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La lonchera venezolana no nutre al futuro del país

El país donde todos los niños nacían con una arepa bajo el brazo quedó en el pasado. Ahora, los salones de clases en los colegios sufren el ausentismo por la falta de alimentos: algunas familias deciden que es mejor que sus hijos se queden en casa si los comedores no les ofrecen al menos una comida

La lonchera venezolana no nutre al futuro del país

La lonchera de los niños venezolanos también es víctima de la profunda crisis general que golpea al país. La mayoría de los jóvenes que aún asisten al colegio no cuenta con una alimentación balanceada que les permita rendir física, mental ni académicamente.

En el Colegio Zoraida Vera de Guarenas, a unos 30 kilómetros de Caracas, gran parte de los niños inscritos asisten solo cuando funciona el comedor. Sus padres, de escasos recursos, solo pueden brindarles comida una vez al día en sus casas… Y eso cuando pueden.

Algunas veces, los representantes llaman a la institución para saber si sus hijos pueden comer ahí, aunque no asistan a clases. Normalmente lo hacen cuando tienen compromisos médicos o algún trámite legal.

Una profesora aseguró que, normalmente, lo que reciben son granos. La carne y el pollo son alimentos que rara vez se sirven en el colegio.

La institución surte su comedor a través de la Corporación Nacional de Alimentación Escolar, inscrita en el Ministerio de Educación. Ellos se encargan de distribuir la comida que el sistema Mercal les provee, pero es un proceso irregular: a veces llega semanalmente, pero otras veces cada 15 días.

El servicio del comedor funciona desde que el colegio abrió sus puertas en 1976. Sin embargo, la situación crítica del país hizo que la necesidad de que los niños coman ahí, aumentara.

Cuesta arriba

Venezuela pasó de ser el país donde todos los chamos nacían con una arepa bajo el brazo a liderar los índices de desnutrición infantil en Latinoamérica y buena parte del mundo.

Algunas personas que permitían a sus hijos comprar desayuno en las cantinas de los colegios, ahora optan por enviarles meriendas. Las cuentas en las cantinas pueden superar fácilmente los 100.000 Bs. por desayuno, que normalmente son una empanada y una bebida -en muchos casos malta o jugos pasteurizados.

Por ejemplo, Maribel es administradora de una empresa al Este de Caracas. Sus ingresos mensuales alcanzan el valor de 65 sueldos mínimos (poco más de 26 millones de bolívares), dependiendo de la oportunidad que tenga de hacer trabajos u horas extra. Normalmente incluye en la lonchera de su hijo:

  • – Una manzana (1$ o valor al cambio en Bs.)
  • – Cereal azucarado (35 gr. aprox)
  • – Un sandwich/arepa rellena de jamón y queso | También puede ser una empanada, un pastelito o algo por el estilo.
  • – Jugo natural o Nestea

El problema es que la mayoría de las familias venezolanas no cuenta con la capacidad económica para armar una lonchera con todos los componentes a lo largo del mes. De hecho, algunas personas ni siquiera pueden asegurar el alimento diario para sus hijos.

Ahora, y cada vez con más frecuencia, los padres optan por mandar a sus niños al colegio con comidas hechas en casa. Algunos tienen la facilidad de preparar desayunos que incluyen frutas, cereales, grasas y proteínas. Sin embargo, la mayoría solo puede costear dos grupos alimenticios, que normalmente son grasas y cereales.

Lo que más preocupa a los nutricionistas y médicos del país es que cada vez los jóvenes crecen con más deficiencias nutricionales. Nutrientes como el calcio, que normalmente se obtiene de la leche y sus derivados, desaparecieron de las dietas de los niños venezolanos.

Loncheras vacías

Organizaciones como el Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (Cania) asisten y educan tanto a niños como padres de las localidades cercanas a Antímano sobre la nutrición. Uno de sus especialistas, Ricardo Giménez, explicó que es esencial que los niños en edad escolar mantengan una dieta balanceada.

“Una lonchera escolar debería tener, al menos, cuatro de los seis grupos de alimentos. Es lo mínimo que debería tener”, insistió Giménez, quien es nutricionista clínico y tiene seis años trabajando en Cania.

Una dieta balanceada incluye: lácteos, vegetales, frutas, panes o cereales, carnes y grasas. Pero muchos jóvenes venezolanos llegan a los centros de educación solo con una arepa para el desayuno, a veces sin siquiera mantequilla o queso.

La lonchera ideal incluye, al menos, cuatro grupos de los seis grupos alimenticios

“Lo que más llevan los niños al colegio son loncheras que no tienen un valor nutritivo alto. Llevan, por ejemplo, arepa y le añaden solamente mantequilla. La proteína vemos que está prácticamente fuera de la lonchera escolar y es sumamente importante incluirla”, explicó.

Giménez enfatizó sobre la importancia que tiene la proteína en el crecimiento y el desarrollo de los niños en edad escolar. Este tipo de alimentos no solo aportan energía necesaria para las actividades físicas, sino otros nutrientes minerales como el calcio, hierro y magnesio, esenciales para el desarrollo.

Incluir proteínas como carne roja, pollo, cochino o pescado en un desayuno es complicado desde el aspecto económico. Un kilo de pulpa negra molida en un supermercado de Caracas cuesta Bs. 282.000, que equivale a 1,1 sueldo mínimo –excluyendo el bono de alimentación– en Venezuela.

Sin embargo, el nutricionista explicó que hay opciones más económicas, como las sardinas o el queso, que son una importante fuente de calcio. Destacó que es preferible que un niño coma una arepa con sardinas o queso, antes que con mantequilla.

“Simplemente poniéndole un poco de sardinas o queso a esa arepa, aumenta el valor nutritivo”, señaló.

¿Cuánto cuesta armar una lonchera ideal?

La complicada situación económica es lo que impide a muchos padres de poder armar una lonchera ideal para sus hijos. A pesar de eso, hay maneras de hacer que las meriendas y comidas de los jóvenes sean más nutritivas sin gastar demasiado.

Preparar un sándwich con jamón, queso, lechuga, tomate y un poco de mayonesa, para cada día de la semana es costoso. Hacerlo cuesta aproximadamente Bs. 46.874 diarios, poco menos de lo que vale el billete el de mayor denominación que existe en el sistema monetario venezolano. Sin embargo, hacer uno para cada día del mes cuesta, aproximadamente, 1.032.000 Bs. – el equivalente a 4 sueldos mínimos.

Un paquete de pan de sándwich de 22 rebanadas cuesta entre Bs. 100.000 y 152.000, dependiendo de la marca. El tomate supera los Bs. 85.000 por cada kilo y la lechuga oscila entre los Bs. 55.000-78.900, dependiendo del tipo.

  • 2 rebanadas de pan de sándwich: Bs. 9.090
  • 1 rebanada de jamón: Bs. 11.720
  • 1 rebanada de queso: Bs. 11.040
  • ½ taza de tomate: Bs. 10.625
  • ¼ taza de lechuga: Bs. 4.399
  • Total: 46.874. La cifra, multiplicada por 22 días al mes deja un registro de al menos cuatro sueldos mínimos

El jamón de pierna, uno de los más comunes y económicos, supera los Bs. 750.000 por kilogramo en casi todos los supermercados. El queso amarillo rebanado más económico cuesta Bs. 530.000 por kilo.

Pero existen otras opciones mucho más económicas e igual de nutritivas que se pueden preparar fácilmente. Por ejemplo, una opción podrían ser arepas preparadas con zanahoria rallada, rellenas de sardinas como plato principal.

Las sardinas enlatadas, en su presentación de 140 gramos, cuestan desde Bs. 52.000 hasta un poco más de Bs. 100.000. La mayoría del tiempo se consigue en salsa de tomate, pero también las hay disponibles en limón o aceite.

La lonchera ideal no es posible de alcanzar en Venezuela

La harina de maíz pre-cocida sí varía desde los Bs. 67.500 hasta los Bs. 98.000 en su presentación de un (1) kilogramo. El kilo de zanahoria cuesta Bs. 72.000 en algunas cadenas de supermercados de Caracas, pero una zanahoria puede rendir para preparar más de dos arepas.

Ricardo Giménez destacó la importancia de que los niños venezolanos consuman proteínas por encima de cereales, porque ofrecen nutrientes que otros alimentos no. Recalcó que es necesario que los jóvenes no solo consuman las calorías necesarias diariamente, sino que las consuman bien distribuidas.

No es solo comer, es comer bien

Los niños deben consumir entre 1.800 o 2.000 calorías. Es una ingesta que varía con el tamaño, la actividad física y la edad del niño, pero esos números aplican a la mayoría de los niños hasta los 9-10 años. Lo importante es distribuir esas calorías, no solo consumirlas.

Desde Cania recomiendan que los niños participen en la escogencia y elaboración de su lonchera, siempre con la orientación de sus padres. Consideran que los jóvenes deben estar involucrados desde la compra de los alimentos hasta la preparación de la comida.

Los niños deben recibir orientación sobre la selección de alimentos nutritivos, evitar el consumo de bebidas que contenga azúcar en exceso –refresco, té frío instantáneo– y alimentos de bajo aporte nutricional como las chucherías.

Alimentar bien a los niños venezolanos es difícil

“Los padres son un modelo para los niños”, explicó Dilcia Esquivel, psicopedagoga y gerente de desarrollo psicosocial de Cania. Asegura que muchos de los hábitos alimenticios que aprenden los jóvenes, son heredados de sus padres.

Explicó que la malnutrición puede tener consecuencias en el desarrollo de los jóvenes, que afectan su calidad de vida. “La malnutrición afecta el desarrollo del niño a nivel integral. No es solo su crecimiento, sino también su desarrollo cognitivo”, señaló.

Profundizó comentando que incluso hay jóvenes que terminan excluidos del sistema escolar porque no pueden alimentarse. Tal y como sucede en el Colegio Zoraida Vera de Guarenas, cuando no hay comida, los niños no asisten a la escuela, y si lo hacen su rendimiento no es óptimo.

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