Hoy hubo fiesta y devoción en La Candelaria y La Pastora

A las afueras de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria y en la esquina de Amadores, en La Pastora, se reunieron grupos de personas para compartir la alegría por el reconocimiento del médico criollo como nuevo beato de la iglesia católica

Hoy hubo fiesta y devoción en La Candelaria y La Pastora

Temprano en la mañana, Flor Contreras se encontraba junto a sus dos hijos, su esposo y una tía, a las afueras de la iglesia Nuestra Señora de La Candelaria para compartir la alegría colectiva por la beatificación del doctor José Gregorio Hernández.

La familia entera mandó a confeccionar franelas con la estampa del nuevo beato criollo, llevaron un arreglo floral con rosas rojas y girasoles, además de imágenes, velas y velones.

“Yo tenía que estar presente aquí, tenía que venir a agradecerle a José Gregorio Hernández, el haberme curado del covid-19”, dijo Contreras: “Cuando enfermé, mi salud se vio muy complicada, estaba muy mal, le pedí con toda la fe de mi alma y fui sanada”.

A las 10 de la mañana sonaron las campanas y posteriormente se escucharon las notas del Himno Nacional, para indicar a los presentes que ya había comenzado el acto de beatificación en la iglesia del Colegio La Salle.

En la plaza de La Candelaria, las personas no dejaban de agradecer, se contaban unas con otras los milagros que habían recibido.

Irina Ramírez, de 65 años de edad, se encontraba en la plaza abrazando una imagen de José Gregorio Hernández, mientras rezaba y lloraba por la emoción.

“Yo estoy muy feliz, soy paisana de José Gregorio, nací en el pueblo de Isnotú, en el estado Trujillo. Toda mi familia es devota y agradecemos las curaciones de las enfermedades que hemos tenido”, dijo Ramírez.

Matilde Inojosa tenía entre sus manos un ramo de flores que apretaba contra su pecho, mientras rezaba una oración agradeciendo la beatificación. Dice que el nuevo beato le concedió el milagro de salvar a su nieto Luis Manuel: “Al momento de su nacimiento el niño se descompensó, fue necesario internarlo en la sala de cuidados intensivos, pues estaba muy grave. Yo se lo encomendé al doctor José Gregorio Hernández y hoy mi muchacho tiene 30 años, es un hombre sano y con muy buena salud”.

José Gregorio Cairos paseaba orgulloso enseñando el ejemplar de un periódico publicado en el año 1966, en donde se informaban los detalles del accidente del médico de los pobres.

“Este periódico me lo regaló una vecina que sabía que yo soy devoto del doctor José Gregorio Hernández”, dijo: “Lo guardo como un tesoro al lado de varias de sus fotos, estampitas, rosarios y oraciones, en agradecimiento a los favores que me ha realizado en momentos difíciles de mi salud”.

A las 11 de la mañana nuevamente sonaron las campanas de la iglesia para anunciar que ya se había leído la declaración que otorgaba el reconocimiento de beato al médico criollo. La gente comenzó aplaudir, mientras que gritaban “¡viva José Gregorio Hernández!”.

A las afueras de la iglesia fue desvelada una estatua en honor al médico que ya llegó a los altares.

Serenata en La Pastora

Entre tanto, frente al mural del beato ubicado en la esquina de Amadores, en la parroquia La Pastora -lugar donde fue atropellado- los vecinos se reunieron a orar y esperar el anuncio de la beatificación.

Grupos musicales también se presentaron y le dieron una serenata.

En otra de las esquinas fue puesta una imagen de tamaño natural, la cual fue adornada con flores y con una torta para celebrar tan importante ocasión.

Entre los asistentes se encontraba Melvin Mármol, el pintor del famoso mural: “Este día se ha derrochado la fe cristiana en La Pastora, agradecemos y estamos emocionados con la beatificación de Gomito”.

En la cuadra entre las esquinas de Desbarrancados y San Andrés, también en la parroquia La Pastora, un grupo de obreros terminaban los últimos detalles de los trabajos de restauración de la casa donde vivió José Gregorio Hernández, que se espera sea declarada como museo.

En sus alrededores se observan una serie de murales con la imagen del beato, creados por el artista larense Miguel Ángel García.