La Boca, en el lado bueno de Aragua hay emprendimientos, turismo y sonrisas

Es un pequeño pueblo en las famosas playas de Aragua donde confluyen iniciativas para encarar la crisis económica y la escasez de energía. Emprendedores ofrecen paquetes turísticos de full day organizados en Caracas, en iniciativas que permiten a los habitantes locales otras opciones de ingresos más allá de la difícil pesca

La Boca, en el lado bueno de Aragua hay emprendimientos, turismo y sonrisas

Ocumare de la Costa, en el estado Aragua, tiene un pueblo llamado La Boca, es un nombre raro para mí: “La Boca”. ¿Por qué La Boca? Según Félix Aponte, un pescador de la zona, su bahía tiene forma de boca. Y esa es la razón. Esta playa está dentro del parque Henry Pittier, un enclave de selvas húmedas en la Cordillera de la Costa.

Félix tiene la piel tostada por el sol que lleva desde hace años. Son las 6 de la mañana, le digo que es temprano y me corrige con una carcajada anticipada a su explicación:“¡No vale! Pa´nosotros es tarde, tú eres el que llega a esta hora, pero nosotros empezamos a salir más temprano. Ya a las 4 de la mañana estamos saliendo mar adentro y si la luna está llena podemos salir en la noche anterior.  Se nos retrasa el trabajo por falta de gasolina”.

Félix explica que no todos los pescadores tienen botes peñeros propios y que se turnan los que tienen gasolina. Muchos trabajan para los que tienen embarcaciones, o se las alquilan.

“Estos botes son necesarios aquí, vivimos de ellos. Coño mijo, no sabes la arrechera (rabia) que nos da todo esto, pero nacimos pa´ pescar y de eso vivimos. Ahora es muy difícil comprar gasolina y tenemos que hacer magia, mijo”.

Para los habitantes de La Boca no solo la pesca es fuente de ingresos.

Félix continúa su relato: “Aquí lo que nos está salvando son los fulanos full day, que son esos autobuses que traen gente de Caracas para que pasen el día entero aquí. La gente se va satisfecha. Cada full que viene aquí con turistas es comida para las familias del pueblo. Además de usarlos para pescar, esos peñeros son necesarios para transportar a los visitantes que traen estos grupos para llevarlos a la Ciénaga y otros balnearios que están cerca. Por eso nuestro trabajo se ha visto afectado por la falta de gasolina. Traer hasta aquí la gasolina ya es difícil de por sí, porque son casi dos horas de ruta desde el centro de Aragua, todo se ha hecho más duro para nosotros”. 

Sonrisas ante la adversidad

A pesar de las dificultades, estos pescadores se ríen y llevan su rutina con amabilidad, de eso viven, necesitan ser así: es la única fórmula que tienen para encarar la adversidad.

En plena conversa con Félix se une José Manuel. Y aunque ríe mucho contando acerca de las cosas que le pregunto, me aclara que el otro problema -y muy grave- que tiene el pueblo es la falta de luz: “Muchacho, usted no sabe lo pesado que la pasamos aquí cuando se va la luz. Aquí si se va la luz, puede llegar después de 3 o 4 días. Rogándole a Dios que no se vaya los fines de semana que es cuando vienen los visitantes”.

“Si, por ejemplo, salimos mar adentro y traemos pescado debemos refrigerar lo que no se vende a los camioneros que compran al mayor. Si la luz se va, ese pescado no puede estar así un día más porque se pone feo y no lo compran después, entonces terminamos regalando el pescado. Por eso hemos tratado de pescar la noche anterior en que llega la gente para traer el pescado en la mañana para que la gente lo coma fresco al medio día. Pero si la luz se va tantos días es pérdida para nosotros”, narra.

La Boca

(Fotos: Daniel Hernández)

 

La Boca

El pueblo es la entrada bonita a espacios encantadores. Los pescadores son los primeros guías de La Boca, ellos son los que han enseñado a los guías a conocer más el lugar y sus opciones para los visitantes. Esta modalidad de turismo es la forma más barata para conocer las playas de Aragua y Falcón.

Emprendimiento en tiempos de crisis

Jinger Rico es una joven emprendedora del oeste de Caracas. Ella y su pareja crearon Jigo Viajes y tienen seis años organizando full days a las playas de Aragua. El pueblo de La Boca es uno de los destinos que ofrecen. Jinger, además de darse cuenta de como se agrava la crisis, percibió la frustración de muchas personas por querer visitar playas de muy poco acceso. 

Cuando Jinger conoció La Boca, vio la posibilidad de ofrecer empleo a las personas del pueblo. Es así como se fue creando una red de servicios conformada entre otros por la señora de la casa donde los visitantes se preparan para zarpar a la Ciénaga, el dueño del peñero, el pescador que lo conduce, la señora que prepara las comidas para los visitantes, el conductor que presta el servicio de traslado desde Caracas en autobús, entre otros. Con esta iniciativa muchos se benefician de un empleo eventual que les ayuda a sobrellevar los embates de los últimos años.

La Boca La Boca

Eneida es la dueña de la primera casa que consigues al llegar. El autobús se detiene allí y los visitantes que viajan con Jinger se asean, se les ofrece café y al llegar de la Ciénaga los turistas entran en su casa y pueden -a pesar de los problemas del servicio- sacarse allí el agua salada: Eneida hace el esfuerzo de tener siempre agua potable y ya en otras casas están ofreciendo servicios similares a los turistas.  

La crisis económica ha golpeado duro a los habitantes de este pueblo de la costa de Aragua. Pero no se dan por vencidos, entienden que el servicio es una de sus virtudes y van de la mano con sus oportunidades de ingresos.  Y además, es su hogar, su lugar, un pueblo encantador donde te reciben con una sonrisa. 

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