inventario enorme en venta y a precios bajos. En los últimos años ya se estabilizó este mercado y ahora hay una ligera recuperación”, concluye Garay. Así que, desde su perspectiva, es buen momento para invertir.

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