La Chiquinquirá, la advocación mariana más musical

La Virgen de la Chiquinquirá, conocida popularmente como La Chinita, patrona del estado Zulia, también lo es de Colombia bajo el nombre de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y comparte patronazgo con los pobladores de la ciudad de Caraz, en Perú y con la Guardia Nacional Bolivariana

La Chiquinquirá, la advocación mariana más musical

La Virgen de la Chiquinquirá, conocida popularmente como La Chinita, es una de las muchas advocaciones con las que se venera a la madre de Jesucristo en Venezuela.

Su fiesta, el 18 de noviembre, es una auténtica manifestación de júbilo del pueblo zuliano porque, más allá de la fe y los actos católicos, los homenajes a la Virgen se han tornado en un jolgorio popular, agradecimiento festivo y de entusiasmo con la camaradería propia del pueblo llano para referirse y relacionarse con su patrona.

La Virgen María es venerada en el mundo católico, pero cambia de nombre y de representación pictórica o estatuaria dependiendo de la advocación con la cual se le conoce históricamente, o por el patronazgo que se le ha asignado.

En Venezuela existen muchas advocaciones a la Virgen María, propias de la región donde son especialmente veneradas y tienen templos consagrados a su culto.

Nuestra Señora de la Coromoto es la principal advocación del país con la que fue declarada oficialmente “Celeste y Principal Patrona de Venezuela” por el papa Pio XII el 7 de octubre de 1944.

La misma Virgen María, con otros nombres, es venerada por miles de feligreses con fervor y entusiasmo exultantes en acontecimientos religiosos como largas procesiones, misas de campaña y reuniones multitudinarias que rebasan los límites de la seguridad ciudadana.

Tal es el caso de la veneración a la Virgen de la Chiquinquirá en el estado Zulia, y de la Virgen del Valle por los margariteños, solo superadas por las grandes manifestaciones de fervor a la Divina Pastora en el estado Lara.

¡Milagro! ¡Milagro!

Como en muchas de las historias de la aparición de la Virgen, los investigadores no coinciden en una misma fecha para determinar el momento de la revelación mariana.

El padre Nectario María señala el año de 1709 mientras que en otros textos se registra 1749 como el momento de aparición de una tablita con la imagen de la Virgen en el lago Coquivacoa, que fue encontrada por una humilde lavandera.

Tampoco concuerda en los relatos quién fue la persona que encontró la imagen. Unos dicen que se llamaba María de Cárdenas, otros señalan que ese era el nombre de la persona para quien trabajaba la lavandera que hizo el hallazgo.

En realidad no fue un hallazgo. Simplemente la tablita llegó a la orilla por el suave oleaje del lago y ella le pareció que ese trozo de madera era perfecto para tapar una tinaja de agua que tenía en su casa en el sector de El Saladillo, pero como se dibujaba una imagen parecida a una Virgen, decidió colgarla en la pared.

De aquí en adelante todos coinciden en que el hecho ocurrió un 18 de noviembre, cuando muchos ruidos y luces fulgurantes salían de la humilde casa al grito de ¡milagro! ¡milagro! de la señora, lo que alborotó a los vecinos que se acercaron a contemplar la imagen que se apreciaba en la tablita.

La tablita milagrosa de la Virgen de la Chiquinquirá en Maracaibo

La tablita milagrosa de la Virgen de la Chiquinquirá en Maracaibo

Esa imagen refleja a Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá, Patrona y Reina de Colombia, de donde toma el nombre por el municipio homónimo colombiano, lugar de la primera de sus manifestaciones milagrosas.

Con el correr del tiempo, la antigua calle donde se encontraba la casa fue bautizada en la nomenclatura marabina como avenida El Milagro.

En este punto del desdibujar de la historia, el escritor Alfredo Armas Alfonzo en su excelente obra “La tierra de Venezuela y los cielos de sus santos” describe así:

“A la calle de El Milagro le han puesto ventanas y techos que no tenía, y las nuevas luces ya no alumbran el N° 5 del Suceso, porque ya no está. Maracaibo ya no es la antigua villa de los españoles, y ya ni siquiera quedan onotos o aliles para que cuenten con sus voces de antes las historias de estos cuatro siglos. Ya ni las velas húmedas quedan para que el viento se arracime en ellas como antes, y un puente todo de concreto acercó la tierra firme del lado de Palmarejo”.

Manifestación mariana

La humilde vivienda se convirtió en sitio de peregrinación donde miles de personas acudían a rezar e implorar a la Virgen por un mayor bienestar y salud para el pueblo zuliano.

Debido a esas grandes movilizaciones y por lo incómodo del lugar, el clero zuliano decidió trasladar la imagen a la Catedral de Maracaibo.

Retablo de La Chinita

Aquí sucedió una extraña manifestación mariana cuando un grupo de señores, escogidos por las autoridades, llevaban en hombros y con todo rigor procesional, la pequeña tablita con la imagen de la Virgen María cuando de improviso comenzó a hacerse muy pesada en la medida que seguían el camino hacia la Catedral, hasta que el peso fue insoportable y tuvieron que desistir.

La gente que seguía esta procesión se puso muy nerviosa y comenzaron a rezar y suplicar a la Virgen ya que no entendían cómo y por qué el peso de la tablita se había elevado súbitamente.

Una persona atinó a decir que quizás la Virgen no quería ir a la Catedral y prefería la iglesia de San Juan de Dios, a donde acudía el pueblo humilde.

El milagro se hizo porque cuando los hombres cambiaron de camino, la imagen empezó a recuperar su peso inicial y siguieron rumbo al nuevo destino.

El templo que alberga la imagen de La Chinita, donde es venerada todo el año por el fervoroso pueblo zuliano y visitantes del todo el país, se inauguró el 17 de octubre de 1858 con el nombre de Basílica de la Chiquinquirá y San Juan de Dios ubicada en el sector oeste del Paseo Ciencias de Maracaibo.

Basílica de la Virgen de la Chiquinquirá en Maracaibo

Basílica de la Virgen de la Chiquinquirá en Maracaibo

El 16 de julio de 1917, el Papa Benedicto XV decretó la coronación canónica de La Chinita con el título de Santísima Imagen de Nuestra Señora de la Chiquinquirá.

Gran fiesta de La Chinita

La exaltada imaginación del zuliano es expresada en cientos de letras, muchas de protesta donde el pueblo implora y pide por un mayor bienestar de vida, vertidos en animosas gaitas que cantan y bailan todo el año, pero especialmente a partir del 18 de noviembre, cuando la euforia y veneración por la Virgen de la Chiquinquirá se vuelca en las calles de Maracaibo y todas las demás ciudades, pueblos y caseríos de la Tierra del Sol Amada.

La persona más autorizada para referirse al tema musical gaitero dedicado a la Virgen de la Chiquinquirá es el periodista Aquilino José Mata, de larga y dilatada trayectoria profesional, especialista en música popular y el mundo del espectáculo, tanto nacional como internacionalmente.

“La gaita, expresión musical por excelencia de la región zuliana, está íntima e indisolublemente ligada a la Virgen de la Chiquinquirá. No hay grupo gaitero que no tenga en su repertorio uno o varios temas dedicados a La Chinita, como también la denominan cariñosa y coloquialmente. Desde que el género existe le rinden permanente tributo a su patrona”, es la primera expresión de Aquilino José Mata al referirse a este tópico.

En el repertorio musical de este género está inscrita “La grey zuliana”, una de las gaitas más célebres y famosas considerada por los gaiteros, sin excepción, como himno por su letra de protesta.

No existe grupo musical gaitero que no la interprete en sus presentaciones puesto que el público fanático, tanto de la gaita como de La Chinita, siempre se la reclama.

Al respecto de “La grey zuliana”, el periodista Aquilino José Mata refiere que la relevancia popular alcanzada por esta composición tiene mucho que ver su autor e intérprete original, Ricardo Aguirre, apodado con todo merecimiento El Monumental, fallecido en un accidente automovilístico en 1979, con sólo 30 años de edad y en lo más alto de su carrera.

Se impone escuchar “La grey zuliana” interpretada por el mismo Ricardo Aguirre:

“De voz recia y contundente, de esas que nunca pasan inadvertidas, de allí su apodo de El Monumental, este nativo del barrio El Empedrao, además de cantante, compositor y músico, era también maestro y locutor radial, oficios que compartía con la música”, -rememora Aquilino.

En 1962, Ricardo Aguirre formó parte del conjunto Cardenales, que él mismo rebautizaría posteriormente como Cardenales del Éxito. A esa formación perteneció en dos períodos, entre 1962 y 1966 y entre 1969 y el día del fatal accidente que le costó la vida, el 8 de noviembre de 1979.

En 1967 y 1968, sería el solista de otra agrupación emblemática, Saladillo, con la que grabaría su inmortal “La grey zuliana”, que alcanzó notable popularidad a raíz de su muerte, ocurrida menos de un año después.

La fecha de su fallecimiento, el 8 de noviembre, se tomó por decreto de la gobernación regional para instituir el Día del Gaitero, exactamente diez días antes del 18 de noviembre, conmemoración de la Virgen de la Chiquinquirá.

Aquilino José Mata reitera con énfasis que “su letra de protesta (Madre mía si el gobierno/ No ayuda al pueblo zuliano/ Tenéis que meter la mano/ Y mandarlo pa’l infierno), así como su enfervorizada súplica a La Chinita hecha gaita, consagraron a “La grey zuliana” como “la gran gaita entre las gaitas”, como se le ha llegado a denominar”.

Éxitos en la voz de Ricardo Aguirre fueron también “Maracaibo marginada”, “La gaita del 65”, “La parrandera” y “La Flor de La Habana”, entre otras.

Escuchemos con Los Cardenales del Éxito, la voz de Ricardo Aguirre en Maracaibo marginada:

Otros grupos musicales rinden homenajes a La Chiquinquirá con composiciones muy famosas, entre ellas: “El 18 de noviembre” de Maracaibo 15. “La placita”, “Virgen guaquera” y “Pasión Indiana” creaciones de Guaco. “Reina morena” y “Maracaibo Marginada” de la agrupación Cardenales del Éxito. “Ay, mi Chinita”, “Desde la Basílica” compuestas por el Gran Coquivacoa. “Vuelvo a cantarte mi China” de Barrio Obrero de Cabimas.

“El 18 de noviembre”, un éxito de Maracaibo 15:

Aquilino José Mata agrega a este repaso de música gaitera que “fuera de la gaita, otra canción que ha alcanzado la fama dedicada a la patrona de los zulianos es “Chinita de Maracaibo”, una danza compuesta, no por un zuliano, sino por un margariteño, Chelique Sarabia, que en el Zulia consideran parte esencial de su patrimonio musical”.

Y esta es la mejor ocasión para escuchar el tributo de la Houston Latin American Philharmonic a Chelique Sarabia por su composición “Chinita de Maracaibo” con arreglo de Glenn Garrido en la voz del mismo Chelique Sarabia acompañado de Rudy Rincón.

La Chinita en Caracas

La iglesia más grande de Caracas, con capacidad para mil personas y una torre de 47 metros de altura, está dedicada a la Virgen de la Chiquinquirá. Pertenece a la parroquia eclesiástica San Judas Tadeo en la urbanización La Florida.

Iglesia de Nuestra Señora de la Chiquinquirá en Caracas

Aunque algunos afirman que fue diseñada por el arquitecto hispano-venezolano Manuel Mujica Millán, otros sostienen que fue el ingeniero venezolano Edgar Pardo Stolk que para su construcción contó con la colaboración del arquitecto alemán Frederich Schwertle Stegere. El templo se inauguró en 1958.

Representación pictórica

La mejor definición de la imagen de la Virgen de la Chiquinquirá la hace Alfredo Armas Alfonzo en la obra citada cuando refiere:

“Nuestra Señora de la Chiquinquirá le viene a Venezuela del lado colombiano y se criolliza, con raíz guajira, como La Chinita, amada por el pueblo del estado Zulia. Su imagen, tema inagotable de los santeros humildes de ayer, como hoy de los impresores populares, resiste toda comparación con otras versiones del culto de María del mejor arte español de oficio tenidas en la casa del criollo pudiente”.

Vitral en la Basílica con la figura de La Chinita

Vitral en la Basílica con la figura de La Chinita

En la representación pictórica, la Virgen de la Chiquinquirá sostiene al Niño Jesús en sus brazos, tiene a su derecha a San Antonio de Padua, uno de los doctores de la iglesia, con el hábito de franciscano y un lirio en la mano como símbolo de castidad. A la izquierda de La Chinita está el apóstol San Andrés con una cruz, símbolo de su martirio y un libro.

Bibliografía

Alfredo Armas Alfonzo. La tierra de Venezuela y los cielos de sus santos. Gráficas Armitano. Caracas 1977
Fotos: Pinterest, Internet

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