Jeska Lee Ruiz: "La radio sigue teniendo un poder súper potente"

Jeska es comunicadora social, actriz, locutora y modelo de amplia trayectoria en cine, teatro y televisión. De lunes a viernes, de cinco a siete de la noche, se le puede escuchar junto a Junior Show y Oriana García, en su programa Digital Radio Show, en la Cadena Digital FM

Jeska Lee Ruiz: "La radio sigue teniendo un poder súper potente"

Quizás la reconozcas de largometrajes como “La virgen negra”, “Reverón”, “Papita, maní, tostón” y “El tercer deseo”, o de obras de teatro como “Macbeth” y “Trans”. Tal vez la hayas escuchado en su programa radial Cuadro a Cuadro por KYS FM, donde trabajó durante siete años. Jeska Lee Ruiz es locutora, modelo y actriz de cine, teatro y televisión; pero antes de iniciar su emocionante recorrido frente a cámaras y micrófonos, se graduó de comunicación social en la Universidad Católica Santa Rosa.

Desde pequeña se interesó por la literatura y las artes escénicas. “Yo era una niña de apartamento, mis pasatiempos eran principalmente el cine, el teatro y los libros”. Ruiz empezó actuando sin formación previa en “La virgen negra”, y se enamoró del oficio. Aunque conocía del medio dada su carrera ypor trabajos en publicidad, decidió que quería estudiar actuación tras su experiencia en esta cinta. “Hay quienes la subestiman, pero la actuación es una profesión seria”.

Recientemente Jeska terminó de rodar tres películas de las cuales aun se desconoce la fecha de estreno: “Tango Bar”, de Gibelys Coronado; “El país más feliz del mundo”, dirigida por Carlos Malavé, con guión del rapero Nigga Sibilino, y “Laura y Tomás”, de Carlos Caridad Montero. Hace casi dos meses también estrenó junto a Junior Show y Oriana García Digital Radio Show, que sale al aire de lunes a viernes, de cinco a siete de la noche, por la Cadena Digital FM a escala nacional. “Mi ambición se podría decir que es ir al día, y hacer lo que me toque hacer de la mejor manera; aunque sí me siento afortunada de estar dedicada a las tres cosas que amo, el cine, la radio y el teatro”.

-¿Cómo surgió tu nuevo programa radial Digital Radio Show?

-Debido a la pandemia, paré por unos meses mi otro programa de radio Cuadro a Cuadro por KYS FM. En ese momento pensaba que no había nada que comunicar, porque el cine estaba cerrado y las películas no se podían estrenar. Pero resulta que el teatro empezó a abrir vía internet, las películas comenzaron a estrenarse por streaming, y bueno, necesitaba encontrar la manera de volver al aire.

Comencé a improvisar desde mi casa: grababa las llamadas y luego hablaba con el operador para que lo montara. En ese interín, me llamó John Fabio Bermúdez, director de Cadena Digital FM, con esta propuesta. El proyecto en el que yo participaría sería como su programa bandera, un show diario a la hora pico de sintonía, y junto a otros dos locutores. Sería difícil, pero bueno, a mí me gustan los retos.

Jeska Lee Ruiz

Digital Radio Show amerita un ritmo galopante, dado que es diario, y en él se discuten tendencias. Es un programa donde se abordan contrastes, y está encabezado por dos mujeres y un hombre. Yo fui escogida por mi posición frente al mundo, porque soy mamá y tengo experiencia tanto en este medio como en la vida en general. La voz masculina es un comediante que da como esos toques jocosos y humorísticos, mientras que la otra chica es más joven, preparada por supuesto, pero digamos que más ligera.

-Dices que supone un reto, ¿en qué medida?

-Tengo que estar al tanto de las noticias diarias, de las que me había apartado un poco por mi salud mental. No solo eso, sino que tengo que estar informada de los temas que van surgiendo para poder opinar. Y son tópicos muy variados. Por ejemplo, si un día toca opinar del reguetón, tengo que hacerlo así no sea muy versada en el tema. Así que me toca leer e investigar muchísimo. Es riesgoso y me saca de mi zona de confort.

Me aterra salirme de contexto, herir susceptibilidades ahora que hay tantas. Todos somos jueces desde nuestra propia perspectiva, aunque lo neguemos. En cierta forma es como retomar el periodismo desde su origen, desde la responsabilidad de lo que dices y darle voz a ciertos grupos de personajes.

Tengo que ser un agente de cambio o de despertar sobre la posición desde la que digo las cosas, y en ese sentido me genera demasiada responsabilidad a escala periodística. No planteo esto desde la soberbia de querer que la gente piense como yo, sino de incitarles a cuestionarlo todo. Siempre hay agua más profunda de lo que parece en la superficie, y por eso hay que informarse antes de emitir un juicio.

-¿A qué público se dirigen y cómo ha sido su respuesta?

-Esta emisora, por el tipo de música que pone, está orientada a un target más juvenil, adulto joven. Pero fíjate algo curioso. Nosotros abrimos con un programa de participación y quienes por lo general nos llaman son personas de mi edad (yo tengo cuarenta y un años) o mayores. Nos llaman mucho abuelos y abuelas, por lo que me doy cuenta de que la emisora es más una radio familiar, que ponen en la casa y la escuchan tanto niños pequeños como viejitos.

El programa tiene poco más de un mes al aire. Es muy nuevo, por lo que todavía estamos engranándonos nosotros, Junior Show, Oriana García y yo, porque venimos de mundos distintos, con mañas distintas. Nos estamos acoplando. Y el público nos está descubriendo. Aun estamos como en esa formación de la identidad. La radio sigue teniendo un poder de penetración súper potente y uno no se da cuenta hasta que abre los canales de comunicación y permite que entren las llamadas de los oyentes.

-¿Sientes que la actuación y la comunicación social se retroalimentan de alguna manera?

-Sí, totalmente. Si nos referimos al nivel técnico, el dominio de la palabra, el contacto con la gente, la empatía, eso te lo da muchísimo la actuación. Vivirlo en carne propia, no solo hablarlo. Cuando eres actor, desarrollas una sensibilidad muy especial para relacionarte con las personas, te adentras en diversas realidades que son sumamente importantes para comunicar. En la comunicación se abordan dramas, polémicas y temas humanos; y desde la actuación se crea una intuición muy especial para ello.

Por otra parte, desde mi profesión puedo entrevistar a colegas que sé que necesitan una voz para exponer su trabajo. Ejerzo la comunicación hablando de lo que más amo hacer. En mi programa en KYS FM constantemente conversaba con actores, productores y directores. También escribo reseñas de cine en algunos diarios y plataformas digitales, por lo que de alguna manera casé mis dos pasiones.

Jeska Lee Ruiz

-¿Cómo fue tu experiencia en las películas “Tango Bar”, “El país más feliz del mundo” y “Laura y Tomás”?

-Maravillosa. No sé cuándo se estrenan. Las tres están en post producción. La que terminé primero fue “Tango Bar”. Le faltarán algunos retoques finales, pero ya debe estar casi lista. De hecho, el guionista hace poco me dijo que la vio junto con algunos actores que estaban en su casa. Lo que pasa con “Tango Bar” es que la directora aun se encuentra en el recorrido internacional con su anterior película, “Dos otoños en París”.

Por su parte, creo que “El país más feliz del mundo” va a cambiar de nombre debido a que descubrimos que hay un filme colombiano que se llama exactamente igual. También está casi lista, aunque le faltan algunos retoques en la mezcla de sonido. Se hablaba de estrenarla este año, pero creo que será para el primer trimestre del próximo.

Y más recientemente terminé “Laura y Tomás”. Este nombre también es provisional. Irónicamente es la más pronta a estrenarse dado que el productor ejecutivo quiere sacarla este año. Para mí, como personaje, fue increíble. Yo interpreto a una madre venezolana, gerente de una de las empresas más grandes del país, que viene de sectores populares, pero es preparada y echada pa’ lante. La experiencia de filmar en un barrio, vivir esa realidad, me hizo darme cuenta de lo privilegiada que soy, aun sin ser rica. Y te puedo decir que en cine este puede ser un personaje que me cambie la vida para bien o para mal.

-El cine venezolano de siempre ha tenido limitaciones de presupuesto y eso se ha acrecentado. ¿Cómo hacer cine con pandemia y crisis económica?

-Como no he entrado a industrias pudientes, no podría compararlo. O sea, sí sé la diferencia de la industria de cine de aquí con la europea, por ejemplo. Pero acá en Venezuela eso varía dependiendo de la producción en la que estés. Con todas las limitaciones ocasionadas por la pandemia, creo que prevaleció la virtud del venezolano de adaptarse a la situación. Nos aferramos a las ventajas y vadeamos los obstáculos.

Todo el equipo cuida de los recursos que tenemos. Aquí en el cine se habla de que el tiempo es dinero. Si son unas horas de rodaje, todos intentamos que ese tiempo valga. Tú también, aunque seas actor, te conviertes como en productor. Todos estamos en esa onda: cada bolívar, cada dólar que se invierte, es de uno también. En ese sentido, el equipo funciona como una familia comprometida con lo que se quiere lograr. Y en tiempos como este, se valora más el que aun haya gente que destine unos fondos para hacer una película.

A veces las noticias hacen parecer que todo es una especie de Jumanji, pero realidad creo que en Venezuela se están haciendo mil cosas bellísimas. Quizás sea algo muy romántico, no lo sé. Hay algunos proyectos tan hermosos que están andando. Con sus dificultades, por supuesto, pero se están logrando. Y a mí eso me inspira. No creo que Venezuela esté dormida, simplemente está pasando por un mal momento.

-¿Qué diferencias encuentras entre trabajar como actriz para el cine, el teatro o la televisión?

-Tiene que ver con los tiempos y la manera de ejecutarse. En teatro es mucho más riguroso el proceso desde que se aborda la actuación, porque no hay cortes ni cámaras, y tú trabajas en 360 grados de ángulo. Cuando se estrena la obra es porque la ejecución está perfecta. Cada función es distinta, claro, porque el público nunca es el mismo y es un elemento que te modifica. Pero conoces el texto, conoces la puesta, y solo falta que te entregues a sentir, dejar que el texto te sorprenda a ti y a la audiencia. Es un momento mágico.

En el cine es diferente. Quizás hay ensayos previos al rodaje, pero se marcan los movimientos en un espacio definido, hay que estar atento a qué cámara servirle la emoción y siempre pendiente de no golpear el micrófono. En ese sentido todo es más metódico. También es un trabajo en equipo: mientras en teatro estás solo en el escenario, en el cine tienes personas contigo fuera de cámara, montando luces o haciendo algún que otro efecto. Las emociones también se minimizan, se contienen, considerablemente en este último. En ese sentido, el cine es más íntimo.

En la televisión todo es más rápido. A veces te entregan un texto quince minutos antes de grabar la escena, y tienes que resolver con el director cómo abordar la escena en ese tiempo. Si bien puedo compararlo con el cine en lo que respecta a la conciencia de equipo, los espacios son más reducidos en set. La emoción en la publicidad no es tan contenida como en el cine. Puedes jugar un poco con la sobreactuación. La publicidad es mucho más pintoresca, como una caricatura.

Jeska Lee Ruiz

-¿Hay algún papel que te haya marcado como persona y actriz?

-Parece mentira, pero se suele minimizar el microteatro. No sé. La gente tiende a pensar que como es micro, toda la producción es minimizada.; y no es así. A mí uno de los personajes que más me marcó fue uno que interpreté justamente en microteatro. La obra se llamaba “Trans” y yo interpreté a un personaje transgénero. Fue un montaje súper energético que desde que estaba ensayándolo, lo sentía muy potente. No lo medí hasta que se probó con el público, sin embargo.

Me transformó a mí como persona porque nunca imaginé que me tocaría interpretar a un personaje como este. Y aunque era un transgénero ya mujer, tenía que conservar mucho de su masculinidad para que fuera verosímil. La gente de verdad salía de esa obra muy impresionada; era como que se le abrían los ojos y yo cobraba una energía muy distinta. También fue bonito dar voz a muchas personas que se identificaban con este personaje desde su lugar de transformación sexual y personal.

-¿Tienes una técnica o método para construir un personaje?

-No. Te voy a hablar desde la sinceridad más profunda y quizás pueda sonarte muy raro esto, pero yo de verdad creo en la magia del oficio. Lo primero que hago cuando tengo que interpretar a un personaje, es creerme la historia. No importa cuál sea o qué tan lejana de mi realidad esté, como es teatro y es cine, todo es posible. Y si a mí me vieron en un personaje, un director que sabe lo que busca, es porque considera que calzo en el papel. Solo está en mí verlo.

Entonces me leo el texto y trato de imaginármelo, como cuando uno lee un libro y es transportado a otro mundo. Veo a ver cómo me conmueve, me duele, y mi trabajo consiste en honrar lo que allí está escrito. Es un tema de confianza. Un director o un dramaturgo me vieron en esto, solo falta que yo también lo sienta.

Eso sin contar en la magia energética que tienen los personajes. Llega un momento en que el personaje es como que te habita. Es decir, tú dejas de ser tú para convertirte en una mujer de ochenta años, por ejemplo. Es cuestión de creerte el cuento. Y la gente que te ve son humanos que saben de lo que vas a hablarle, independientemente de la historia, porque han reído, han llorado, los han humillado, los han amado, los han odiado. La gente piensa que actuar es fingir, pero en realidad actuar es vivir. Por eso es que cuando actúo, juego a ser esa persona. Vivo un drama o una comedia, y la audiencia va a ver a alguien vivir.

De hecho, cuando termino de interpretar a un personaje tengo que volver a encontrarme. A veces cambio de look, me aclaro el pelo, por ejemplo. Eso ayuda.

-¿Hay algún director, artista o dramaturgo con quien te gustaría trabajar?

-Trabajar con Almodóvar sería como un sueño. Él tiene a la mujer como musa y se refiere a tantos temas sensibles, tan cercanos a la figura femenina, que es increíble. Entonces sí, me gustaría ser una chica Almodóvar, con todo el halo de belleza e importancia que tiene el cine español en la voz de ese hombre. Trabajar con Gaspar Noé también sería alucinante. Él tiene un cine tan trasgresor. Sería fantástico.

No sé si es verdad que los teatreros somos muy intensos, pero a mí en lo particular me gustaría interpretar a un personaje de acción. No me gustan mucho las películas de ficción, pero creo que trabajar en una me encantaría. Digo, cómo hacer esas escenas, cómo creerte algo que no está ni cercano a la realidad, como los superpoderes. Alucinaría ser un personaje de Marvel. Sería un reto que asumiría encantada.