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Jardín Botánico, un pulmón caraqueño que sobrevive por el corazón de su gente

Inseguridad, falta de agua y electricidad y un presupuesto insuficiente son algunos de los retos que enfrenta este patrimonio de la humanidad.

A simple vista el Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela es un reflejo del país, en mal estado, marrón por la sequía y sometido a serios problemas. Sin embargo, al ir más allá de lo evidente, este espacio es otro ejemplo de la resiliencia de los venezolanos que, en este caso, se empeñan en mantener este patrimonio de la humanidad.

Junto al cerro Ávila, el Jardín Botánico es el segundo pulmón natural de Caracas. El espacio, fuente de frescor y oxígeno para la ciudad es otra víctima de la crisis política y económica de Venezuela. Ha sido robado, violentado, maltratado y, sin embargo, aún un grupo de empecinados luchan por su sobrevivencia.

La pregunta que se hace Mauricio Krivoy, director del lugar, es la misma que se hacen todos los amantes de ese espacio: ¿Cómo se tiene un jardín botánico sin agua y sin luz?

La crisis

Los factores de la decadencia del jardín son múltiples y comprenden, entre otras cosas, a la falta de servicios básicos –agua y electricidad– , seguridad, burocracia, cambios de administración y falta de inversión.

Sin embargo la principal razón que señalan los trabajadores es el retiro de las instalaciones de la Guardia Nacional en 2017.

El Jardín Botánico funcionaba como una fundación, donde estaban la UCV y algunos ministerios. La fundación estuvo activa hasta 2013 y en 2014 el gobierno pasó todo el Jardín Botánico a la Universidad Central de Venezuela. Empezó en esta época uno de los problemas que hoy afectan el jardín, el paso de nóminas y partidas económicas de una institución a otra con sus consecuentes quejas de los trabajadores que fueron a sus sindicatos.

Además se plantea uno de los problemas de fondo, cómo mantener el Jardín Botánico. En 2017 se retiró a la Guardia Nacional que estaba en las instalaciones, por razones que no se indican, pero coinciden, al igual que en 2014, con la salida del contingente de militares para controlar el orden público durante las protestas de esos años. Comenzó así una ola de saqueos y destrucción en las instalaciones. EE-JARDIN-BOTANICO-15.04.19-OMARL-8 “El personal no se quería arriesgar a entrar, ellos cumplían su horario pero se quedaban sentados en la puerta. Nadie entraba al instituto por miedo a la seguridad personal”, señaló Krivoy.

Todo lo robaron

Describió el desastre que causó la inseguridad en estos espacios que sirvieron por mucho tiempo de lugar de recreación de los caraqueños. “Todo fue robado: el sistema eléctrico, el cableado de cobre, los tableros, las luces, lámparas, 64 equipos de aire acondicionado, 60 cámaras de seguridad, todos los sistemas de computación y los racks, hasta 6 vehículos completamente desmantelados -3 camionetas, 1 camión de plataforma, 1 camión cisterna y un mini shovel-, solo quedaron los chasis”.

“No fue lo único que robaron, no había ni un tubo, ni una palita, todo fue robado”, dijo. El crimen en el lugar llegó a tal nivel que incluso el cuartel para 40 soldados fue desmantelado en su totalidad, hasta el techo y las paredes fueron robadas, sólo quedaron las placas.

El desastre político, económico y social del país, también causó que muchos investigadores hayan emigrado y que especialistas internacionales ya no vengan a hacer sus trabajos. Muchos lugares como, la biblioteca, el herbario y el vivero August Braun fueron robados y vandalizados por delincuentes que en algunos casos simplemente se encargaron de matar a las plantas. EE-JARDIN-BOTANICO-15.04.19-OMARL-6

Gran esfuerzo

Este fue el panorama que recibió el directivo en 2018. La situación venía deteriorándose desde hace algún tiempo. Fue en 2013 cuando se redujo por primera vez el contingente de soldados. Pero ahora hay 8 guardias nacionales que protegen el área visitable del jardín y con ello han disminuido los robos.

La  llegada de los militares también planteó un reto pues no vinieron apertrechados para hacer un campamento, sino que fue la directiva del jardín la que debió conseguir alimentación, literas, colchones, planta eléctrica.

“Fue un esfuerzo brutal, para encargarse de ellos, fue el grupo Atahualpa quien nos ayudó con esto, al igual que me prestan un camión cada tantos días para recoger hojas, escombros y basura. Por eso es que esto está relativamente limpio”, afirmó Krivoy.

Solo maleza

Cuando Krivoy entró al Jardín con su nuevo cargo en 2018, siempre había estado ligado al parque, pero como donante y aficionado a las palmas sólo vio desolación. Los cactus y el área xerofítica estaban bajo dos metros de maleza, además de contar 60 chaguaramos muertos. EE-JardinBotanico-AlejandroCremades (5 of 5) Un contraste a la realidad de la década de 1980 cuando el parque era el que tenía más especies en América del Sur y en 1994 época de apogeo del jardín había cerca de 2500 especies, hoy hay un poco más de 1500.

“Tuvimos la colección de palmas más grande de América con más de 300 especies. Según el censo que se hizo antes de todo este desastre en 2017, llegamos a tener 204 especies. Pero perdimos 10 a 12 especies, por lo que hoy estamos por debajo de 200 solo en palmas. Solo en palmas hemos perdido más de 100 especies”, indicó este experto en palmas.

Los postes eléctricos fueron arrancados y robados, poco podía hacer, todo estaba destruido. El presupuesto asignado por la UCV, tras los trámites burocráticos y el cambio de moneda para poder tener algo en moneda dura fue solo de 6 dólares, aún con todas las limitaciones ejecutó obras.

Donaciones

Este año el presupuesto está asignado, y Krivoy reconoce que es difícil trabajar en la coyuntura actual. “Se tienen que cumplir con una cantidad de requisitos y ajustarse a la norma, cada partida es estrictamente revisada y debe mantenerse cada partida limpieza, computación, papelería cada una para lo asignado, no se puede cubrir imprevistos o guardar plata de una partida para otros trabajos”.

Sin embargo, el equipo empezó a buscar ayuda de privados y recibió también colaboración del ministerio de Ecosocialismo que en ocasiones envío reos para trabajar en el lugar. “Hemos recibido donaciones, carretillas, picos, palas, desmalezadoras, motosierras, pero ya pasamos esa fase de quejas, de decir que todo estaba destruido y devastado, eso espantaba a la gente”, señaló.EE-JardinBotanico-AlejandroCremades (8 of 5) Yaroslavi Espinoza, jefa de investigación del centro de investigación y desarrollo del Instituto Experimental Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela, indicó que 50% de las especies se han perdido y si bien en 2013 empezaron a desaparecer especies, ahora es cuando se está más crítico.

Los problemas

El Estado actual del lugar es, aunque luzca ruinoso, mucho mejor que lo que estaba en 2018. El Estado ha brindado algunas ayudas espasmódicas, pero es realmente producto de esfuerzos individuales, de donaciones privadas y de apoyos puntuales.

Uno de los problemas que más le preocupa a Krivoy es la carencia de servicios básicos, en especial el agua. “Aquí hace falta hasta los servicios básicos, no hay baños o cafetín, ¿Quién va a agarrar una concesión sin agua ni luz? El Jardín cuenta con 70 hectáreas, 60 no visitables y 10 que son abiertas al público».

Tiene dos grandes tanques de agua de más de 3.5 millones de litros de agua, más que una piscina olímpica, sin embargo el lugar está seco. Krivoy afirmó: “El llenado de esos tanques depende de unas bombas que están en Medicina Tropical, del otro lado de la UCV, y el manejo de esas bombas dependen a su vez del Hospital Universitario, que no tiene agua”.

Continuó: “¿Qué ha pasado en el último año? La historia es una secuencia de  averías de tuberías de agua en el lado de Los Chaguaramos, después, cuando había agua fallaron las bombas de agua. Esos fueron otros meses de reparación, y ahora varios meses está dañado un transformador que alimenta a esas bombas. Ahora no hay transformador”.

Resiliencia

Sin embargo, la resiliencia es clave para todos los trabajadores que se empeñan en ver reverdecer este espacio, como en todas las crisis se aplica la creatividad y se buscan oportunidades. EE-JardinBotanico-AlejandroCremades (7 of 5) “En agosto de 2018 hubo una reunión muy importante, del Jardín Botánico, el Hospital Universitario, Mantenimiento de la UCV, con Hidrocapital para revisar la estructura y los planos de las instalaciones. Allí vimos que en Transporte se cruza el Tuy I que es el que alimenta la UCV, de baja presión y bajo volumen, con el Tuy III. Con hacer un bypass, se le mete presión del Tuy III al Tuy I y toda la Universidad, más el Jardín Botánico puede tener agua”, dijo.

“Se hizo un trabajo parcial, si la presión sube a 60 libras, se llenan ambos tanques sin bombas. Algo que sería ideal, es un proyecto enorme que llega tras reuniones, cartas y muchas llamadas”, dijo y además afirmó que se logró una acometida de electricidad desde Plaza Venezuela tras el robo de cables de cobre.

Una joya histórica y botánica

A pesar de su deterioro es bastante notorio el esfuerzo que se sigue haciendo por volver a los estándares previos. El Jardín Botánico también está conformado por el Herbario Nacional de Venezuela y la Biblioteca Henri Pittier.

En ella, explicó Espinoza, hay muestras invaluables que datan de 1804 como las investigaciones de Alejandro Humboldt y Aimé Bonpland.

El herbario nacional son plantas disecadas que necesitan una humedad y temperatura determinada, contienen casi medio millón de muestras botánicas, para mantenerse preservadas y no ser alimento de insectos.

Este herbario cuenta con 7.000 muestras tipo archivadas, eso significa que son especies que se descubrieron, entre ellas las de Pittier, donde también está su escritorio y biblioteca de más de 150 años.

Con los robos de equipos de aires acondicionados y sin electricidad, la solución que halló el equipo que protege al jardín fue poner las muestras en bolsas plásticas, carpetas y pastillas de naftalina. EE-JardinBotanico-AlejandroCremades (1 of 3)

Renovado

El espacio del herbario es un enorme salón de más de 50 metros, que tiene centenas de armarios con muestras botánicas. Incluso hay muestras de madera y de cortezas de árboles.

“Esto estuvo destruido, saqueado y reventado, en esa estructura se llevaron todos los aires acondicionados. Para hacer el robo se requiere mucho tiempo”, dijo Krivoy.

«Afortunadamente tenemos todas las muestras protegidas, aquí hay un coquito que desaparecería todo el herbario en una noche. En este herbario hay muestras de Pittier, este trabajo se hizo gracias a diversas donaciones entre ellas las del consulado de Costa Rica con materiales”, afirmó.

Recalcó, además, la importancia de los trabajos hechos en el Jardín Botánico desde su creación en 1958. “Esto es más que un jardín, tiene investigación, tiene biblioteca, tiene cursos.

El esfuerzo en un año ha sido titánico. La gente se motiva al venir y siempre quiere colaborar, nos deja algo que se necesita, aunque sea un lápiz, hojas blancas, eso ayuda y es bienvenido”, aseguró Krivoy quien agregó que tanto el jardín como la biblioteca y el herbario se han recuperado gracias a los esfuerzos individuales.

Nosotros tenemos aquí archivados 450.000 muestras botánicas, más de 200.000 descripciones de especies que estaban en disco duros de computadoras dañadas, la Fundación Alesco nos ayudó, se recuperó esa información y se está colgando en la red.

Eso no está perdido, además se están escaneando las imágenes. La biblioteca también se ha enriquecido con muchos títulos y en el último año centenares de libros han pasado a engrosar sus estantes. EE-JardinBotanico-AlejandroCremades (3 of 3)

Obras únicas

Otra joya del lugar es la obra arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva que, al igual que otros espacios de la UCV, son reconocidos como únicos en el mundo. La infraestructura del lugar se vio afectada por la inseguridad pero gracias a donaciones de pintura y mastique fueron recuperadas.

«Hace un año esto, venir aquí, le daba miedo a la gente y dijeron para hacer una reunión con el director, muchos se preguntaban dónde se haría y dije que en el instituto como acto simbólico. La retoma ante el vandalismo, el cochinero, el desorden.

Encontramos ropa interior, pantalones tirados, botellas, todo destruido. Este espacio fue rescatado en base a la ayuda de jefes de investigación y a donaciones de privados”, manifestó Krivoy.

En el edificio, además de obras artísticas como la de Narváez, está un auditorio que es un sitio muy pedido por la gente. “Llegué a dar clases aquí de neurocirugía y de botánica y de estar disponible serviría para generar ingresos para la Universidad. El espacio se puede alquilar para presentaciones y conferencias”.

Ayuda internacional

La apuesta de los trabajadores es mejorar los espacios pero ¿cuánto cuesta recuperar el parque? Tras un suspiro y tragar grueso, Krivoy contestó: “A la idea que quiero llevarlo, hay que pedir ayuda internacional. Se está creando la asociación civil ‘Amigos del Jardín Botánico’  y un grupo de profesionales ayudan con el proceso, por cierto, uno de los abogados que colabora con la iniciativa se llama Emilio Pittier, bisnieto de Henri Pittier, creador del herbario y el lugar donde está su escritorio y biblioteca”.

El próximo paso que se plantea el directivo es contactar a profesionales egresados de la UCV, abrir un concurso al exterior para dar ideas para el Jardín Botánico, y a partir de eso buscar financiamiento en los organismos internacionales. Jardin Botanico La mayoría de las especies perdidas, por no decir todas, son recuperables. Incluso hay convenios firmados con varios centros botánicos para intercambiar investigadores y posiblemente especies. Incluso con el Real Jardín Botánico de Madrid, donde hay obras de Humboldt, hay posibilidad de obtener dibujos hechos en acuarela por los conquistadores en 1500, para incluirla entre la bibliografía de la biblioteca y tenerla la página web.

Por recuperar

Uno de los problemas que enfrenta también es la reforestación que es imposible de hacer sin agua. “Alguien que me explique… ¿cómo se tiene un jardín botánico sin agua? Lo puedo volver a poner tope, pero ¿cómo vive una planta sin agua? Las especies que he traído se perdieron, es por eso que primero debo garantizar estos servicios para poder avanzar”.

De todas formas el trabajo no se detiene y siguen incorporando algunas especies de plantas como cicacias, palmas y bambúes.

“Solamente con agua y con electricidad pudiéramos mejorarlo, no pido otra donación. El jardín, solo con agua, lo recuperamos. Muchas de esas especies que se han perdido tienen reposición aquí. Esas semillas salieron a otros lados y muchas pueden volver”, dijo el neurocirujano quien afirmó que cuenta con la experticia de dendrólogos –especialistas en árboles- y de personal muy capacitado. EE-JARDIN-BOTANICO-15.04.19-OMARL-17 Krivoy dio por ejemplo una de las investigaciones hechas por algunos expertos en líquenes.

“Se hizo una investigación sobre la diferencia de los líquenes en la reja de la autopista, y los de la montaña y logramos a través de un trabajo sencillo, hecho aquí, una buena investigación en la que vimos como los primeros toleran la contaminación de la autopista y los segundos no.

De eso se trata de retomar las investigaciones”. Se sigue trabajando, en 2018 tres investigadoras lograron su doctorado, cada uno de ellos hacen sus investigaciones por su lado. Se trata de hacer un levantamiento de muestras de palmas de El Ávila.

Más que un jardín, una casa

Krivoy afirmó reiteradamente que no desea “tener presupuesto” sino donaciones, obra hecha porque es mejor la acción. Mostró varios proyectos como los “Huertos para la vida” que realizan junto a Jardines Topotepuy y Fernando Jáuregui de Ecoprácticas.

Se han llevado a niños de Fe y Alegría del cercano barrio San Agustín del Sur para que hagan suyo el jardín y tengan sentido de pertenencia del lugar, para que lo ayuden a cuidar. De igual forma grupos religiosos, de yoga y asociaciones como las de orquídeas se reúnen en el lugar.

“Hemos tenido colaboración con la Asociación Venezolana de Xerofíticas que han venido a hacer charlas. La idea es apoyar a las distintas sociedades, la de orquídeas, la xerofítica, incluso investigaciones de cacao, con sus respectivos laboratorios, para que siempre colaboren y sientan también que esta es su casa, pero para ello si necesitamos electricidad”.

El director hizo un llamado a que todos los ciudadanos apoyen desde su experticia. “Los ingenieros eléctricos nos pueden ayudar en revisar transformadores gigantes, a pasar ciertos cables. Eso es un aporte”.

Krivoy afirmó que ante la devaluación de la moneda, las trabas burocráticas y otros problemas, se prefiere la donación de la obra ejecutada que el dinero, como un pozo para el parque o acometidas eléctricas. “Esto le pasó a muchos otros directores que recibían donaciones pero al hacerlo solo veían que el dinero se devaluaba. Esto pasaba varios años atrás y no había hiperinflación”.

Sin embargo Krivoy, investigadores, jefes de obra, trabajadores administrativos y obreros luchan porque el lugar, que alguna vez se le llamó pérdida total, prospere. Son como una palma que está en el parque, seca en casi su totalidad, pero tiene una hoja verde y, gracias a ella, con la lluvia volverá a reverdecer.

Jardin Botanico Mario Gabaldon 2

Foto de archivo del Jardín Botánico

Sociedad de huérfanos

La diáspora ha convertido a Venezuela en una sociedad de solitarios. Ricardo Adrianza invita, desde su experiencia, a hacer de nuestra existencia un mundo más real, aterrizar objetivos y disfrutar del único momento importante: el aquí, el hoy, el ahora