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La desnutrición está matando a los niños en Irapa

Los habitantes de este pueblo pesquero en Paria, estado Sucre, advierten que en dos semanas al menos seis niños murieron a causa de una "rara enfermedad". Los médicos de la zona aseguran que se trata de desnutrición. Y la situación empeora

La desnutrición está matando a los niños en Irapa

Jeferson Piñango es un joven de 23 años de edad. En la última semana de septiembre, luego de dos meses de hospitalización, falleció su hija: una bebé de catorce meses. El diagnóstico de los médicos del Hospital Santos Anibal Dominicci, en Carúpano, fue desnutrición crónica.

Cuando murió, su hija pesaba 7 kilogramos en vez de los 13 kilos mínimos que debía pesar según le dijeron los médicos. «Su estado fue empeorando cada vez más. En sus últimos días no retenía ningún tipo de alimentos, ni siquiera agua», contó.

Jefferson es nativo de Irapa, un pueblo pesquero en la costa de Paria, al este del estado Sucre. El caso de su hija no es único en el pueblo. El hombre, quien se dedica al comercio informal, aseguró que al fallecimiento de su pequeña bebé se le sumaron las muertes de al menos seis niños desde inicios de septiembre de este año.

Tanto él como su esposa Jhoana indicaron que la mala alimentación que pudieron ofrecerle a su hija fue la causa de su muerte: «Los médicos me dijeron que no le daba suficientes nutrientes. Mi esposa la amamantó hasta los seis meses de edad y luego le dimos teteros, pero si le hacía un tetero de seis onzas, por ejemplo, solo le ponía una y media o dos cucharadas de leche. Lo hacía para rendir la leche porque es muy costosa y no siempre teníamos para comprarla».

En el pueblo, que es una de las costas cercanas a Trinidad y Tobago desde el estado Sucre, en el oriente del país, muchos de los habitantes relacionan las muertes de los niños con una «extraña enfermedad» a la que denominan «la mancha» y a la que no le encuentran explicación. Pero Jefferson es de los que piensa que la enfermedad no existe y que es la falta de una alimentación adecuada la que acaba con la vida de los niños.

«Mi hija estuvo un mes con vómitos y yo solo le daba té de hierbas. Luego pude reunir dinero y la llevé a una pediatra que tiene un consultorio privado en el pueblo. Ella me dijo que estaba desnutrida y la remitió a Carúpano. Los médicos allá me dijeron lo mismo. No hay ninguna ‘mancha’, eso no existe. Una de las hijas morochas de mi vecina murió recientemente, desnutrida. Ella tampoco tiene para comer», contó el padre de la víctima.

La ahijada de Zurja Ozuna, habitante de Irapa, también falleció por desnutrición durante el mes de septiembre: «Mi ahijada murió y su mamá no pudo hacer nada, era una bebé y así como ella he visto morir a unos seis niños de personas conocidas en las últimas dos semanas. Y eso también está ocurriendo en los caceríos cercanos».

Tanto Zurja como Jefferson coincidieron en que que en los pueblos cercanos a Irapa, que también forman parte del municipio Mariño, la situación es crítica y son muy pocos los que pueden acceder a los alimentos, aunque los anaqueles están surtidos. «Hace dos años el problema era que no había comida y había que traerla de Trinidad. Ahora sí hay, pero los precios son muy altos y no se puede comprar nada», explicó el joven.

Zurja aseguró que los niños no reciben atención médica en el hospital municipal de Irapa porque no hay especialistas, ni tampoco medicinas: «Allí todos los que están son médicos de las misiones y lo único que atienden es partos naturales, más nada».

Tampoco hay medicinas, suplementos vitamínicos ni insumos para atención a infantes. Por esta razón la hija de Jefferson fue remitida al Hospital de Carúpano, a tres horas de distancia del pueblo.

«Pude darle algún tratamiento médico a mi hija y tuve ayuda de la Alcaldía, pero fue algo personal, no todos los padres en esta situación reciben apoyo del Alcalde», aseguró.

Mientras estuvo en el hospital, la salud de la hija de Jefferson iba deteriorándose: «Al final era puros huesitos, le costaba respirar, se inflaba y se veía su sufrimiento. Hasta que le dio un paro respiratorio. Nunca pensé que ese sería el destino de mi única hija».

¿Y los derechos del niño?

El último estudio sobre condiciones económicas que hizo el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el que se incluyó al estado Sucre data del año 2016. En esa época, las cifras oficiales indicaban que al menos 51% de los habitantes de la entidad vivían en pobreza y 90% de ellos en pobreza extrema.

Aunque no hay una estadística que muestre en números los estragos de la desnutrición infantil que existe en la entidad, desde Incide, una organización no gubernamental que se centra en la defensa de los Derechos Humanos y hace énfasis en los derechos civiles, aseguran que se trata de un problema «crónico y alarmante», que afecta principalmente a niños y personas de la tercera edad.

Carmen Elena Azócar, directora de Incide, apuntó que la situación es «consecuencia de está crisis humanitaria que estamos atravesando, por ello es necesario y urgente que los que dirigen y representan nuestro estado a nivel gubernamental tomen cartas en el asunto, y le garantizen a nuestra población el derecho a tener una alimentación balanceada y una dieta justa».

La vocera acentuó que de las medidas inmediatas que tomen desde la admistración regional encabezada por el mandatario Edwin Rojas, dependerá el normal desarrollo de la población infantil. «Desde Incide consideramos que se está fallando gravemente en el cumplimiento de la Constitución y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Hacemos un llamado de atención a los entes competentes a su cumplimiento», alertó.

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