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La camisa que desnudó la desigualdad en el tenis

Cuando en el mes de mayo la estadounidense Serena Williams apareció en el Roland Garros con un traje integral, el jerarca de la Federación Francesa de Tenis (FFT), Bernard Giudicelli, desatendió la función de la indumentaria y ponderó una decisión en la que puso el respeto al juego por encima de un tema que estaba destinado a crear un antes y un después en la disciplina por motivos de salud; sin embargo, el jerarca empañó el caso y causó una grieta calificada de sexista y que se agravó en el US Open.

La camisa que desnudó la desigualdad en el tenis

El 24 de agosto, el mandamás de la FFT se puso del lado contrario al que dictaba la lógica y prefirió vetar la acción de la exnúmero uno del mundo y el resto de sus compañeras, quienes no podrán vestir la pieza en futuras ediciones del segundo Grand Slam de la temporada.
Para él, “hace falta respetar el juego y el lugar”, pero ignoró por completo que la nativa de Michigan regresaba tras un embarazo peligroso, donde su vida estuvo en riesgo, así como la de su hija. Por ello la función del traje, el cual, según la misma Williams tras su retiro del torneo, estaba hecho para mejorar su circulación y brindar rápida recuperación a su cuerpo tras dar a la luz.
“Mi ropa tiene una función curativa”, afirmó.
Pero la acción debía quedarse ahí, como una amarga anécdota que golpeaba al género y que debía dejar un claro manifiesto para que medidas como las de Giudicelli murieran en su génesis; no obstante, en Nueva York se sumó un nuevo evento que atentó nuevamente contra la figura de las tenistas.
El martes, en su compromiso de primera ronda contra la sueca Johanna Larsson, la francesa Alizé Cornet cometió el error de colocarse la franela al revés, arreglándola en el fondo de la cancha (abajo tenía puesto un sujetador deportivo). La acción fue reprochada por el juez de silla, quien la amonestó por una acción que fue considerada indebida.
“No está bien, no puedes quitarte la camiseta así sin más”, comentó el dirigente.
La decisión golpeó aún más a un deporte en el que las mujeres han tenido que luchar contra la mentalidad de organizadores que no ven más allá de sus propios intereses y aplican acciones injustas a través de premios inferiores en comparación con los hombres, cuyo apoyo se ha hecho sentir pese a respuestas polémicas de algunos de ellos.
Aunque son mayores las voces a favor, aún los que están en altos puestos no terminan de definir una postura sensata.
En el caso del US Open, rápidamente se rompió mediante la anécdota de Cornet con una fiesta que en su inauguración, el 27 de agosto, contó con la presencia de Virginia Wade, ganadora de la primera cita, además de la mítica Billie Jean King, finalista en aquel cotejo y pionera en la defensa de los derechos de las damas en la disciplina.
No pudo la ceremonia con un reglamento que debería cambiar con urgencia, pues el paso del tiempo se ha encargado de poner a cada quien en su ligar, pero que en el deporte blanco todavía permite que libros de la edad de piedra ajusten de forma inconcebible a un grupo que pide igualdad de condiciones.
Aunque la organización rectificó y lamentó que se le diera un warning a la francesa, la bola de nieve comenzó a rodar hacia el pie de la montaña y toma velocidad con cada crítica al sistema.]]>